Las canciones del limbo

¡Echábamos de menos al ceremonioso Coppini que nos dejara temas para iniciados casi como ese “Chupito de amor” a medias con Nacho Cano! Ahora es él quien, sin rehuir nuestros ojos, nos hiere de nuevo con “Las canciones del limbo”, un disco de los de hurgar en el baúl y encontrarse con la poética del que fuera vocalista de “Coco y los del 1500”. Y como su repertorio ha sido de los que han saciado a los artistas españoles desde que nos obsequiara con canciones como “No mires a los ojos de la gente” o “La fiesta de los maniquíes” en esta nueva aventura ha tenido que desprenderse de muchas de sus composiciones, para sacar la ventresca de su imaginario maldito. Continua blandiendo la sorna de un circo insano y verdadero como de Nino Rota en “Bienvenido a la familia” (¡Cállate Bunbury y aprende!) y la oscuridad que le hiciera compaña en tiempos en “No basta” y tiene reminiscencias a Fangoria cuando le da “Muchas gracias” a esa amante anónima que les destroza con aire chill-out. Tal vez sea un nostálgico, pero merece bucear en esta nueva aportación de Coppini aunque sólo sea por ponerle un poco de acracia al soso pop de nuestras listas de replicantes y por recuperar a otro olvidado como él, Battiato, con una versión como de Steve McQueen perseguido en su coche por los malos. Non riesco proprio ad immaginare…

Las canciones del limbo. Germán Coppini.

 

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