Satisfacciones de esclavo

Tropecé de nuevo y con la misma piedra

Octubre 23, 2007 · Dejar un comentario

silencio.jpg Acabamos de enterarnos que en la Rusia de Putin el beso entre dos soldados es material artístico no exportable y eso nos causa estupor ante lo pacato de la moral pública de lo que cada vez se parece más a una dictadura cesariana, sin la brillantez militar del romano, que ya quisiera Putin. Seguramente al patricio del que hoy el berlinés Altes Museum custodia un busto en bronce se le iluminarían los sorprendentes ojos, vacíos de vida, al ver una imagen tan poco disciplinada de cómo se relacionan las milicias hoy día. Pero no debemos escandalizarnos de lo timorato de una medida -la de impedir que puedan viajar ésta y otra obra de “Sots art: art politique en Russie” que nos robará la posibilidad de ruborizarnos libremente si hacemos un poco de memoria. Las últimas fueron las fotos de José Antonio Moreno Montoya que provocaron una airada reacción de la derecha más recalcitrante, preocupada por cómo podrían afectarnos estas irreverentes reinterpretaciones de la Anunciación, San Sebastián o el Tránsito de Sor Juana Inés. Unas fotografías que podrían haber descalificado perfectamente con sólo hacer alusión a la escasez de calidad y no tanto a lo agresivo de la provocación que, de no haber insistido tanto en lo blasfemo de las mismas hubiera quedado en agua de borrajas. Pero las fuerzas vivas del país siempre saben iluminarnos sobre lo que hay que ver o no, lo que es merecedor de arrepentimiento visual y unos cuantos padresnuestros y lo que ha de resultarnos ofensivo, por más que ellos lo hayan expuesto con anterioridad en un escaparate tan poco susceptible de pasar desapercibido como la feria ARCO.

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