Javier Cremades, un influyente ciudadano de internet

micropoder  Reconoce no tener su blog actualizado, pero este abogado formado en Regensburg y Stanford ha conseguido cumplir el reto de escribir un libro al año. El próximo será sobre China. Trabaja en la primera Oficina Digital, el bufete que preside (Cremades&Calvo Sotelo) donde junto a una foto con Clinton y varias de su familia descansa una “pluma” de roble con la que quizá barrunta la siguiente sección jurídica para Leer, la revista en la que colabora. En este ensayo, “El micropoder: La fuerza del ciudadano en la era digital”, asegura que confluyen varias de sus preocupaciones intelectuales, el Derecho Público y las nuevas tecnologías ahondando en la tesis que ya planteara en una tercera de ABC.

 Alicia González

 El ensayo comienza con la reunión de grandes líderes de opinión en Pebble Beach…

El libro habla del micropoder y de la irrupción del individuo en el juego de poder de la sociedad como un actor relevante y en esa reunión de las personas quizá más poderosas de la tierra, del lobby más significativo, el tema central de la conferencia que pronuncia Bono es el poder de cada uno. La gente que tiene el mando está prestando mucha atención al fenómeno del poder individual y eso lleva a concluir que éste está irrumpiendo en la escena y está siendo considerado por aquellos cuyo negocio es el manejo y la detentación del poder. Por lo tanto, más nos vale a los directamente afectados que somos los ciudadanos de a pie ser también conscientes de lo que estamos hablando porque en el fondo es una ganancia patrimonial para toda la sociedad.

Recuperando la advertencia de Arthur C. Clarke…

Exacto, porque los fenómenos tecnológicos se sobrevaloran a corto plazo y se infravaloran a largo plazo. En el fondo la irrupción de la digitalización está suponiendo una revolución en la sociedad en todos los campos, no acelerada, pero sí imparable, a un ritmo que lo va a cambiar todo. Este ensayo no es más que una reflexión y una conceptualización de un fenómeno al que todos estamos asistiendo como sucede a veces con los grandes fenómenos naturales que se producen no en un instante si no a lo largo del tiempo y por tanto no es fácil medir la dimensión verdadera del mismo.

El Info XXI hablaba de “Internet para todos”, algo que no se ha alcanzado…

Ya hay más de un 50% de españoles que están en internet. Aunque sólo sea de una manera inconsciente cuando consultan una página web, cuando entran a comprar o no, cuando visitan un medio de información, están ejerciendo su cuota de influencia, están decidiendo quién es o no relevante, dónde va a ir la publicidad. Y lo quieran o no están utilizando un micropoder gracias a las nuevas tecnologías.

¿Cómo definiría el micropoder?

Como un fenómeno en el que mucha gente sin acceso a los medios de propiedad y de comunicación está pudiendo ejercer un poder pequeño, pero que, agregado a otros gracias a las nuevas tecnologías, conforma un poder muy sustancial.

Una especie de socialismo de la red…

De democracia interactiva, una forma de devolver a la gente lo que en sociedades primitivas le perteneció. La gente cada vez va a ser más consciente de que con su voto puede elegir quién es el personaje del año, o cuáles son los periódicos más influyentes.

Establece la categoría de influyentes y la de ciudadanos de internet…

El ciudadano influyente con o sin internet genera opinión y contactos, la gente acude a él y le atiende, es algo que ha existido siempre. Son pequeños multiplicadores de focos de opinión. Y el ciudadano político activo en internet es influyente y usa internet para ello con lo que multiplica su propia capacidad de influencia. Los norteamericanos que tienden a trasladarlo todo a cifras han ido midiendo cuántas veces han trabajado para un partido político, cuántas han participado en un comité local…

¿Cómo ha visto las recientes elecciones municipales?

La participación en España sigue siendo baja, a diferencia de lo que ha pasado en Francia. No hay una implicación especialmente intensa de los ciudadanos en el sistema político hoy y ése es un riesgo para todos los partidos. Las nuevas tecnologías poco a poco van a ir dando instrumentos para esa participación y he tratado de exponer cómo se puede mejorar la democracia, el interés de la gente y cómo hacer que participe. Por eso distingo entre tener gobiernos formalmente democráticos y otros con los que la gente se siente identificada y a los que apoya y soporta.

Las páginas web de los candidatos, los blogs, la irrupción de líderes políticos en espacios como Second Life o Myspace han mostrado que hay un nuevo campo de batalla. En las últimas elecciones generales los SMS jugaron un papel decisivo. Las nuevas tecnologías son instrumentos para hacer política mejor o peor, eso cada uno tiene que decidirlo, pero van a cambiar la política seguro. Ya la están cambiando.

Retoma una cierta ética de los valores, un optimismo rousseauniano…

La ética y los valores lo han de impregnar todo en la sociedad, si no es un mundo perdido y condenado. El universo digital está impregnado de ética o de falta de ella, la net.etiqueta, el respeto a los demás, la lucha contra la pederastia…, todo eso tiene detrás unos valores y también las creencias o su ausencia tienen un hueco en la red.

¿España puede vertebrarse mediante las nuevas tecnologías?

La Sociedad de la Información y las nuevas tecnologías no son la panacea, no garantizan el progreso en sí mismas ni el bienestar, son una palanca. España está bien dotada para aprovechar esa oportunidad y tiene síntomas de buena salud en cuanto al uso de la tecnología, pero por otro lado tiene grandes déficits y retos y eso no lo va a solucionar la tecnología. También es cierto que se ha multiplicado de forma exponencial el flujo de opiniones, con tantos matices casi como personas y ya son millones en la red.

Ha dicho que el mercado lleva las de ganar frente a las restricciones…

Se ha impuesto no un mercado salvaje, pero sí un mercado libre y competitivo como el mecanismo más eficaz para proporcionar progreso a la sociedad. Internet no tiene un problema de leyes y cada vez que el regulador trata de plantar su zarpa se resiente la realidad regulada. Hay que hacerlo con mucho cuidado y lo menos posible.

Advierte contra el autismo delante del ordenador…

La red tiene sus patologías y se puede dar el caso de alguien que chatee y navegue y se sienta infinitamente solo. Es el síndrome de la soledad global, una especie de paradoja, estar comunicado con todo el mundo, pero más solo que nunca.

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