Entrevista a Florencio Martín, gerente del IRIS

Los Barrios de Tipología Especial no solucionaban el problema sino que lo postergaban y creaban “nuevos focos de marginalidad”

La población chabolista de Madrid ha dejado el anonimato para saltar a nuestros televisores en los últimos meses con el trágico incendio de El Salobral y la noticia del realojo del Poblado del Pozo del Huevo. Dos caras de una misma moneda, la necesidad de integrar a los sin papeles que sólo forman parte de la Estadística para engrosar las cifras de marginalidad y exclusión a la que les aboca la ceguera social.

Con el desmantelamiento de La Rosilla, La Celsa y el Pozo del Huevo, desaparecen tres de los núcleos más conflictivos de infraviviendas y narcotráfico de la Comunidad de Madrid, que en 1999 se comprometía electoralmente a acabar con estas bolsas de chabolismo, fruto quizá del gigantismo que padecen las grandes ciudades. Atrás quedan otras actuaciones en Viñas de Campo Hermoso en Humanes, Camino de la Presa en Mejorada del Campo, Carretera de Inta en San Fernando de Henares, La Cañada Real Galiana en Villa de Vallecas, Romacalderas en Galapagar y El Montecillo en Aranjuez., que dejan un saldo de 820 familias realojadas y un desembolso en inversiones cercano a los 34,2 millones de euros. En opinión del presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, el Pozo del Huevo más que un realojo ha sido un trabajo de integración social, porque “el esfuerzo de realojamiento, unido al esfuerzo de proporcionar un sistema de protección social como la Renta Mínima de Inserción, es la mejor manera para luchar contra el mundo de la delincuencia porque ataja el problema en su origen, que no es el delito cometido, sino que existe un sector de la ciudadanía que se encuentra en situación de marginación”. Pero más allá de los actos oficiales queda la labor de un organismo, el IRIS (Instituto de Realojamiento e Integración Social, perteneciente a la Consejería de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes), el gran desconocido de estos realojos. Entre otros servicios el IRIS se encarga por ejemplo de reubicar a estas familias del Pozo del Huevo dedicadas en su mayoría a la venta ambulante y la chatarra, promover su integración desde la formación y el empleo -para que puedan incrementar unos ingresos mensuales estimados entre los 120 y los 840 euros, que se suman a la ayuda que significa la Renta Mínima de Integración que perciben 69 de estas familias-, así como dentro del entorno vecinal, ejercer tareas de inspección en los focos de chabolas y localizar y adecuar viviendas para posteriormente instalar a estas familias en régimen de arrendamiento. No menos importante es atender a sus necesidades sociales y educativas, ya que gracias al seguimiento escolar, 120 menores entre los 6 y 16 años han podido ocupar su pupitre en 12 colegios públicos y 6 concertados. Y los más pequeños, otros 23 niños menores de 6 años han comenzado a asistir a la enseñanza infantil no obligatoria, primer paso para salir de la rutina de suciedad y degradación del Pozo del Huevo, que se resistía a perderse en el olvido de las hemerotecas después de tres intentos fallidos -en los años 60, 80 y 90- de eliminarlo de los mapas de Madrid.

1. ¿Se está desarrollando el desalojo del Pozo del Huevo según lo previsto? ¿Cuál es la próxima actuación?

La importante gestión realizada por la Consejería de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes, que dirige el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Luis Eduardo Cortés, ha permitido el desmantelamiento de uno de los poblados chabolistas más antiguos y paradigmáticos de la región: el Pozo del Huevo. Desde 1950 en estos terrenos se asentaron familias en condiciones de vida muy precarias. Es en 1989 cuando las Administraciones Públicas deciden realojar a sus ocupantes en viviendas dignas, pero al no realizar dicho realojo de forma completa no se pudo terminar con este foco de marginación y exclusión social. Ha sido en este año, y después de una decisión de la Comunidad de Madrid de dar una solución total y no parcial a este problema, cuando se ha podido finalizar el realojamiento de las familias del Pozo del Huevo. El plan se ha desarrollado según lo previsto y ha tenido unos costes de 11,6 millones de euros.

2. ¿Qué evolución por nacionalidades han experimentado los núcleos chabolistas? Además de los gitanos, ¿se están incorporando rumanos, portugueses y otros inmigrantes a la población estable de estos asentamientos? ¿Ha creado su llegada nuevos problemas en estos poblados?

Los asentamientos chabolistas han ido conformándose tradicionalmente por familias de etnia gitana que no disponían de recursos para acceder a una vivienda del mercado libre. Además la chabola ha estado ligada a una forma de vida y a unos hábitos de nomadismo, posible porque sus ocupantes podían rehacer su vivienda (la chabola) allá donde iban, con materiales de desecho la mayor parte de las veces. En Madrid, salvo un grupo de chabolistas procedentes de Portugal, que además pueden ser englobados dentro de la etnia gitana, no existen chabolistas de otras nacionalidades. Muy recientemente alguna familia rumana ha pernoctado en una especie de chabola en asentamiento, pero este es un fenómeno que no está claro que se consolide.

· El trabajador social de referencia es en lo social y cultural lo que el médico de cabecera en otros tiempos era en lo clínico-sanitario

3. Después de los realojos, ¿se nota algún cambio en positivo, hacia la integración de estas familias?

Con el realojamiento de las familias chabolistas, el Instituto de Realojamiento e Integración Social (IRIS) dependiente de la Consejería de Obras Públicas, sienta las bases de cambios en los hábitos de vida y en la integración de estas familias en la sociedad madrileña. Para ello, se implica a estas familias en la vida social, cultural y vecinal. El IRIS, a través de sus profesionales (educadores, trabajadores sociales, maestros, etc.) lleva a cabo numerosas actividades tendentes a conseguir que las familias realojadas se integren en su comunidad vecinal, en el barrio, que los menores acudan al colegio… Los cambios se notan de forma inmediata, tanto en los aspectos externos como que los niños vayan limpios o los adultos busquen trabajos más normalizados, como en los internos, que significan un cambio de mentalidad, de actitudes y de percepción de la vida. 4. ¿Qué papel juegan los trabajadores sociales en estos cambios en las pautas de vida de los marginados?

Los trabajadores sociales juegan un papel muy importante porque son los profesionales de referencia para las familias que realoja el IRIS. Ser profesional de referencia es un privilegio y una enorme responsabilidad, ya que la familia siempre va a acudir a ese profesional para resolver o pedir asesoramiento sobre cualquier asunto que le concierna. Si se permite un símil se diría que el trabajador social de referencia es en lo social y cultural lo que el médico de cabecera en otros tiempos era en lo clínico-sanitario.

5. A pesar de no disponer de un censo, ¿qué población atienden aproximadamente en toda la Comunidad de Madrid?

· Entre 1995 y 2002 se han invertido 150,3 millones de euros, lo que significa una media anual de 18,8 millones de euros

En estos momentos el número de familias que viven en chabolas repartidas por toda la Comunidad es de unas 1.000 familias, si bien la Consejería de Obras Públicas está trabajando para su integración y realojamiento.

6. ¿En qué proporción se han incrementado los recursos en los diversos programas del IRIS, desde su aparición como Consorcio para el Realojamiento?

El IRIS ha dispuesto, por voluntad política de la Comunidad de Madrid, y más en concreto de la Consejería de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes, un incremento de recursos muy notable desde 1995. Para tener una idea, entre 1991 y 1994, el anterior organismo dispuso de 2,3 millones de euros, es decir, unos 550.000 euros al año. Entre los años 1995 y 2002 se han invertido 150,3 millones de euros (25.000 millones de pesetas) o lo que es lo mismo 18,8 millones de euros al año de media. Esto quiere decir que los recursos se han multiplicado por 34 euros.

7. ¿Cuáles son los errores de apreciación más frecuentes en la opinión pública a la hora de plantear el problema de la población marginal? Además, podríamos decir que existe una tendencia generalizada entre los medios de comunicación de atender solamente lo noticiable, que suele ser siempre sensacionalista. ¿Qué publicidad dan a sus actividades para evitar esta costumbre mediática?

En la configuración de una opinión pública tienen gran importancia los medios de comunicación y los líderes de opinión pública, quienes a su vez deben ser informados desde el punto de vista técnico y científico, para que sus opiniones sean fundadas en datos reales. Por otra parte, a la opinión pública no se la puede tener al margen de las cuestiones que le afectan, como es el caso del fenómeno del chabolismo y la exclusión social, y además los ciudadanos deben conocer que el chabolismo afecta a muchas familias con niños, personas mayores, enfermos, que viven en condiciones que esa misma sociedad no debería consentir. Cuando esto se explica, la gente lo entiende y la opinión pública apoya los esfuerzos que se hacen por mejorar las condiciones de vida de estas personas. Por tanto, no se debería hablar de errores en la opinión pública como un elemento constante de la misma, sino errores puntuales, más o menos comprensibles, que deben ser modificados.

· Alguna familia rumana ha pernoctado en una especie de chabola en asentamiento, pero este es un fenómeno que no está claro que se consolide

 

8. Se ha criticado la creación de estos núcleos como nuevos focos de marginalidad, principalmente dedicados al tráfico de drogas ¿es un traslado del problema más que una solución? ¿Está prevista la total desaparición de los barrios de tipología especial o se han revelado como una buena forma de preparar a esta población para su normalización como ciudadanos?

Desde 1995 la Comunidad de Madrid no ha construido ningún Barrio de Tipología Especial, ya que la Consejería de Obras Públicas considera que para facilitar la integración social y vecinal, las familias que vivían en chabolas deben compartir el espacio físico con otras familias en un entorno normalizado y positivo. La construcción de Barrios de Tipología Especial no solucionaba el problema sino que trasladaban los problemas para más adelante y creaban, como ustedes señalan “nuevos focos de marginalidad”. La Comunidad de Madrid a través del IRIS ha ido levantando los Barrios de Tipología Especial. En 1998 levantó San Fermín; en 1999, Jauja; en el 2000, Rosilla y Celsa; y en estos momento, después de haber concluido con el asentamiento chabolista del Pozo del Huevo a la Comunidad de Madrid le queda un único Barrio de Tipología Especial que son Las Liebres. Todas las familias que vivían en estos barrios viven hoy en situaciones equiparables a las de cualquier otro madrileño.

9. ¿Reciben quejas de las comunidades que acogen a estos nuevos vecinos?

Efectivamente, las comunidades de vecinos plantean al IRIS ciertas quejas. La particularidad de las mismas es que estas quejas son de una proporción significativa “antes” de que sean realojadas las familias chabolistas. Cuando las quejas se producen con la familia ya realojada, se estudia cada incidencia, valorando su importancia e intervenimos en esa comunidad para lograr el clima de convivencia y armonía que, tanto gitanos como no gitanos desean disfrutar.

10. ¿Qué requisitos debe cumplir una familia para optar al realojo en otra vivienda?

El realojamiento de una familia que vive en una chabola lleva aparejado una serie de requisitos, entre los que destacamos: · que lleve viviendo en esa chabola él y su familia un tiempo razonablemente largo · que no disponga de una vivienda en propiedad · que no tenga recursos económicos, bienes o ingresos suficientes que le permitan acudir al mercado libre, y · que se comprometa a esforzarse por la integración de él y de su familia en la sociedad madrileña.

11. ¿Cuáles son los cambios más llamativos en los hábitos de esta población respecto al matrimonio, alimentación, inserción laboral, acceso a la formación académica…?

Como consecuencia del trabajo desarrollado en estos últimos años podemos recibir cambios significativos en las familias chabolistas. Estos cambios se refieren tanto a los hábitos alimentarios como a la manera de percibir el mundo no gitano. Por referirnos a cosas concretas podíamos señalar la escolarización de menores y el abandono de los estudios a edades más avanzadas; mayor independencia de los jóvenes a la hora de estudiar, trabajas o simplemente casarse; la mejora de la alimentación; la inserción laboral de las mujeres antes de contraer matrimonio prematuramente; el valor que otorgan las familias a los pisos y vivienda en altura, como elemento indispensable para su progreso en la sociedad… En definitiva, los cambios que se perciben significan que estas familias están adquiriendo paulatinamente sus derechos de ciudadanos españoles y valoran la relación con el resto de vecinos como un espacio de encuentro y de convivencia ineludible y a la vez positivo.  

· Los cambios que se perciben significan que estas familias están adquiriendo paulatinamente sus derechos de ciudadanos y valoran la relación con sus vecinos como un espacio de encuentro y de convivencia

La guerra de los mundos ¿El final de los poblados?

Desde la creación del IRIS, en 1986 como Consorcio para el Realojamiento, se ha notado una evolución, un cambio de cultura en estos núcleos de población marginal, desde la segregación favorecida por los propios chabolistas, que rechazaban los programas de realojamiento estatales, desconfiaban tanto de vecinos como de instituciones asistenciales y ni siquiera aparecían en los datos estadísticos oficiales, hasta la situación actual en la que el trabajador social ha dejado de ser un enemigo. Una batalla ésta de la integración que, por el momento, parecen ganar los ejércitos de quienes creen que el bienestar social es posible y que ésta y no otra es la mejor forma de combatir la delincuencia y desestructuración de estos ambientes.

Las uralitas, cartones, maderas y demás materiales con los que antes se levantaban estas fanatasmagóricas viviendas del asentamiento del Pozo del Huevo en Vallecas han dejado paso a 513 personas que ahora pueden decir que estrenan piso y vida nuevas. 259 hombres y 254 mujeres que han recibido cursillos, casi como los de preparación matrimonial, para hacer frente al compromiso de su nueva vivienda -un 60% dentro de Madrid y el resto en la Comunidad Autónoma- de las que 94 se adquirieron dentro del mercado inmobiliario y otras 29 fueron cedidas por el Instituto de la Vivienda de Madrid, IVIMA. Casas en altura para familias gitanas que tendrán que luchar contra la imagen negativa que les precede. Ahora, sólo les queda instaurar esa normalidad en su rutina diaria y olvidarse de sus recuerdos infantiles, que olían a vertedero.

(Publicado en Reinado Social)

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