El cementerio marino

valeryDescenso como Hugo al fondo de la conciencia. Enfrenta la calma del mediodía con la agitación mental del mar y su ritmo. El reposo late entre la desolación (pinos y tumbas) y esta oposición es también la del Mediterráneo, jugando con sus brillos y calidades con el abismo. Éste es la percepción del futuro, de la muerte como humo frente a la jugosidad de “formas que mueren en una boca” y la luz. El contínuo balido y el colorido grisáceo de los corderos sugieren la cadencia de la muerte, de un pueblo entre raíces de árboles “confundidos con la tierra. El mar, hidra y borrachera azul rompe estas páginas deslumbradas”.

El cementerio marino. Paul Valéry. Alianza Editorial. Madrid, 1991.

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