Entrevista con Matilde Asensi

matilde_asensiNo nos confiesa sobre qué ciudad trabaja, porque reconoce no saberlo a ciencia cierta, sí se ríe de sus mofletes de manzana de la contraportada, una de las pocas instantáneas. En una provincia como Alicante, el periodismo es la chica del café que toca de todo, sin profundizar absolutamente en nada. Me han hecho escritora a costa del trauma de no tener alternativa. Cubrías treinta ruedas de prensa, dirigiendo un equipo de tres, sin generar nada de cultura, por ejemplo. Reconoce envidia retrospectiva de la que firma.

. El personaje principal, usa en internet un nick “Root”, Raíz, es una pista más para el lector

Al buscarle los nicks a los personajes, le puse Root, primero porque es un nick bastante habitual y segundo, porque es el nombre del directorio raíz en los sistemas operativos Unix y es el fundamental que utilizan los grandes operadores de este mundo. No pensé que fuera un símil de ir a buscar sus raíces.

. ¿Tenías en mente un público objetivo cuando escribías la novela?

En esto debo reconocer mi egoísmo literario. Cuando voy creando los personajes, como yo soy la que lo está disfrutando, y a la vista de cómo se han vendido mis novelas, sólo tengo en cuenta lo que a mí me parece apasionante o lo que me intriga, porque creo que a ellos también les gustará.

. La inclusión del personaje de Proxi es un guiño a las lectoras por el feminismo militante que tiene…

Si te das cuenta en todas mis novelas hay un personaje femenino que tiene un carácter fuerte, desde “El salón de ámbar”, donde la protagonista es Ana Galdeano a “Iacobus”, donde está esa hechicera o “El último Catón” que es Ottavia. Y en este caso, están Proxi que representa a la mujer dentro el mundo informático y por otro, la doctora Torrent, que es verdaderamente el personaje fuerte. Pero es lógico, porque aunque a alguno le gustaría que no existieran, yo soy mujer y creo en ellos.

. Algunos lectores te equiparan a esa catedrática adusta…

Todos los personajes son un alter ego, sería absurdo decir lo contrario. Todos los autores podrían ratificarlo. Los personajes, cuando los creas, les vas dando vida y empiezan a tener vida propia, todos llevan algo de ti y a algunos les das una opinión tuya camuflada y a otros les das algo de tu carácter y mezclas rasgos de gente que conoces y otras cosas son inventadas. No hay esos tópicos o estereotipos, quizá sí en otra literatura más costumbrista, social o de crítica social política…

. Quizá el hecho de que el personaje tenga una voz muy característica y el que tú hayas trabajado en radio ha suscitado cierta confusión… Además está la M y el apellido catalán de ambos nombres…

Ja, ja, ja…, te juro que me acabas de dejar K.O. con este detalle. Creo recordar que cuando estaba elaborando el personaje vi a alguien que me gustó mucho la voz, porque la cosas surgen así a veces, por pura casualidad… En la vida se me habría pasado por la cabeza… ¡Fíjate la de cosas que imagina la gente!

. Ésta es una novela en la que el sonido está muy presente -tal vez sea una deuda de tu etapa en la radio- desde la madre con ese caudal inagotable de palabras, el sonido de los pájaros, las voces curativas de los aymaras, o incluso el sistema informático atento a lo que va a ocurrir en medio del silencio de Arnau… ¿Es un sentido más que aportas?

El tema de los cinco sentidos es una cosa que procuro tener muy presente a la hora de escribir y dar textura. No soy de grandes descripciones, porque creo que ciegan al lector y al final acaba uno no viendo nada. Soy más de los impresionistas, que con brochazos a veces haces que el lector vea más de un paisaje, la situación o el personaje. Y el tema del sonido era fundamental en esta novela, porque está presente en todo. Cuando hay un trasfondo que es el sonido como en este caso, que era un poco lo que a mí me obsesionaba en un principio, queda todo impregnado.

. ¿Somos los seres humanos tan simples como para estar compuestos de software, hardware y periféricos?

En realidad, aunque haya diferencias importantes, nos pasa como a los ordenadores, que nos quedamos un poco limitados sin los periféricos que son nuestros sentidos.

. La novela tiene un lenguaje bastante metafórico con imágenes como el hueco del ascensor que se equipara al vacío interior del protagonista… ¿Eso está buscado?

Sí, y a conciencia, porque a veces la etiqueta de best-seller a veces apaga cualquier otro esfuerzo literario que haya en la trastienda. Aunque suene un poco pedante soy fanática de Proust, que es el gran maestro de la metáfora y cuando empecé a escribir intenté -humildemente- aprender de algún modo, porque enriquece la historia.

. ¿Qué autores superventas te son más cercanos?

Solamente está Pérez-Reverte dentro de este género de aventuras, pero creo que la crítica está muy equivocada, porque best-seller no es un concepto peyorativo y literatura somos todos.

. ¿Qué opinas de los concursos, terreno en el que has tenido mucho éxito?

Empecé presentándome a concursos de cuentos. Mandaba mis cuentecillos y me compré un libro donde venían todos los premios recogidos. Pienso que es una buena manera de empezar y cuando quedas finalista, te sirve para decir, “voy por buen camino”. Además aprendes mucho pues te exiges, porque sabes que lo va a leer gente de verdad, ganes o no ganes. Estoy sobre todo a favor para la gente que está empezando, porque te da mucha fuerza y te hace pensar “¡caramba, no soy tan mala!”, aparte de darte un dinerillo. En mi caso, un accésit, que guardo como el recuerdo más precioso de mi vida, el primer dinero que gané escribiendo.

. ¿La escritura es la salida natural al mar del periodista? A veces se nos acusa de tener el trauma mal curado de no haber conseguido escribir un libro, superando las miserias de una profesión que no está muy bien vista… ¿El periodismo fue una etapa en tu vida?

El periodismo es una profesión muy digna y muy mal pagada, algo en lo que todos estamos de acuerdo. Es muy vanidosa, pero a cambio de  ello, malvives con lo que ganas. Estás más de cara al espejo público, pero creo que hay de todo como en botica… Como lo que realmente quería era escribir hice primero de Filología Hispánica, pero me di cuenta de que me estaba metiendo en un callejón sin salida que era básicamente la enseñanza, que no me interesaba, por lo que cambié rápidamente, con gran disgusto de mis padres y me fui a Barcelona a hacer Periodismo. Creo el periodista lleva dentro la semilla de la escritura y ese libro escondido dentro, que es muy difícil que salga a la luz, pero si lo consigues…

. Ahora que al periodista se le acortan los senderos entre la información y la prensa rosa ¿crees que la literatura es el cauce para la escritura de calidad?

Escritor puede ser cualquiera, de hecho lo primero que te enseñan en esta vida es a leer y escribir. Luego ya depende de tu bagaje cultural. Nos dedicamos demasiado a enjuiciar lo que es de calidad y lo que no. Yo no veo jamás programas de esos rosas ni de toros, porque no me interesan, pero no pienso que quien lo ve tiene nivel cultural cero, como los que catalogan a los best-seller de literatura B. En este país somos muy así, decidiendo lo que es despreciable y lo que entra dentro de lo respetable, que a lo mejor no es tan bueno.

. Antes hablabas de Pérez-Reverte como indicando que no hay mucho más ¿crees que hay cierta sequía en este tipo de novela en España?

En otros países lo que tienen es una larguísima tradición de respeto al género de aventuras y lógicamente eso da su fruto. Aquí nos hemos dedicado a machacar a cualquiera que quisiera dedicarse a esto, no tienes más que ver las críticas a mis novelas: poca calidad literaria, personajes planos, no hay crítica social…, siempre los mismos tópicos. Y con esos mismos tópicos autores de otros países han llegado incluso a nuestra tradición en versiones adaptadas.

. Al fin y al cabo es mejor leer autores españoles con personajes y ambientes más cercanos como la peripecia por el alcantarillado de Barcelona que describes… Hay un cierto rechazo a todos los que se dejan seducir por elfos, hobbits, y abogas por la historia y mitología precolombinas…

Ahora que desde hace cuarenta años nos hemos librado de lo que ha sido nuestra cultura de superstición de siglos, con Universidad escupen licenciados y  que mal que bien han hecho subir nuestro nivel cultural, yo como una de esas personas que ha escupido la Facultad, me da mucho miedo volver a caer en las redes de cierto esoterismo, separando lo que puede ser una historia diferente y que nos negamos a aceptar una versión distinta a la historicista.

. ¿Desprecias como alguno de tus personajes la heterodoxia de la ciencia que no entra en lo que resulta incómodo?

Como sólo se acepta lo que viene dado por el positivismo científico, nos cerramos al resto, por miedo a lo esotérico. Y es lo que hago en mis novelas que son mezcla de fantasía, de historia real y una teoría que no tenga que ver con la oficial, pero que también está recogida en los libros y la gente lo sabe.

. ¿A la hora de la receta, aparentemente están muy documentadas, intentas que tus novelas sean rigurosas en sentido histórico o integras más ficción?

Lo más riguroso que sea posible. Yo no soy historiadora, obviamente, no me dedico a recrear la historia n a inventármela. Los datos que están expuestos como reales, son reales y donde hay lagunas, relleno.

. Como los vacíos geográficos que mencionas en “El origen perdido”…

Exacto, pero en este caso históricos, donde me permito que mi historia crezca como en “El último Catón”. Una vez que supe que la tumba del emperador Constantino no aparecía por ninguna parte, me concedí la licencia de situarla en el sitio más probable, en Estambul.

. ¿Dónde localizaste toda la materia prima de esta última novela?

Quería escribir algo sobre el lenguaje y leyendo “En busca de la lengua perfecta” de Umberto Eco, encontré lo del aymara como lenguaje algorítmico. Justo fue la época en que el genoma humano estaba en todos los telediarios y de repente, ambas ideas me dieron la idea. De alguna manera el código genético y el informático son casi idénticos, porque aquel escribe en nuestras células como si fuéramos un programa y crea nuestro cerebro con todo nuestro bagaje.

. En la novela cuestionas cosas muy diversas, desde las artes militares en Cajamarca, que no de intrigante de Pizarro, de la guerra bacteriológica que fue la Conquista, del ADN que vino del espacio exterior a bordo de un meteorito, recuperando la reprogramación de personas, tan de moda en la guerra fría…

Si me lo pide el personaje o viene dado por las necesidades de la novela me sale hablar de temas como el terrorismo o los datos sobre el número de muertos que causamos los europeos al llegar a América. Cuantos más datos recababa sobre Bolivia, más injusta me parecía su situación para salir de la pobreza, del agujero económico en el que están, porque unos dictadores a lo largo de su historia se han quedado con los cientos de miles de dólares de préstamos del Fondo Monetario, mientras ellos no tienen ni acceso sanitario y es algo que me revuelve por dentro y porque me controlo en la novela, porque pondría barbaridades.

. Lo que sí queda claro es que el canibalismo departamental en las Universidades lo reflejas como si fuera una experiencia propia

Que va, llevo años oyendo llorar a amigos sobre el tema. No es experiencia propia, afortunadamente.

. ¿Finalmente se encontrará dónde se aloja la felicidad en el cerebro?

En todas mis novelas siempre me quedan algunos asuntos pendiente que te hacen pensar “no quisiera morirme sin que esto se hubiera averiguado” y con esto del cerebro tengo una especie de resquemor a los neurólogos, que haciendo un mapa del cerebro lo han encontrado casi todo, pero no han dado con la felicidad. Todos sabemos que esto es un valle de lágrimas, pero cuando se constató que no hay sitio de momento para ella en el cerebro, me dejó muy impactada.

. Retomas un poco el tema del camino de “Iacobus” con esta suerte de esteta del código que es Queralt, en una especie de viaje iniciático en busca de Dose Capac, apostando por el cambio a través de una actitud dinámica con personajes como esa abuela desatada, la Miss Marple de Vic…

Me hubiera encantado darle más juego a ese personaje… Es verdad que no hago un planteamiento filosófico a la hora de crear la novela, pero con cuatro novelas publicadas, en todas hay un camino que hace que el personaje sufra una gran transformación, una ruptura con las cosas que tenía marcadas a fuego. De alguna manera documentar la ruta que se relata en “Iacobus” me marcó tanto que creo que me impregnó más de lo que yo me imaginaba.

. Algunos lectores comentan que el capítulo se cierra a marchas forzadas cuando salen de la Pirámide con la visión de las estrellas… ¿Es por un número preestablecido de páginas? La historia de Daniel queda un poco descolgada, pues parece que le defiendes mucho al principio, pero al final le abandonas en pro de una historia de amor…

No hay un número de páginas prefijada; la novela se acaba cuando se acaba. Si hubiera cerrado ahí, en Tiwuanacu hubiera dejado fuera toda la historia de la búsqueda de los yatiris en la selva.

. Pero ¿por qué acabar la historia de un solitario con un conato de romance?

Si te fijas, no dejo claro lo que es. Él en ningún momento se plantea el atraer a Marta como una historia de amor, sino como un reto hackeriano, pero de una manera muy racional en su estrategia. Está todo insinuado, porque a la primera que no le gusta lo rosa soy yo, por eso cuando trato de esos temas lo hago muy colateralmente, porque no creo que sea el argumento. Aunque, si es algo que se produce hasta en las situaciones más cotidianas, ¿cómo no se va a producir en una historia que te cambia la vida?

. Lo que sí se echa en falta es más parte icónica de acompañamiento…

Con Daniel, probablemente no he conseguido mi objetivo que era ver cómo Arnau tiene una afectividad estrecha con su hermano, que es su referencia y del que siempre habla bien. A partir del momento en que entran en Lakaqullu y se da cuenta que su hermano es un ladrón no vuelve a hablar de “mi” hermano, sino de Daniel como algo que ya se ha alejado. Hay una separación incluso afectiva con el lenguaje, tras la conversación del avión, donde sabe que curarle es como una deuda. En cuanto a dejar implícita la curación, no soy partidaria de los finales tan ambiguos a interpretación libre del lector, aunque me han dicho que todas mis novelas parece que van a continuar.

. Respecto a “El salón de ámbar” hay una cierta continuidad en el tema del robo, de recuperar algo perdido, con una duplicidad de planos ficticio-real como en la película “El buen ladrón”, con lo desconocido del subsuelo barcelonés y lo más tangible que resulta ser algo tan extraordinario como la pirámide… ¿Crees que tiene fácil traslación al cine?

Eso dicen las productoras. Ha habido ofertas desde el principio, respecto a todas mis novelas, pero no lo veo claro porque he visto adaptaciones que me han horrorizado, aunque soy hija de la cultura audiovisual. Si el presupuesto no alcanza para hacerlo dignamente, no lo veo claro. Aunque la gente presupone que como buena escritora de aventuras estoy por dinero y los beneficios son muy altos, respeto mucho a mis personajes y me cuesta demasiado hacer mis novelas como para cederlas sin tener un control sobre ellas.

. ¿Es más sencillo queseas pasto del mercado estadounidense?

Me da igual que sea europeo a que sea Spielberg, Steven como le llama mi hermana. Te aseguro que he tenido ofertas que sería alucinante saber que las he rechazado. No tenga una ambición de ser supramillonaria y sólo quiero vivir tranquila. El día que de los derechos para el cine o bien estoy en la indigencia o lo habré visto muy claro.

. ¿Por qué edición va ya “El origen perdido”?

Va por la segunda ya en la segunda semana.

. ¿Cuál es tu próximo proyecto?

Yo estoy patológicamente enferma, porque me prohibí pensar en la siguiente al acabar ésta, porque me conozco, porque necesitaba descansar. Cada novela me ha costado más o menos dos años, bien por el trabajo de documentación cuando era más inexperta o porque cada vez me complico más la vida.

. ¿Es muy complicado recrear tan al detalle lugares como el Infierno Verde de Bolivia a través de alguien como tú que no ha estado allí?

Pero para eso tengo mi bibliografía gigantesca. Si sigo llenado los pasillos de libros –y esto no va a parar- me tendré que salir de casa. No es complicado, es costoso de documentar, pero internet, por ejemplo, me ha permitido ver cosas que físicamente no conocía de Bolivia. Gente que ha estado allí me ha dicho que lo describo mejor que estando allí. Intento documentarme al máximo, con lo que evito mi miedo al avión y aparte de que haya que visitar el sitio para recrearlo.

. ¿Cómo ven tus compañeros tu paso del Rubicón literario?

Muy bien, pero me comentan su envidia sana. Es muy difícil siendo periodista, sentir que no puedes hacer nada más que lo que genera la Diputación y el Ayuntamiento. Si tienes un sueño, sacrifica un montón de cosas en pro de ello.

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