Miseria de la filosofía

Trascendiendo lo pequeño, Carlos Marx, el eterno inversor de términos, conceptos e ideologías, arremete contra Proudhon para alumbrar mayéuticamente saltándose las barreras del idealismo alemán una nueva forma de interpretación de la realidad social. Con este materialismo dialéctico trastoca el Estado, la religión, las mercancías, las clases sociales y un pacato modo de denunciar las desigualdades, tendente al continuismo. El libro surge casi como reacción a un intruso en el pensamiento alemán como Proudhon que desde su mentalidad pequeño-burguesa altera al Marx de la catarsis revolucionaria, contra el estatismo de las categorías económicas, donde lo tangible es lo que mueve la rueda social. Con el tono socarrón de los polemistas del XIX, Marx encara esa superación del valor de cambio y valor de uso que propone el francés, partiendo de una posición a lo Marco Aurelio abordando de frente los primeros principios”. Tilda de redundante a su oponente y va salpicando el texto de ácidas alusiones a sus desvaríos. Una de las conclusiones, descubrir en esa ligazón de la división del trabajo con el capitalismo, que los proletarios los sepultureros de esa burguesía caníbal, momento al que se llegará a través de la toma de conciencia de clase del propio proletario, pero también gracias a la evolución histórica, sin concesiones a una justicia metahistórica que sirva de acicate al quietismo. Una lectura para limpiar de interpretaciones espurias al primer marxista y aprender las técnicas de la oratoria “epistolar”.

Miseria de la filosofía. Karl Marx. Edaf. Barcelona, 2004. 309 páginas.

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