La campaña de la agitprop

Quizá porque estaban hartos, o porque eran sus primeras elecciones y no querían abdicar de su responsabilidad, pero lo cierto es que ésta ha sido la campaña de la agitprop. Y no han hecho falta células clandestinas… Había ganas y eso hizo que bastaran unas horas para desperezar a muchos que se hicieron los remolones en convocatorias electorales anteriores y que incluso alguno no dudara en volar de vuelta a casa “por si hacía falta su voto”. Un movimiento social de izquierdas sin precedentes desde los tiempos de la protesta contra el periodista alemán amante de las asonadas, Kapp.

Manuel, que estuvo en una de las mesas, tuvo la certeza de que habían ganado las elecciones a las ocho y media de la mañana cuando un vocal le pidió la papeleta del PSOE y le dijo que era la primera vez que votaba desde el 82. “El domingo cuando fuimos viendo los datos de participación nos dimos cuenta que íbamos a ganar, porque los datos de las dos y de las seis de la tarde, que buscó una compañera a la que llamamos Mrs Dato, coincidían exactamente con los del 82 y del 96, en las que hubo una participación masiva que se produce cuando hay un cambio de gobierno”, nos cuenta Norma Bernad, técnico del Comité Federal de Campaña.

Las dudas podían ser razonables, sobre todo después del mal sabor de boca que dejó el asunto Simancas: “En todo momento hubo mucha precaución, porque sobrevolaba el recuerdo del escrutinio de la Asamblea de Madrid, incluso dando los datos nosotros”, comenta Norma. Seleccionaron aleatoriamente unas 1.500 mesas, ponderando geográficamente y valorando proporcionalmente el peso relativo de Barcelona o Madrid (para atenerse a la ley electoral), de las que se escrutaron las cien primeras papeletas. “Supimos el resultado a las 21.15, cuando nos quedaban unas diez mesas y clavamos el porcentaje con el muestreo, aunque teníamos miedo de alegrarnos, pero cuando ya vimos que con el 25% y el 45% de Interior nuestros datos se confirmaban entonces alguien tuvo que decir en voz alta “¡hemos ganado las elecciones!””. Una noticia que ni siquiera se creían sus interventores, que seguían pidiendo prudencia y diciéndoselo al oído para terminar el escrutinio. Juan, un militante que trabajó en la creación del sitio web de ZP lo vivió al pie de la tecla. “La verdad nosotros estuvimos hasta la una y media colgando las diez o quince fotos que nos mandaron, viendo lo que salía en las noticias y en torno al 60% del escrutinio fue cuando dijimos “le estamos haciendo la página al presidente del Gobierno”.

La victoria del activismo

En una noche agridulce por los trágicos sucesos vividos en Madrid los simpatizantes celebraron la victoria en Ferraz donde se había decretado la “Ley Seca” en medio de la perplejidad por la magnitud de la victoria, donde “el único que tenía el rostro pletórico, de complicidad, era Zapatero, como de decir, no puedo y no debo…”, dice Norma. Recuerda que, impactada por la alegría desbordada, que contrastaba con el escenario de contención en el interior de la sede del PSOE, a lo largo de la noche salió a disfrutar del triunfo con los ciudadanos. Diez días antes de empezar la campaña, Norma Bernad se incorporó como coordinadora de las plataformas ciudadanas de apoyo a Zapatero. “Empecé en las elecciones del 95, pero esta campaña ha sido especialmente emocionante. Yo estaba plenamente convencida de que íbamos a ganar, pero con muy pocos votos por encima del PP o con un empate técnico”. Reconoce que el órdago de Zapatero cuando Zapatero dijo que sólo gobernaría si tenía más votos le pareció muy arriesgado, “pero después en campaña entendí que era posible así que ¿por qué no apostar por ello?”. Nos cuenta que en los mítines de la última semana el público crecía día a día, con gente que hasta se quedaba en la calle por aquello de “aforo completo” y las plataformas de apoyo a Zapatero, escasas en un principio, se vieron reforzadas con gente que se sumó al carro y un apoyo inesperado, el del activista. “La participación de gente al margen de los cauces tradicionales como voluntarios o activistas ha sido muy importante y es un perfil que hasta ahora no habíamos contemplado: alguien que desde su ordenador se baja los folletos del Partido y decide imprimirlos y pasárselos a sus colegas o llenar los parabrisas de los coches en su barrio”.

demócrata

Manuel lo ha tenido más difícil. A él le ha tocado la campaña puerta a puerta, pero no se arrepiente. “Esta campaña ha sido la mejor que yo he hecho como militante, por la ilusión y la cercanía con la que hemos trabajado. Lo que querían desde el Partido era que fuéramos a hablar con los votantes directamente, en la calle, con un trato muy directo, de igual a igual, porque lógicamente el candidato no puede hacer eso con millones de personas. La gente te recibía muy bien y era muy receptiva. Había una especie de esperanza de cambio muy cautelosa”. Una tarea que no consistía tanto en contar el programa sino en escuchar a los votantes, “porque para darle a la gente el programa ya están los medios de comunicación”, asegura Manuel Granda, militante de base. Y para romper la barrera mediática había que salir a la calle: “sobre todo trasladarles la idea de que si queríamos podíamos cambiar, que éramos más y que vivíamos una especie de espejismo donde parecía que no se podía cambiar nada y que en democracia se pueden cambiar las cosas si todos participamos”, dice pausadamente. Parte de ese esfuerzo por movilizar al voto fue tarea de Norma, que como técnico del Comité Federal de Campaña, se encontró en la necesidad de lanzar un material específico para motivar a la gente al voto a tres días de las elecciones, porque “seguía manteniéndose desde hace meses que el 60% de la población quería un cambio de gobierno, y hacía falta algo que moviera al electorado a las urnas. Al final, estas elecciones han sido algo más importante: una respuesta democrática ante un atentado terrorista y una gestión lamentable del Gobierno”.

El atentado fue quizá lo que más mella hizo en el ánimo de todos y en una campaña, donde los acontecimientos les superaban teniendo que contestar el golpe de croché de la realidad… “Me pareció que todo se había quedado viejo en un día. Todo parecía trivial y anodino, ¡qué más daba si Zapatero el día de inicio de campaña había cambiado su look por otro más moderno”. El jueves a primera hora pensaban que les iban a faltar unos días, porque estaban a 1,5 puntos en sus sondeos, recogieron los bártulos con la sensación de “¡qué lástima, tanto trabajo para nada, con lo bien que íbamos y la ilusión que tenía la gente…!”.

Armados de palabras y de tecnología

La ilusión, la han capitalizado los que, decididos a salir del estancamiento aportaron su trabajo a la campaña de forma anónima. También para ellos se creó un sitio web, www.zapateropresidente.com, de concepto sencillo, para la gente que se acercara, centrado en contarles quién es Zapatero, donde se fueron insertando diariamente mensajes en una columna central que hablaba de valores y contenido programático. “Un equipo de cuatro o cinco personas –más del 50% voluntarios- con una idea clara de cómo colocar la información clave y las cabeceras para hacer llegar el mensaje de Zapatero”, nos dice Juan Quevedo, militante de Majadahonda y uno de los artífices del milagro de una web que llegó a recibir unas 85.000 visitas en un solo día.

Dos meses de trabajo a tope, mañana y tarde, para atender a un hijo que se les hizo grande enseguida y para el que crearon un servicio desde el primer día de campaña- que ofrecía las fotos del mitin del día, a la media hora de su finalización, con cortes de sonido para que cualquier periódico o radio pudiera utilizarlos-.

La intendencia argumentativa, a pie de calle consistió en unos mensajes básicos para los candidatos y las manos vacías para los militantes que se ofrecieron a participar en la campaña puerta a puerta. “La idea era más la de la visibilidad, la de volvemos a salir la calle, recuperando el orgullo de decir “soy del PSOE”, que ya era un mensaje en sí mismo”, nos explica Norma. A los políticos sí se les dio un argumentario con datos para poder sustentar lo que decían, “pero la política no es sólo eso”, aclara la técnico del Comité de Campaña. La clave era diferenciar ideológicamente las dos políticas, exponer razones de por qué votar al PSOE y la necesidad de un cambio dialogante. Todo ello con ejemplos de lo que supondría una política como la que proponía el Partido Socialista: Nuevos derechos civiles y sociales y acceso a servicios públicos de calidad, la España plural y la UE, los ejes en los que había que incardinar todo. Y además, el carisma del hombre tranquilo. “Zapatero se ha curtido en las dificultades y tiene un liderazgo suficiente y consolidado como para hacerlo muchísimo mejor que lo que hemos soportado con el PP y que va a superar al de Felipe González”, como dice Norma.

 Ya lo dijo Graham Greene: El factor humano

Aprovechar la buena planta del candidato fue cosa de los informáticos. “Se daba una imagen de la persona, y era él quien te explicaba esos mensajes, los objetivos, pero sobre todo, buscando que la navegación fuese sencilla como nos pidió Zapatero”, nos cuenta el informático. Llegaron incluso a reducir el peso de la página, porque aún hay muchos internautas con módem y eliminaron un flash del candidato con unas nubes de fondo. “Una idea que era buena, pero que en aras de una mayor rapidez se cambió por unos banners superiores con el color azulado de las fotos de campaña”, explica Juan.

De todas formas, el as en la manga seguramente ha sido otro. “Sigue siendo la gente. Al final te das cuenta –se sincera Norma– de la importancia de los recursos humanos en una organización política. Viva la modernidad, pero si no tienes mucha gente haciendo de agitador social y convenciendo a su entorno…, liderar personas es lo complicado, pero eso es lo político y no el marketing que quizá tendremos que seguir aprendiendo”.

Lo del material para activistas fue una cosa pensada desde el principio, según nos explica Juan, con una serie de páginas complementarias -hasta cerca de 45- con las plataformas de apoyo a ZP y una serie de enlaces sobre el voto en el exterior, por correo, folletos, un área multimedia de Zapatero y todo tipo de material para activismo en la red y en la calle. “La presencia en internet –dice Juan- se ha ido incorporando como un frente más desde el que puedes lanzar el mensaje, para facilitar los contactos con los activistas, reducir los gastos de la campaña y dar recursos a las agrupaciones para usarlos de forma inmediata. Si tienes un fichero de 300 kb. y te lo imprimes puedes buzonear tu casa y el bloque de al lado”.

Al final quedaron por colgar en la web muchas adhesiones al cortarse todo el jueves, 5.000 o 6.000 y más de 40 manifiestos, entre los provinciales –unos 20 ó 30- y los sectoriales (de emprendedores, mujeres, jóvenes…).

Aún queda sitio para la nostalgia de un modo de hacer campaña en extinción. “Espero que el puerta a puerta no tenga los días contados. Me gusta ir a los mercados…”, concluye Manuel.

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