Era medianoche en Bhopal

Carátula de Era medianoche en BhopalÉrase una vez una de las zonas más deprimidas de la India, Kali Grounds, a las afueras de Bhopal. En ella vivían gentes como Padmini, una pequeña salvada de milagro de la prostitución, Rahul el sin piernas, la hermana McIntyre, Ganga Ram o Mukkadam. Todos ellos esperando un milagro en forma de trabajo que les librara de la fatalidad. En esto llegó a la región la Union Carbide, una de las empresas químicas estadounidenses más importantes del mundo, se afincó en la que fuera ciudad de las cuatro begums y trajo el bienestar, arrancando de la fatalidad a estas personas sencillas que sabían vencer  a la desgracia a diario. Pero el que podría haber sido un cuento con final feliz no termina aquí…
Tras los relucientes tanques de la Carbide se almacenaban toneladas de productos altamente tóxicos que, unidos a la desidia, el factor humano, las voluntades compradas y toda una serie de factores que la novela desmenuza como si fueran declaraciones al más puro estilo periodístico, traen el desastre acrecentado a las vidas de los suburbios. Los primeros indicios del drama aparecen con la muerte del escuálido ganado de los habitantes de las chabolas a causa de las infiltraciones contaminantes en el agua, pero sólo fue el preludio. Entre el 3 y el 4 de diciembre de 1984 más de 16.000 seres humanos –cifra que podría alcanzar los 30.000- perecen bajo una nube tóxica que podría haberse evitado de no haber estado de por medio un excesivo amor al lucro incesante y la falta de previsión. El libro habla de que en la matriz de la Carbide en Charleston los niveles de mortalidad y morbilidad como resultado de patologías cancerígenas superaban con creces las cifras registradas en toda la nación. Todo ello convenientemente sazonado con el color local, los olores que traspasan el libro, el vocabulario ingente para el profano y el tipismo que se espera de un relato sobre la India, con el toque solidario de las narraciones de Lapierre. 

Era medianoche en Bhopal. Dominique Lapierre / Javier Moro. Planeta. Barcelona, 2004. 417 páginas.