El criterio de progreso suficiente: El enfoque transversal

 Quizá sólo desde la “tercera ola” del feminismo, más social y menos autocontemplativo sea factible, utilizando todos los medios tecnológicos a nuestro alcance, promover políticas de inserción de la mujer (GED) en las estructuras de poder de los países menos favorecidos. El saldo de la no incorporación de las mujeres debe hacerse minimizando los peligros de una inculturación bajo modelos ajenos, por lo que se recomendaba que las pautas propuestas en la Conferencia de Río se aplicaran desde el ámbito gubernamental y no como un deus ex machina benefactor. 

Atendiendo al grado de desarrollo de la sociedad, en un primer estadio podríamos situar algunas medidas como la inversión en centros y grupos destinados a fomentar la participación femenina, la lucha contra el analfabetismo, la creación de servicios asistenciales para la planificación y la mejora de las condiciones sanitarias administrados por mujeres, oportunidades de empleo igualitarias y con remuneraciones equitativas, promoción de sistemas crediticios en zonas rurales, mientras que en una segunda fase, en sistemas menos depauperados y pensando desde un enfoque transversal y no globalizador, podría afrontarse la capacitación tecnológica, el cambio a modelos de consumo sostenible, reducción del volumen de trabajo de las mujeres, la eliminación de prejuicios y estereotipos  y el incremento del número de mujeres en puestos de decisión. 

 Las “nuevas” líneas de actuación

 Sin embargo, organizaciones como la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones, en el marco del Monitoreo de Políticas de Internet en América Latina y Caribe, consideran que el acceso a las comunicaciones más avanzadas, por ejemplo, no debe hacerse deudor del grado de pobreza, por lo que sugiere un seguimiento del acceso a las nuevas tecnologías que incluiría “realizar un estudio desagregado por género sobre el uso de las TIC por parte de las mujeres en la región y de la participación de las mujeres en el campo laboral relacionado con las TICs, su desarrollo y la industria de las telecomunicaciones y la información; monitorear el cumplimiento de los derechos laborales  de los/las trabajadores/as en el ámbito de la tecnología de la información y la comunicación y apoyar estrategias de contratación y selección de personal que contemplen la no discriminación de las mujeres en materia de salarios, beneficios y reconocimiento a su labor; peticionar e influir ante las legislaturas y las autoridades para la sanción de políticas públicas que contemplen el acceso universal a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y bajar los costos de acceso y uso de las mismas con el fin de superar la brecha digital ; conocer mejor las necesidades específicas de acceso a recursos, a procesos de capacitación y entrenamiento, y a mejores condiciones de empleo de los distintos grupos que podrían estar siendo excluidos de los procesos de innovación, para poder generar los espacios y estrategias que faciliten su inclusión y promover y crear los mecanismos de participación de las mujeres y los grupos de mujeres en la toma de decisiones sobre el diseño, uso y operatividad de sistemas tecnológicos a su servicio”.

Como marco de referencia el IX Foro Internacional de AWID sobre los Derechos de la mujer y el Desarrollo, celebrado en Guadalajara en 2002, supone un punto de inflexión hacia posturas más activas de cara a la Conferencia de la Mujer de 2005, donde sean las propias mujeres las que actúen como catalizadores del cambio en entornos más desfavorecidos, presentando imágenes no fraccionadas de los dos sexos, para una equiparación –lejos de la oposición frontal del feminismo precedente-, insistiendo en la necesidad de más democracia participativa, interviniendo en las políticas científicas de futuro (relacionadas con la biotecnología, por ejemplo) y, pidiendo transparencia a las instituciones (recuperando el status de ciudadano-votante que exige a sus representantes políticos una actuación dirigida a una justicia distributiva, a través de los medios de comunicación, los movimientos sociales y con su decisión en los procesos electorales). Aunque, la consistencia argumental de estas reclamaciones quedará en papel mojado si los organismos internacionales quedan desvirtuados por intereses particulares como quedó de manifiesto en la reciente crisis de la ONU por la invasión de Irak, o los eternos procesos de encausamiento contra criminales de guerra, que nunca llegan a los Tribunales Penales Internacionales -de dudosa autoridad, si pensamos que el máximo promotor de las actividades bélicas en el mundo se considera libre de su jurisprudencia y se desentiende de sus pagos a las organizaciones de consenso internacional-.  Ante eso, sólo queda confiar en el poder de los medios independientes y que Internet siga siendo una preocupación menor para los controladores del pensamiento.