Dralion: Cirque du Soleil apuesta por la mezcla de culturas

La vanguardia parece que ha cobrado carta de naturaleza en el circo gracias al Circo del Sol. Con montajes que trascienden fronteras y los espectáculos circenses clásicos, ofrecen al público una historia donde la luz, la música y el movimiento cobran fuerza. Esta vez con una propuesta más, traer a Oriente a la arena para hacer de éste su montaje de fusión más arriesgado.

En un momento poco dado para el sicretismo, el Circo del Sol se atreve a plantear al espectador un espectáculo en que Oriente se encuentra con Occidente. En opinión de la directora artística del espectáculo, Silvie Galarneau, después de los últimos acontecimiento mundiales “nos alegramos de hacer este tipo de espectáculo porque demuestra que gente de distintas culturas puede trabajar unida y es ése mundo por el que trabajamos”.

Dra ¿qué?

Una mezcla que se nota no sólo por las variadas actuaciones que componen el montaje de la compañía creada en Canadá, sino por el propio equipo, integrado por 57 personas (brasileños, canadienses, chilenos, chinos, franceses, italianos, rusos, ucranianos, británicos, estadounidense y hasta oriundos de Costa de Marfil), de los que 37 son de origen chino, lo que aporta al show la magia y los colores de la tradición oriental. “Obviamente, la incorporación de un contexto chino dentro del grupo, ha significado un aporte importante a la inspiración a la hora de crear el show. Para nosotros es una especie de de encuentro entre Oriente y Occidente que subraya el hecho de que diferentes culturas pueden trabajar juntas”, indica Galarneau. Fruto de esta confusión de lo occidental con lo oriental es también el nombre del espectáculo al que bautizó el diseñador de vestuario, François Barbeau, quien “al ver la actuación acrobática tradicional china, la danza del león, que abre el espectáculo exclamó entre risas que era algo a medias entre un dragón y un león, un dralion”, señala Silvie. Una muletilla que dio nombre al montaje, incluso antes que el equipo creativo. Estallido de color, música en calma Dralion es sobre todo un revulsivo para los ojos del espectador que ve cómo en escena los elementos, agua, aire, tierra y fuego se confunden, en un juego de colorido indescriptible, “todos los colores vibrantes que puedas imaginar”, asegura Silvie. En ese afán integrador de las distintas disciplinas, Dralion juega como los montajes precedentes con una música envolvente, números acrobáticos que dijéranse imposibles y con la sorpresa del público ante un espectáculo circense totalmente distinto, más teatralizado y con un concepto globalizador. “Todo está creado expresamente para la historia que se cuenta en escena y pienso que ningún otro espectáculo de circo trabaja en esa línea”, comenta la directora artística. Balancines, trapecistas, funambulistas, pero también danza, payasos y números cuasi juglarescos que conducen al asistente a través de un espectáculo futurista dominado por la oscuridad azul y el radiante amarillo, colores que hacen reconocible la factura del Cirque du Soleil. La cooperación como forma de trabajo Por si los argumentos artísticos, “un alto nivel creativo, un vestuario increíble y escenarios fantásticos”, como comenta Silvie Galarneau, fueran pocos, Cirque du Soleil ha decidido donar a una ONG, Intermón Oxfam, la recaudación correspondiente a 1.500 entradas de la sesión que realizará el próximo 24 de noviembre en Madrid. Un compromiso que no es ajeno a la trayectoria de la compañía como comenta Silvie Galarneau: “Cuando hemos trabajado con los niños de la calle hemos sentido que de alguna manera les hemos enseñado algo que les gusta y que ellos pueden integrar en sus vidas y supone una disciplina que quizá les falta en su entorno“. Los madrileños podrán ver este Dralion en diferentes localizaciones de la ciudad a partir de octubre, mientras que los barceloneses tendrán que esperar hasta comienzos del próximo año, ya que antes la compañía tiene compromisos en Londres.