Teoría estética

 

adornoLa experimentación humana de lo sublime, lo feo, lo hermoso y sobre todo, lo novedoso como ineludible. La supervivencia del arte, insuflado de espíritu en una sociedad capitalista y la posible contribución de aquel, toda vez que arte en rebelión contra lo dominante y dinámico, en la evolución social desde una perspectiva marxista son dos ejes sobre los que bascula Adorno. Si Boadella satirizaba sobre el carácter inasible de lo artístico del arte contemporáneo, el alemán establece como requisito su autonomía formal, donde la tradición “es dudosa a priori”. Las contradicciones y la importancia del significado en términos de funcionalidad social de la obra, virtuosa en la medida en que se balancean contenido y forma y humana, porque no se trata de una abstracción metafísica, si no de un producto del entorno, con una propuesta subyacente de cambio que, sin embargo, resulta ilusoria al concretarse en un sólido anclaje histórico entre la universalidad y la arbitrariedad.

Lo artístico como racionalidad crítica inherente, plagado del dolor que se almacena en esa conciencia de las miserias y por tanto, opuesto al entretenimiento sin fondo ni mensaje y sus adherencias a la filosofía, traductora de la falta de habla de un arte autorreferencial. Ambigüedades para los profanos sobre conceptos contrarios como  permanencia y transitoriedad, en una indefinición que incluye el goce y un observador que se pierde ante la contemplación de lo incomprensible que genera un símil de universo ontológico fraguado sobre su ley de desarrollo. Una reacción a la tecnología que asesina el aura y el enigma.

Alicia González

Teoría estética

Th. W. Adorno

Akal. Madrid, 2004

508 páginas

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