El oro de los sueños

Ampliar portadaDentro de la trilogía de las crónicas mestizas, este oro de los sueños vuelve a andar por el lector los rumbos de la Conquista de América. En esta ocasión Miguel Villacé Yólotl, será quien nos guíe por sendas inexploradas en una especie de Anábasis en busca de un particular Dorado que acaba en viaje circular con esa mirada reptiliana de la vieja Cuestzpalin fuera del tiempo.

Ginés el lengua, Santiago Ordás el leonés, fray Bavón, Lucía, Juan o Ulrico el alemán o el piloto Froilán Muxía, parten en la expedición de don Pedro de Rueda, el Adelantado, armado de un mapa y un sueño, por el que perderá la vida. En una inusual para la época sustitución, su prometida doña Ana de Varela se hará cargo de domeñar los espíritus de sus hombres. Además, habrá de arrostrar las peripecias de una tierra hostil y unos aborígenes forzados a la crueldad por una lectura astuta de los Evangelios que les convierte en rehenes del invasor que instala sus reales a toda costa.

La pormenorizada relación se puebla de los fuegos de los saqueos, los gritos de los ritos sacrificiales, la vesania que anida en la ambición, pero sobre todo de la aventura de fangal del protagonista en su búsqueda de la madurez y sus raíces, su particular oro. “Nuestro dios sueña sin cesar todas las cosas para que sean” y en esa quimérica persecución de los anhelos propios tenemos a los tripulantes de tan descomunal empresa atravesando inhóspitos parajes tan sólo para aceptar “vivir cada momento como cumplido, sin miedo a lo porvenir”.

El oro de los sueños. José María Merino. Suma de Letras. Madrid,  2004. 233 páginas.