Señora de rojo sobre fondo gris

LIBROS - SEÑORA DE ROJO SOBRE FONDO GRISCon la misma crudeza que en sus obras de posguerra Delibes se enfrenta a la narración, desde la cercanía y la vulnerabilidad de una historia sospechosamente autobiográfica, más allá de las coincidencias Ana-Ángeles, pintor-creador literario. Si como el propio autor dijera en algún momento “una novela requiere, al menos, un hombre, un paisaje y una pasión. Sin ellos no puede haber una novela”, en ésta tenemos todos los elementos: el pintor, la crisis por la que atraviesa y la pasión por su esposa que trasciende la pérdida de la musa.

Delibes nos habla de la antropofagia familiar hacia esta mujer de un ímpetu difícil de seguir, donde los demás personajes se sitúan al pairo de una personalidad demiúrgica a su manera. Ése es tal vez el rojo que García Elvira captara en su retrato sobre el fondo gris indefinido. También se trasluce en la voz del protagonista una cierta culpa, fruto de la revisión del pasado, del no haber sabido quizá dejarle su hueco, para luego llegar a la fase de exculpación al reconocerse arrollado por esta Ana omnipresente, ordenadora del espacio y de las personas, víctima complaciente de la estética, belleza en sí misma.

Tres visitas a la cárcel para marcar los distintos momentos de su fortaleza y dibujarnos con esbozos los personajes que van poblando su cuadro familiar (Nicolás, Mar, Ana, Alicia, Gustavo, Pablo, etc.), en el que sigue siendo la figura dominante. Con esa auctoritas del saber hacer en retirada por una enfermedad que confunde su aplomo, pero en la que sobre todo rechaza como Ungaretti “vivir del lamento”, al pintor comienza a faltarle su arranque creativo pese al mensaje conciliador de la que se va que le insta a dejarse vivir”.

Señora de rojo sobre fondo gris. Miguel Delibes. Destino. Barcelona,  2004. 152 páginas.