Roberto Zucco

Lluis Pasqual que ya triunfara en el 94 con ella se acerca de nuevo a Koltés

Asesinatos en serie, humor, denuncia social y el éxito de público y crítica hace más de once años hacen de Koltés una apuesta segura. Mercedes Sampietro, Carmen Machi, María Asquerino,  e Iván Hermes ponen voz al nuevo Zucco del director catalán

Roberto Zucco es la historia de un asesino en serie, un hombre que no desea nada, pero sobre todo la de la falta de comunicación. En su huida se va encontrando con personajes de una violencia socialmente más aceptada que la suya, un cieno en el que Koltés dice que Zucco avanza como un hipopótamo, lento pero seguro. “Una vez que decide llevar a cabo su carácter y empieza a matar ya no hay marcha atrás”, dice Iván Hermes.

La soledad mata

Aunque esta sucesión de cadáveres sin sentido que conforman la trayectoria del protagonista parece una invención del autor Mercedes Sampietro recuerda: “Está basado en un caso real: a Koltés le alucinó la historia de este chaval que estaba en la cárcel y la escribió a partir de ahí. Lo que me gusta es cómo está condensado y explicado el porqué de muchos males de nuestra sociedad en la figura de él que es una víctima”.
Iván, Roberto Zucco en el escenario,  cree que el personaje “tiene pulsiones, desea escapar, se siente encerrado. Es un individuo que despierta y ve lo que hay a su alrededor, muchísima agresividad. La gente que mata es gente normal, que están agrediéndose unos a otros”.
Mercedes Sampietro interpreta a una señora elegante, pero tremendamente insatisfecha y desquiciada. “Los demás me toman por idiota. Es la mujer con dinero, amargada en su matrimonio, desprestigiada por el marido. Se debe sentir un cero absoluto, y en un momento dado le sale todo ese potencial violento del que habla Zucco”. Parte de esa presión asfixiante la ejerce la familia de la chiquilla. Carmen Machi interpreta a la hermana: “El personaje es terrible como todos en esta soledad y esta señora que yo hago tiene unos problemas tremendos consigo misma. La chiquilla es con quien se alía Zucco y a la que lleva a la perdición, puesto que pierde la virginidad. Está metida en una jaula, atrapada por su propia familia, tiene un gran problema de libertad y yo formo parte de esa familia que no la deja vivir y que creen que la están cuidando y lo que están es matándola en vida”. Para María Asquerino, que interpreta a una madame, con un toque de humanidad, de burdel en el que recala Zucco “la chica persigue a Roberto y se enamora de él, porque es un chico guapísimo de morir, aparte del actor, que lo es también. Va en su busca y hace lo que haya que hacer por estar con él”. La actriz que había dejado el teatro hace tres se incorporó al elenco “porque es una obra impresionante aunque muy dura y porque me convenció trabajar con un gran director como Lluis Pasqual y Gerardo Vera como responsable del Centro Dramático Nacional”.

Demasiado humano

Zucco despierta del sueño social con un deseo recurrente, irse a África, a pesar de sus tropiezos constantes con las mujeres. En opinión de Iván Hermes “el sentimiento está por todos lados. Desde esta otra consciencia que tiene ama y ama a todos, lo que pasa es que alguien que te está machacando es más difícil de amar. Creo que ve a todos tan perdidos, incluso a las mujeres que les echa un polvo por probar, porque se merecen que alguien les de un poco de cariño y amor. El personaje se enfrenta desde esa consciencia que puede ser torturante”.
Lluis Pasqual, que ya montara esta obra en 1994 la recupera con nuevos bríos. “Seguramente sea diferente, porque él crece y la obra crece con él.  Estamos en tan buenas manos que si la hizo bien antes, ahora la hará igual de bien”, asegura Carmen Machi. El montaje está hecho desde otro punto de vista según Machi, incorporando una visión cómica entre tanta oscuridad. “En la escena del parque piensas ¡qué mujer más mala!, pero yo soy el que tiene la pistola -se ríe Iván-. Ése el humor negro que tiene la función”. En cuanto a su actualidad, Mercedes Sampietro considera que “es uno de los textos importantes del siglo XX que explica perfectamente cómo la sociedad empuja a lo peor, el asesinato, pasando por cosas infinitamente desagradables. Lo que pasa es que es tan tremendamente complicado aprehender esta obra,  definirla, porque tiene esta poética realista por un lado, porque es como un programa de televisión y absurda por otro, porque no es nada naturalista”.  Un golpe a la conciencia con un destinatario, el público. “El autor hace participar al público y esa es la reflexión del autor, que sólo falta una señal para que la manada se disperse y que uno empiece para que sigan todos en cadena. Somos criminales en potencia. Habla de algo que está muy bien visto, la violencia que todos intentamos disimular o decir que no existe”, reflexiona Sampietro. “Es más humano de lo normal, por eso choca y no se le entiende. Hay gente que tortura psicológicamente a otras y no les condenan porque no hay sangre. ¿Qué es ser malo hoy día?”, concluye Iván.

TEATRO MARÍA GUERRERO
C/ Tamayo y Baus, 4.

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