El libro del Edén

edén Un joven monje, entregado al convento tras un infortunio familiar empieza a mostrar signos de su escaso interés por la devoción y orientándola a la contemplación de la casi mágica Libuse. En ese paisaje de oscurantismo y brutalidad medievales Aelvin llevará a cabo su viaje iniciático para depositar el fruto de esa Lumina, la última planta del jardín del Génesis, y hacer rebrotar el Edén perdido, gracias a la francesa Favola. Encargo en el que se mezcla la religiosidad condenatoria de Albertus, lejos de la reprobación del abad Michael y la persecución del arzobispo Konrad von Hochstaden. Juramentos sagrados, emisarios con olor a antorcha, caminatas bajo las sombras, la nieve y la irrealidad que merodean como el Jabalí al novicio. El camino en el que se internan con los mapas del sabio Saphilius para penetrar en la Persia de los harenes y los mosaicos turquesa y que se verá entorpecido por una horda de los mongoles de Hulagu que hace crepitar el aire.

Fantasía y recreación histórica, con el reencuentro de Corax y Al-Mutasim en el reino de un excompañero de armas, con jaulas enormes vacías y leones blancos, un mundo muy diverso a esa frialdad en la que dejan atrás a Gabriel, Odo y las saetas que se clavan en la cara de los guerreros, en un mundo de salteadores de caminos, y de muertes entregadas como la de Sinaida. Todo con el presagio del relato recogido en las fibras del pergamino.

Alicia González

El libro del Edén

Kai Meyer

Roca Editorial. Barcelona. 2005

669 páginas     

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