Pena de muerte

Los periodistas no podemos observar la realidad con ojos ajenos, nos puede un reportaje. Amnistía dice que en 2004 casi cuatro mil personas fueron ejecutadas en todo el mundo. ¿Hubo alguna cámara para recoger el momento? No, entonces no es noticia. Acostumbrados a que todo tenga una imagen visual asociada los derechos humanos pierden vigencia en la sociedad de la información gráfica. China a la cabeza, por eso en el país del humor amarillo admiten pocas bromas con la presencia de prensa independiente. Pero no hay que irse lejos de la esfera del respeto a las libertades: En EEUU sigue siendo flagrante la permanencia de la pena de muerte, 59 criminales menos, según las estadísticas de los últimos ajusticiamientos. Una cruel ironía en una nación cuyo máximo mandatario se arrodilla en el reclinatorio para elevar sus plegarias por el Santo Padre. Hay que recuperar a la figura mediática, al Papa de las pantallas y no el mensaje, aunque no toda su palabra fuera recuperable. Pero hay que agradecer que al menos ahora el Tribunal Supremo de los estadounidenses ha reconocido que está feo prescindir de un menor. Eso en el país donde los neocons han instaurado una mentalidad en la que uno no puede decidir morirse sin dolor, para que el Estado te la aplique sin pedirte tu opinión.

Truman escribe mientras Perry baila al son de la soga…