La Edición variorum del Quijote llega a la Biblioteca Nacional

cover_pic El próximo 2 de junio la Biblioteca Nacional dejará de ser el reducto de los libros con aroma a viejo para abrir sus puertas a la tecnología que se abre sitio con fuerza en la investigación bibliográfica. Se trata de la presentación de la “Edición electrónica variorum del Quijote, IV Centenario,” a la que asistirán la directora de la Biblioteca Nacional y representantes del mundo de la Cultura y Educación.

¿Por qué no iba a tener Cervantes un compendio bibliográfico al modo del que ya existía sobre la obra de Shakespeare? ¿Y por qué no mejorarlo aprovechando las posibilidades de las últimas tecnologías? Ése fue quizá el comienzo de un proyecto que ya maceraban en el 94 y que en 1998 comienza a fraguarse firmemente de la mano del cervantista Eduardo Urbina, un madrileño con un peculiar acento texano decidido a incorporar el Quijote a la informática humanista y al mundo de las bibliotecas digitales. La principal ventaja del proyecto que dirige y en el que han colaborado el Santander Central Hispano como patrocinador de la Cátedra Cervantes de la Universidad de Castilla-La Mancha y la Biblioteca Nacional de España entre otros, reside “en la flexibilidad y el carácter abierto de esta hiperedición que renueva prácticas de trabajo y ofrece nuevos instrumentos para la edición de textos”, según sus autores. Aunque ya se han ido publicando avances sobre el diseño y contenido del proyecto, en el curso sobre Bibliotecas y Universidades organizado por la Universidad de Castilla-La Mancha, Ciudad Real, en noviembre del 2002, entre otros, será en la Biblioteca Nacional cuando la variorum cobre carta de naturaleza con esta puesta de largo.

Editar un Quijote personalizado

Los mimbres de esta edición electrónica de la obra cervantina debemos buscarlos en la edición “crítica” de R. Schevill y A. Bonilla, a cargo de Fred Jehle, a la que se han incorporado las aportaciones bibliográficas de Roberto Flores y Francisco Rico. Gestada la idea quedaba obtener financiación. La Texas A&M University será quien proporcione el dinero para diseñar un prototipo del módulo de cotejo y análisis de variantes para lo que se procedió a digitalizar ejemplares de las ediciones princeps, fechadas en 1605 y 1615, y otras ediciones importantes, luego transcritas en archivos de texto que se cotejan empleando el MVED (Editor de Documentos de Múltiples Variantes), que identifica todas las diferencias entre el texto base y otros textos. El siguiente paso es almacenar en una base de datos las variantes que los editores pueden clasificar (error de impresión, error tipográfico, variante de deletreo, sustantiva-cierta y sustantiva-incierta), enmendar y anotar. Igualmente el sistema permite visualizar las abstracciones de los textos y efectuar análisis textuales e incluso ver textos e imágenes sincronizadamente. Esta herramienta informática dispone de una interfaz de lectura (VERI) basado en la web con la que el usuario puede navegar, hojear y buscar imágenes, textos o ambos simultáneamente en las cerca de 100.000 páginas, unas 50 ediciones, que integran la variorum. Así, puede crearse una edición de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha a la medida, con o sin correcciones y con anotaciones culturales, históricas, geográficas, seleccionando un determinado editor…, contando con búsquedas simples o avanzadas en las que se puede incluso limitar la búsqueda a ciertos capítulos. A pesar de que la terminología pueda resultar arcana la aplicación desarrollada ha sido generada buscando la accesibilidad y comprensibilidad recuperando el formato de una web donde gratuitamente el público no especializado selecciona entre los múltiples archivos de la variorum para componer la suya.

El entorno digital de la hiperedición aplicado al ámbito de los estudios filológicos supone una revolución en la edición crítica y la ecdótica tal y como se conciben actualmente, alterando su metodología: la recensio, dispone de fuentes textuales completa al incluir acceso directo a todas las ediciones y ejemplares utilizados en la preparación de la edición, algo imposible en las ediciones convencionales impresas. La imagen digital, la base de datos y los enlaces eliminan de cara al usuario de a pie gran parte del maremágnum de notas accesorias, comentarios y elucubraciones que incluyen algunas ediciones, otorgando al lector/editor la capacidad de decisión a la hora de configurar, de manipular la que será su edición personal del Quijote. De acuerdo con Eduardo Urbina y el equipo de autores de la variorum “liberado el editor de la esclavitud de la página impresa y de la necesidad opresiva de establecer una visión parcial y autoritaria de conocimientos “privilegiado,” desaparece el quimérico imperativo de fijar un texto o de descubrir la casi mítica intención autorial. En lugar de producir una edición crítica fija, deformante y estática según métodos y criterios provenientes de una ecdótica basada en circunstancias históricas superadas y tecnologías pretéritas, la edición crítica del futuro, la hiperedición o archivo hipertextual que estamos llevando a cabo está basada en nuevos instrumentos de trabajo y nuevas formas de análisis y conocimiento caracterizados por la flexibilidad, el dinamismo y el acceso universal e informante a todos los recursos textuales y extratextuales, en todas sus manifestaciones, rápida y eficazmente”.

Alicia González

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