El monitor que cantaba rap

bfEntrevista a Samuel González, “Bako”, educador social

No vive en Torrejón, si no en Rivas, pero dedica a un centenar chavales de nuestra localidad su trabajo y esfuerzos para ayudarles a sobrellevar los problemas que pueden determinar el futuro de un adolescente. Una intervención con menores que compagina con su otra vocación, la música, en la que plasma desde la soledad más intimista hasta el impacto por el 11-M, las preocupaciones de uno más, del papá Bako.   

¿Qué fue primero el rap o la intervención social? 

Primero fue lo del rap. Empecé sacando maquetas que hacía yo en mi casa en el año 96, 97. Siempre tuve claro que en cuanto acabara el Instituto quería hacer algo relacionado con la formación y trabajar con inmigrantes. Yo era de Moratalaz y allí había bastante población inmigrante por la zona de Vallecas. Empecé a tocar por salas como Silikona y luego ya terminé el Instituto y empecé a estudiar Educación Infantil.

¿En qué consiste tu trabajo?

Soy educador social y trabajo todas las semanas en el Colegio Gabriel y Galán con menores de 6 a 13 años para la Asociación Iduna, junto con el Consejo de Bienestar Social del Ayuntamiento de Torrejón. Hacemos apoyo escolar, talleres, actividades de fin de semana, campamentos, escuela de Navidad, pero sobre todo les ayudamos en todo lo que necesiten.

¿Se sorprenden mucho los chavales de que les atienda alguien que aparece en las portadas de los discos?

Cuando entré a trabajar allí era el monitor que cantaba rap y les impactaba, porque en revistas que compraban veían alguna entrevista. El trato conmigo sigue siendo el mismo, pero ellos con los compañeros fardan un poco. Los chavales más pequeños del Gabriel y Galán son más dados a decir más que tienen un monitor famoso, pero los del taller de creación musical -en la antigua Continental- como son mayores, de 13 a 22, me ven más de tú a tú, no me idolatran, porque están acostumbrados, hacen rap y comparten conmigo no sólo sus inquietudes musicales si no sus problemas en casa. Me ven como uno más, a lo mejor con algo más de experiencia en la vida. Muchos me llaman el “Papá Samu”, “Papá Bako” y me cuentan sus problemas más fácilmente. El taller musical que hacemos es un poco una excusa para trabajar con ellos un montón de cosas.

¿Qué se hace en el taller musical?

Empezó siendo una gran incógnita. Se nos cedió el local de la antigua Continental con la condición de que tenía que estar ocupado bastante tiempo con actividades para menores. Pensamos en hacer talleres fuera del horario de apoyo escolar de cosas que nos viéramos capacitados a hacer y así por ejemplo, una Educadora Social hizo un taller de peluquería y en mi caso pensamos que el rap podía ser una buena idea.

Antes que MC eres educador…

Ahora con el disco estoy un poco inmerso en las labores de manager artístico y entiendo lo que cuesta buscar actuaciones, pero yo respeto mi trabajo por encima de todo y mis niños están antes que dar un concierto. Si se puede compaginar lo voy a hacer, porque me gustan las dos cosas, pero me debo a mi trabajo y es una cosa que tienen clara mis compañeros de la Asociación. Los festivales de verano coinciden siempre con el campamento y yo no nunca lo dudo, me voy con los niños y si me pierdo tres festivales muy importantes, pues da rabia, pero es mi trabajo.

La gente puede pensar que eres más rapero que educador…

Empecé a trabajar en el rap antes que con menores, pero yo mismo decidí que quería trabajar con ellos y empecé en Rivas, en Vallecas y he trabajado en Mensajeros de la Paz como voluntario. Es algo vocacional.

¿Qué tienen los chavales para que te quiten tanto tiempo?

Es un trabajo de 24 horas. Te cuentan sus problemas y al final siempre los tienes en la mente. Yo los llamo mis niños, no son mis hijos, pero es como si lo fueran. Es una cuestión de tener calidad humana. Y no es algo sólo mío, si no de todos los compañeros de la Asociación, cada uno de ellos aporta algo. Lo tienes que llevar dentro.

¿Qué apoyo recibís de Bienestar Social?

La Asociación trabaja para ellos y con ellos. En Bienestar Social atienden a las familias y a las que tienen hijos les ofrecen este servicio. Hay una lista de espera, pero se va haciendo un seguimiento para ver si siguen necesitando el servicio o si han resuelto esa situación conflictiva que les llevó a Servicios Sociales, que son quienes nos derivan a los chavales.

¿Cómo son los chicos que atendéis?

Son chavales a los que se les llama de exclusión social, pero que tienen problemas como los tenemos todo el mundo. Además hay amigos de los chavales que vienen al centro que se quieren apuntar, porque es un sitio donde disfrutan y por eso no se lo toman como una carga. Tenemos varios equipos de fútbol de diferentes categorías a los que no sólo se apuntan chavales del centro, si no amigos, lo que sirve para la captación –sin ser una secta- de chavales en dificultades de los que a lo mejor no se tenía referencia.

¿Se les trata de un modo diferenciado?

Tienen problemas de todo tipo, pero no hay un trato especial. Es importante saber la problemática que tienen, pero yo procuro en el fondo no condicionarme.

¿Qué es lo primero que se hace cuando se incorpora un chico nuevo?

Tratarle como uno más. La primera media hora allí en el centro hacemos juego libre. Le preguntas qué tipo de deporte le gusta y le metes rápido en el equipo. Durante el año no se meten chavales constantemente, entran al principio, en septiembre y luego a veces en Navidad.

¿Cuál ha sido la actividad que ha calado más en los chavales?

La visita de los niños de Candeal y Almanjáyar lo han vivido más los chavales del taller de creación musical, los mayores, porque son los que han compartido escenario y vivencias. Este año yo he estado muy centrado en los chavales de creación musical, porque estamos grabando el disco, haciendo todo lo del estudio, preparando los directos y hemos estado muy en contacto.

¿Cómo va el disco?

Ya está prácticamente terminado. Falta la colaboración de Morodo, que canta reggae, porque está de gira.

¿Cuántos chavales colaboran en el disco?

Unos quince o dieciséis, que han hecho las letras. Tampoco hemos metido a todos, porque en el proyecto de creación musical hay unos veinte y el criterio de selección se ha hecho de forma educativa. Hay chavales que son de lo mejor haciendo rap, pero no los hemos metido porque no cumplen con las pautas que hemos pactado, asistencia al centro, faltas en el Instituto.

Esto es una especie de recompensa…

Igual que muchos de los mejores se han quedado fuera, de los que menos experiencia tienen han salido porque el criterio ha sido si han currado o no.

Éstas sus palabras, su música, ésta… “Masticar tu soledad”