Entrevista a Vladimir Cruz

¿Estáis encontrando muchas dificultades al hacer un texto de un autor tan complicado como Valle-Inclán?

Es un texto narrativo que ha habido que adaptarlo al teatro. Es un texto que no es fácil de decir, porque Valle hizo algo muy interesante y muy complejo con el lenguaje al intentar todo el habla hispanoamericano. Valle crea una República imaginaria que se llama Santa Fe de Tierra Firme que es donde ocurre la acción de la obra y entonces mezcla conscientemente modismos y maneras de hablar hispanoamericano, mexicanismos con argentinismos, incluso al hablar de dinero se habla indistintamente de soles, de bolivianos, de pesos. Unificar todo eso podría crear cierta confusión en el acento, no tanto para mí que soy latinoamericano, como para algunos de mis compañeros españoles.

¿A esa  mezcla ha contribuido la participación de un elenco de distintas nacionalidades?

No creo que el objetivo de la directora fuera buscar actores latinoamericanos, pero sí que es una tendencia. Héctor Colomé, que interpreta al Tirano Banderas es un actor que lleva mucho tiempo en España, pero es nacido en Argentina y no estoy seguro, pero sé que mi presencia ha sido por un propósito consciente de dar verosimilitud a la historia con algunos acentos auténticos de América Latina.

¿La recuperación del ambiente que retrata crees que es acertada?

Yo creo que la obra de Valle, es República no es una República caribeña, es una república de un país con costa al Pacífico. Muchas veces dice en la obra esta república es del mar Pacífico y evidentemente tuvo una referencia muy fuerte que fue México, porque fue el país donde él vivía cuando escribió la obra y el que predomina un poco en su visión. La intención de la apuesta de recrear una cosa más caribeña procede de que América es también muy diversa, variada, enorme y es muy difícil encontrar un denominador común a nivel de imagen. Se dice en muchos momentos que es un país de mucho calor, por eso lo sitúa en los trópicos y de ahí los tonos quemados del vestuario, de la escenografía que personalizan, plasman bien todo esto como algo sintético. No es en realidad una escenografía exhaustiva. Hay poquísimos elementos, prácticamente una butaca del tirano y algún otro más y el decorado, pero yo lo veo bastante logrado de una manera muy sintética.

¿Seguimos siendo los españoles muy reduccionistas respecto a la realidad de América Latina?

De alguna manera desde aquí siempre se ve con una mirada europea que hacia cualquier lugar del mundo tiende a ser simplificadora, porque América Latina es un continente enorme y muy complejo y siempre se ve desde aquí muy simplificado todo. Lo que creo que es también importante es que muchas generaciones de españoles no tienen tan claro cómo fue la relación exacta de España con las colonias americanas y ahora en un momento en que hay muchos inmigrantes y muchos de ellos vienen de esta parte del mundo, me parece muy interesante recordar a los españoles (ríe con un esbozo de sorna) también cómo fue su presencia en este país.

Seguimos teniendo una idea un poco confusa…

Y además estos países han sido fruto de España, fueron creados por la metrópoli española y son países evidentemente confusos. El continente sudamericano es completamente surrealista y muy complejo y sin embargo Valle es capaz de arrojar bastante luz. El personaje del tirano es por ejemplo, un arquetipo que lo crea él y que determina rasgos que luego van a tener una desarrollo luego incluso en la literatura latinoamericana con Cabrera Infante, García Márquez, Carpentier… y que no sólo van a existir en la propia literatura si no en la misma realidad y con las mismas características.

¿Este Tirano Banderas es un dictador racial?

El tirano no es un español, es un criollo, uno de los descendientes de españoles nacidos en América Latina. Valle en la obra critica muy duramente tanto a los españoles como a los nativos, de los que hay dos clases, los indígenas propiamente dichos y los criollos, que son una mezcla de indios y españoles. Es una República donde no hay negros como México. Hay un momento de la obra que dice “España es … de muchos, pero las muestras que aquí nos remite son bien chingadas”, hablando mal de los españoles que están en América. Crea ciertos tipos que pueden iluminar de alguna manera cuáles fueron los personajes que estuvieron presentes y que terminaron conformando la América Latina que tenemos ahora mismo.

¿Es importante tratar la historia de un tirano precisamente en este momento?

El personaje del tirano, del líder totalitario, del dictador hace muchos siglos que está presente y creo que si en algún momento ha estado vigente es ahora mismo en el mundo. Es increíble, pero hay una cantidad enorme de dictaduras, de regímenes dirigidos por un dictador, empezando por el mismo mundo actual en el que prácticamente hay un gobierno y un señor que es el que decide. Y aparte, no sólo las tiranías o las dictaduras evidentes hay muchas otras mucho más sutiles y que nos mantienen tiranizados de alguna manera.

¿Algún ejemplo?

En países como España que es una país democrático, podríamos decir que no hay dictadores sin embargo, hay muchas decisiones dictatoriales a veces y hay otras tiranías como la del consumo, del dinero que son muy pesadas y están muy presentes.

Parece que esto de la tiranía de la función no va con nosotros los españoles…

Nosotros hemos tenido la suerte de representar la obra en América Latina también y parece que para el pueblo español este tema de la dictadura les resulta lejano, de república bananera, donde hay un dictador y sin embargo, las maneras y la forma de actuar de este tirano resultan cercanísimas a la forma de actuar de políticos españoles ahora mismo. Los españoles están muy satisfechos de su democracia y de haber pasado por una dictadura y están convencidos de que ahora mismo son libres, algo que en muchos casos puede ser una ilusión.

Asimilamos quizá el concepto de dictadura al cono sur del continente americano…

Yo creo que en primer lugar a las armas, a gobiernos militares y a ese tipo de regímenes que se ven muy claramente que son dictaduras. En el mismo texto de Valle hay un momento que habla de las balas de plata que no llevan pólvora ni causan explosiones, pero que también son útiles para mantener el gobierno. Y hay momentos en que en política no se usan las balas de pólvora si no las de plata y de alguna manera se siguen fusionando modos de dictar y mantener a un país sometido.

Quizá uno de los aciertos de Valle es que reproduce esa estructura piramidal de los distintos tiranos en las diversas escalas sociales…

Valle lo analiza de una forma genial, porque la tiranía se ocupa por un lado de que no haya sucesor, de que todo vaya en función de la personalidad de un tirano, pero sin embargo genera en todas las esferas de la sociedad una estructura similar tiránica que puede ir desde las más altas jerarquías del país hasta la familia y genera todas las condiciones para que después de la desaparición del tirano pueda aparecer otra figura como ésa, otro caudillo, otro líder, porque toda la Corte que se crea de aduladores, alrededor del poder se mantiene y esas mismas personas van a querer mantenerse y por ello van a aupar a una personalidad similar para conservar sus prerrogativas.

¿Cuál es el potencial más fuerte de esta República?

En el momento de la novel ya ha pasado en América Latina la imposición a través de la religión. No es momento de catequizar para imponerse a las religiones indígenas. Es un momento en que hay una comunidad en una colonia española muy fuerte, de españoles que viven en América que tienen negocios y que evidentemente están en contra de la revolución de los indígenas, porque están en peligro sus posesiones. El tirano criollo es un tipo que lo que quiere es tener el poder y que no quiere cambiar el status establecido, quiere tener buena relaciones con la metrópoli y la amplia colonia española evidentemente quiere lo mismo. Están los sometidos que no tienen otra alternativa que intentar cambiar las cosas y que lo personalizan en el tirano, que a su vez está sometido económicamente por la clase económicamente dominante que son españoles todavía en ese momento.

La patria de estos tiranos es el poder económico o el de las armas que los sustentan…

A los tiranos sólo les importan ellos mismos y utilizan todos los conceptos de patriotismo para justificarse. Este tirano lo mismo intenta chantajear a los españoles, les obliga a que le den dinero para mantenerse en el poder, porque si viene una revolución van a perder todas sus propiedades. Maneja todos los hilos, usa muy bien las intrigas palaciegas con el único objetivo de mantenerse en el poder. Lo mismo es capaz de fusilar que de llamar a los españoles para pedirles dinero, aunque hay momentos en la obra en los que tiene conciencia de la avidez que tienen los yanquis y los europeos por las riquezas económicas de su país, no es que a él le preocupe especialmente la cosa de la patria, si no que lo que le interesa obviamente es mantenerse en el poder a toda costa.

Éste es un tirano con contradicciones, rodeado de personajes femeninos…

Pero son como trazos. Los personajes de las mujeres desarrollan en una escena o dos y curiosamente son como mágicos, una ve visiones, es telépata, luego está la hija del tirano que está loca, son personajes muy raros. El perfil psicológico del tirano que centra la atención de Valle está más desarrollado en medio de esta locura  esperpéntica…

De todas formas habéis huido de las versiones más oscuras…

No he podido ver ninguna de las versiones anteriores que se han hecho en España. Lo primero que pregunté cuando me llamaron para hacer este espectáculo fue cómo se come eso del esperpento, cómo vamos a hacer. Me imaginé un tipo de trabajo más experimental, sin embargo, la versión y la dirección ha intentado respetar muchísimo el texto de Valle a partir de una adaptación en la que hay que sacrificar cosas. La novela lo más rico que tiene son los grandes bloques narrativos y eso no hay manera de adaptarlo. Se ha ido a los personajes, al diálogo, porque la intención ha sido mucho que se entienda el texto En las versiones anteriores siempre era difícil entender qué es lo que realmente estaba pasando en la obra, porque hay muchísimos personajes. El tratamiento final de los personajes ha sido mucho más realista de lo que yo me imaginé. Yo creo que todavía admite un poco más de locura en ese sentido, porque una vez hecha la puesta en escena ha ido de una manera muy realista, como si fuera cine o algo así.

¿Y en esa lucha de hombres contra hombres hay sitio para el humor?

Hay una escena muy larga de un burdel, en la que hay música, por ejemplo. Yo creo que el humor de Valle es bastante cáustico. No es una obra humorística evidentemente, pero también el mismo tirano tiene a veces un sentido del humor muy particular, pero en ese tono, irónico, amargo. Por ejemplo, el doctor polaco que hipnotiza a la prostituta para que lea el pensamiento es una situación totalmente absurda, pero no la hemos tratado en plan comedia. Hay algún rasgo de humor, pero en ese estilo.

¿Cuál es tu papel en la función?

Mi papel es un militar, es el coronelito de la Gándara. Es un militarote de cuartel y de burdel. Para mí éticamente no tiene ningún valor, aunque yo lo defiendo con toda la ilusión. Es un tipo que está cerca del tirano, sabiendo lo que es el tirano. Lo primero que le dice uno de sus amigos revolucionarios es te año es que la tiranía existe y tú nunca te has quejado…, porque era uno de los amigos más cercanos de Santos Banderas. En cuanto le va mal se pasa directamente al otro bando, sin ningún escrúpulo. Es un tipo que es jugador, borracho, putero…, lo tiene todo, es una joyita.

Es un militar vestido con colores arena, luminosos, muy tropicales. Mi personaje en la primera secuencia está en el puticlub y cuando vienen a perseguirlo va soltando pedazos de su traje y va perdiendo ropa, porque toda la participación de mi personaje en la obra es una escapada, desde que cae en desgracia con el tirano, de lo que se entera a través de la médium que lee los pensamientos, al leérselo a un hombre de confianza del tirano y saber que ha caído en desgracia y va a ser detenido. Escapa y se va al otro bando, al de los guerrilleros, intenta convencerlos de que viene con buenas intenciones hasta la noche que surge la revuelta que termina con la muerte del tirano.

¿Desde este personaje es fácil entender a los que han perdido la confianza en el ideal revolucionario?

Mi personaje en particular no tiene nada que ver con el ideal revolucionario. Él lucha para mantenerse en un status de poder. Tirano Banderas usa el ideal revolucionario como un fantasma para asustar a los españoles que tienen sus posesiones en América. En ese momento de la obra se ve muy bien que todo el mundo usa el ideal revolucionario y nadie sabe muy bien de qué se trata. El mismo líder ideológico de la revolución cuando habla suelta un discurso prácticamente incomprensible que es una mezcla de ideologías. Se habla de comunismo y de cosas muy confusas. Se ve que es un momento en que América está buscando una ideología que sustente la necesidad de independizarse de España económicamente.

¿Sigue América Latina buscando esa ideología salvadora?

Yo creo que sí. Pareció encontrarla en algún momento, a partir quizá de la revolución cubana. El fantasma europeo, español, pasó a segundo plano con la presencia norteamericana en América Latina y siempre ha habido una lucha de ideologías que muchas veces se ha terminado desvirtuando. Ahora mismo yo creo que la situación es que no hay una ideología clara que sustente nada y ya vemos lo que son las guerrillas…, la colombiana que son unos secuestradores y unos chantajistas. Ahora mismo no hay una ideología clara de futuro –igual que como está el mundo- que es la gran diferencia frente a los años sesenta que sí había una ilusión de que había una posibilidad de crear un mundo mejor. Ahora mismo es una época mala para las revoluciones.

Tu película “Lista de espera” escenifica la construcción de la utopía cubana de los últimos años… ¿Cuba sigue siendo un mundo mejor que el de fuera o ya no es recuperable la utopía caribeña?

La película hablaba de la construcción de un sueño y del despertar de ese mismo sueño. En la película hay una serie de personajes que, encerrados en un mismo espacio intentan construir un mundo mejor y al final despiertan y se dan cuenta de que es un sueño muy frágil al estar en contacto con el cruel mundo exterior. Para mí era una metáfora de lo que ha pasado en Cuba. ¿Por qué tanta gente se entregó a creer en la utopía? Es muy apetecible creer que todos somos iguales, que podemos cambiar el mundo y lograr uno mejor, pero es demasiado bello para que sea cierto. El mundo exterior, el mundo capitalista actual ha terminado pudiendo más porque se basa más en lo peor del ser humano y no en esas utopías tan maravillosas que se basan en que todos somos buenos, algo que no se corresponde con la realidad.

¿Si Cuba tiene todavía algo de “Paraíso bajo las estrellas” como otra de tus películas que es lo que rescatarías de ese microuniverso?

Cuba ha terminado siendo un país con un potencial bastante grande, porque convirtió el educar al pueblo en un caballo de batalla de la revolución y eso está ahí. Para mí el problema es que forma al pueblo y una vez que está formado no sabe qué hacer con esa formación. El mismo sistema que te crea te corta las alas al ponerte el techo muy bajo. Durante muchos años se han graduado muchísimos profesionales y luego no pueden trabajar o si trabajan no pueden vivir de un modo acorde con su profesión. Pero ese potencial está ahí y yo creo que si se produjera un cambio económico, con unas condiciones propicias, el potencial que tiene el pueblo cubano es muy grande. En una rueda de prensa me preguntaron de qué le servía al pueblo leer y escribir si no pueden leer lo que quieren y escribir lo que piensan. En todo caso es mejor saber leer que ser analfabeto y el hecho de que se te prohíba algo no quiere decir que no lo hagas. En América Latina la situación es mucho más dramática en ese sentido, porque hay millones y millones de personas en la más extrema pobreza, analfabetos y eso sí que es una situación muy difícil.

La visión desde España sobre Cuba suele ser mucho más ideologizada que real…

Evidentemente no es lo mismo ir una semana a un país. Cuba se llegó a convertir en los 80 y los 90 en un lugar donde la gente proyectaba sus propias esperanzas y como toda la izquierda mundial está de capa caída por todo lo que pasó, por ejemplo, América Latina y los izquierdistas europeos proyectaban sobre Cuba sus últimas esperanzas. Unos hablan maravillas y otros hablan horrores y lo que descubre el que va es que hay muchos más matices. Hay quien te lo pinta como que aquello es el paraíso en la tierra y que la gente está muy educada, todos tienen zapatos, que la educación y la salud son gratis y quien te lo pinta como un infierno. Cuba tiene algo bueno, aparte de ser un país muy hermoso y donde lo puedes pasar muy bien y que es que la gente es muy seductora y alegre y eso también influye mucho.

Torrejón esta hermanada con la localidad de Boyeros. ¿Crees que este tipo de iniciativas son útiles para el pueblo cubano o surgen desde fuera sin atender las necesidades que pueda haber allí?

Depende. Todo este tipo de ayudas como el que hacen las ONG siempre hay que asegurarse de que lleguen a su destino. Por ejemplo, si mandas un autobús lo más seguro es que vaya a circular y que la gente vaya a usarlo. Dentro de Cuba tampoco existe una libertad de información con la que puedas saber qué se hace con lo que llega. Habría que intentar ayudar y que la ayuda llegue directamente a la gente que lo necesita, al pueblo. Ha habido comentarios de envíos de medicinas que luego se habían vendido en dólares a farmacéuticas internacionales y cosas así, pero yo no lo sé.

¿Cuál sería la solución para una Cuba libre? ¿Qué acabe el bloqueo, que haya una revolución de estas de turistas ajenos?

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