Entrevista a Tamzin Townsend

Nos disculpamos con Tamzin por quitarle unos minutos de su tiempo libre en casa ahora que está en Barcelona embarcada en otro proyecto de Esteve Soler…

Como empiezo un espectáculo nuevo y los ensayos duran para siempre… (bromea).

¿En qué trabajas en este momento?

Estoy en el Teatro Nacional de Cataluña ensayando una obra que se llama “Jó soc un altre!” (Yo soy otro). Llevamos sólo cuatro días y además es divertido para mí trabajar en casa, digamos.

¿Sigue siendo comedia?

Sí, comedia de identidad sexual: quién soy, qué quiero…

Hace un año nos dijiste que estabas en un momento cómico…

Sí, todavía no estoy con Ibsen (se ríe). Estoy trabajando en mi vena cómica, pero muy ácida.

Sí, porque tanto “Gorda” como “El método Grönholm” tienen un hilo de continuidad, muy críticas y de compromiso social.

Es lo que más me gusta, éste es mi territorio, obras modernas en las que hasta cierto punto puedes disfrazar un mensaje social con risas y situaciones muy cómicas. Mi idea es que hay que llegar a la gente a través de la risa y el buen rollo. Puede hacer que el público se divierta introduciendo cosas muy duras.

Como directora inglesa y viendo el éxito de tus montajes o el de los Yllana sobre los Monty Pithon ¿crees que el humor del público se está volviendo británico?

Claro, pero qué hay mejor en el mundo que Monty Python? Llevo tantos años aquí dirigiendo que ya no sé que es lo español y qué lo británico. Creo que cada vez somos más iguales. Precisamente uno de mis amigos del alma es Richard Collins-Moore. Vinimos a la vez a Barcelona hace mil años y me hace mucha gracia que haya hecho este montaje y ahora esté en televisión con Eva Hache. Me hace una ilusión terrible que la peña británica se coloque, porque es muy difícil triunfar en otro país. Los británicos de mi generación –yo tengo 39 y Richie, 45- crecimos con los Monty Pythn, con Rowan Atkinson y también con dramones como “Retorno a Brideshead”, “La joya de la corona” y nos alimentamos con estas cosas y creo que lo llevamos dentro. Era muy buena la BBC en los 70.

¿Qué método tiene para hacer éxitos tan gordos, porque además todos tus actores están encantados contigo?

Trabajo primero con improvisación porque me va muy bien. Ahora no, pero cuando yo empecé había gente que se reía. Creo que lo primero es crear el personaje. Jugar y pasarlo bien en la primera semana de ensayos es esencial para mí, crear una dinámica estupenda, porque después forman ya el equipo. Si les lanzas directamente el texto o si el director no para de hablar de teorías es un rollo. Yo trabajo con la improvisación, el personaje y con el juego. Y hay otras dos cosas fundamentales, primero, que el público lo tiene que pasar bien en el teatro –no quiero decir que haya que hacer cosas frívolas, ni banales o facilonas, ¡pero algo de espectáculo tiene que haber, porque el teatro tiene que defenderse contra el cine, la televisión y el ordenador. Además, hay que tener coherencia en lo que explicas, contar una historia.

Apuestas por el texto ahora que hay montajes como los de Pandur o Bieito, mucho más plásticos…

Es otro tipo de teatro. Lo primero para mí es la historia que hay que contar de los personajes, porque creo que al público le encanta identificarse con los personajes. Lo mío es más una vena realista, un personaje con el que te puedes identificar porque habla como tú o le pasan como a ti y éste es el tipo de teatro que yo controlo y el que a mí me gusta. Es el tipo de teatro que se ve en “Gorda”, una oficina de publicidad…

¿Una idea que al parecer surgió en los ensayos, hablando entre todos?

Por eso hago las improvisaciones. No recuerdo cómo fue, pero mientras estábamos improvisando pregunté a uno de los actores dónde trabajaba y me dijo que era una empresa de publicidad, un dato que Neil Labute no aporta, pero como cuela tan bien lo conservamos. A través de las improvisaciones se pueden tomar unas decisiones que llegan de la forma más orgánica y coherente, definiendo al personaje.

Por recuperar un poco “El método…” un montaje que ya funciona solo ¿Cómo fue el trabajo en ese caso?

Las buenas experiencias no se olvidan –y añade bromeando- a palos es cómo hay que olvidar…

Nos comentabas que cada cierto tiempo haces un seguimiento de los montajes que debió ser más difícil al ser simultánea en Madrid y Barcelona…

Yo no he sido la responsable en Barcelona, sino Sergi Belbel, pero el hecho de que viva en Barcelona ha ayudado. También tengo un equipo, porque no podía yo sola. ¡Tengo tantos montajes por ahí fuera! Mi ayudante va y me comenta si hay algo y también tengo muy buena relación con los actores que también me van comentando, pero curiosamente con “El método…” cada vez que voy lo encuentro exactamente igual, sino mejor.

¿Incluso tras la sustitución de uno de los actores?

Sí, sí, sí, porque no solamente son cuatro pedazos de actores, sino que “El método…” tiene una estructura dijéramos infalible. Si te sales de esto no funcionaría, los actores lo saben y siguen haciéndolo muy igual. “El método…” para mí es una de esas historias que son al cien por cien felices, algo que pasa pocas veces.

¿Hubo que hacer muchos ajustes para incorporar a Eleazar?

No, la verdad poca cosa y yo ahora cuando le veo no pienso que ha entrado después, porque me he acostumbrado a él y es estupendo. A veces pienso que Jorge Bosch estuvo en los inicios, en las improvisaciones, pero la obra está igual y son estupendos.

¿Y es complicado trabajar con actores tan conocidos?

En “Gorda” son muy conocidos, la verdad. La popularidad de Luis Merlo –yo que no soy muy de televisión, igual es por dirigir y trabajar por las noches, tener dos niñas…, no sé quién es la gente, controlo más los actores de teatro- me pareció increíble, pero coincidir con él es imposible, ¡el pobre!. Es un pedazo de pan y es genial con la gente, pero como yo no le había visto en la tele, no tengo ningún problema en dirigir a Mauri, porque para mí no es Mauri. No tengo una referencia o no tenía -obviamente después de conocerle me puse a ver a Mauri en la tele, porque estoy trabajando con Luis y me interesa-…, la verdad es que tengo una cosa que me gustaría mantener, algo un pelín naif con los actores, porque cuando trabajo con actores que son muy conocidos o tienen un montón de historia detrás que todo el mundo sabe, yo, yo (dice adoptando ese toque naif que nos intenta describir) no sé o hago que no sé y eso me da tanta libertad ¿no sé si me explico? Si tú trabajas con Tom Cruise -todos le hemos visto tantas veces, sabemos cómo trabaja- no le puedes decir “¡pues vaya mierda lo que estás haciendo!” –ostia, es Tom Cruise y le has visto en mil cosas!-, pero  de los actores con los que trabajo no sé muchas cosas, de su pasado y entonces es fantástico, porque vengo fresca. Para mí es igual un reparto que igual ha hecho un casting que si me he informado mucho de ellos. No tengo tres mil referencias y eso hace que todo sea mi fresco.

En “El método…” Jordi Galcerán dice que “no importa lo que somos, sino lo que aparentamos”, justo a la inversa que en “Gorda”, porque Elena es una tía estupenda a la que no le van bien las cosas por su aspecto…

Lo que está diciendo Neil Labute es “¡Mira qué enfermitos estamos!” Este tío tiene la posibilidad de tener una relación cojonuda con una tía con la que se entiende en todo, pero como sus amigos le van a decir que es un pervertido porque sale con una gorda, pues lo tiene que dejar, en lugar de pensar que sus amigos son unos imbéciles y que qué suerte es tener una pareja tan guay. Neil Labute va muy fuerte con esta obra. Y noto que el público –en parte porque no saben lo que van a ver, no conocen a Neil Labute, ven el poster, ve quien sale y que se llama “Gorda” y creen que va a ser una risa…

Que pueden reírse siendo crueles cuando es todo lo contrario…

Claro, lo que pasa es que la gente empieza a reírse  después deja de reírse y al final nadie se ríe de nada de lo que se dice en contra del personaje de Elena.

Anuncios