Los amigos de “No somos nadie”

Sus rostros no son ya los anónimos de la radio, sino las caras conocidas de la televisión, gracias a programas de éxito como “Los monólogos de la Paramount” o “El club de la comedia” y ahora llegan con toda su artillería, hecha de carcajadas al Teatro Maravillas. Veamos que nos cuentan:

Flipy:

El 15 y el 18 de diciembre actúo con Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla. Son  monólogos de humor a través de los cuales vamos a hablar un poco de todo. Somos tres cómicos bastante diferentes, no es que tengamos un espectáculo cerrado, si no que estamos los tres juntos en el escenario, pero no porque los monólogos vayan enlazados unos con otros. Lo que van a ver es la personalidad de tres cómicos diferentes hablando de cosas tan dispares como puede ser un repaso de la actualidad hasta Ernesto que puede hablar de cómo sobrevivir a una abducción de los extraterrestres. Una vez definieron mi humor como una mezcla entre el humor absurdo de los hermanos Marx y el humor grotesco de “South Park”. Mi humor está muy basado en el texto, porque cada dos frases hay un remate, sin un desarrollo, más bien es una ametralladora, por decirlo de alguna manera. No voy explayándome en nada en particular, si no que puedo estar hablando de cine, de mi familia, de religión. En el caso de Joaquín y Ernesto no sé qué van a hacer ellos. No me voy a meter en el texto que ellos van a hacer. En su caso ellos son más temáticos. Yo sobre todo cuento mi visión sobre las cosas, pero desde un punto de vista muy personal y saltando de un tema a otro. Todos hemos salido de Paramount Comedy donde hemos grabado 200 monólogos, hemos hecho series. La responsabilidad la tengo igual, lo que me importa es el público, el sitio me da un poco igual; he estado en el Romea, en el Jovellanos, en el Campoamor. Creo que vamos a demasiados teatros para lo que es el género, la pena es que en España no hay locales de comedia para verlos.

Prometemos risas cada treinta segundos y esto sí que lo aseguro. Hay una parte que es de estreno, otra es un compendio de varios monólogos y en el caso de Ernesto lo está rodando y el de Joaquín lo va a estrenar en el Maravillas. Lo que tenemos los cómicos es la posibilidad de rodar mucho los textos en locales pequeños y sería mucha casualidad que sean los mismos que vayan a ir al Maravillas. Me gusta mucho ver las caras de la gente ante ciertos comentarios y me hace gracia que todavía se sorprendan. Yo hablo y opino sobre gente o mi visión sobre ciertas cosas. La gente está muy acostumbrada a los del Club de la comedia y estos son más de Richard Prior, Lenny Bruce, Andy Kaufmann y son más provocativos.

Lo mejorcito de Paramount Comedy, con los creadores de “La hora Chanante”:

Joaquín Reyes:

Vamos a hacer monólogos de humor, la esencia del stand-up comedy en el escenario. Me gusta mucho hacer humor de las cosas más cotidianas, más que hacer un personaje, mostrarme yo, muchas veces exagerando aspectos, utilizando la ironía y hablar de mí y de las cosas que me pasan. En la hora Chanante el humor es mucho más absurdo e histriónico. Cada vez más me gusta mostrarme más yo. Me dijeron que no actuara mucho y lo hiciera muy natural, lo que pasa es que yo soy muy payaso y es un poco como el Richard de “Camera café”. Estamos dándole vueltas a cómo lo vamos a hacer y queremos meter cosas nuevas. Lo de los monólogos es una cosa muy sencilla y eficaz, pero en el fondo lo que la gente quiere que le hagas reír. No sabemos todavía, pero no hay piano en nuestra relación. Muchas veces cuando escribes una línea y te hace mucha gracia el público no conecta y otras que no te divierten hacen que la gente se parta. Muchas veces haces hallazgos en el escenario, porque nunca es igual y depende de la forma en que lo cuentas. Creo que hay temas comunes, no vas a hablar de la Edad Media, pero son temas que están no sólo en el humor, si no en todas las facetas. Llevamos mucho tiempo viendo monólogos afortunadamente y algunos dan sensación de deja-vú, de ya visto como las relaciones de parejas, pero tampoco vas a evitarlas y puedes darle un enfoque nuevo. No me gusta hacer humor político, aunque no lo evito y procuro tocarlo muy tangencialmente, prefiero que las cosas se entrevean. Como el teatro es nuevo vamos a ver qué pasa, con mucha ilusión, a ver como reaccionamos y cómo reacciona la gente, pero creo vamos a estar a la altura de lo que la gente demande. Lo mismo la gente luego dice Dios mío que lo cierren.

Ernesto Sevilla: 

Es un espectáculo de tres monólogos muy diferentes que enlazaremos con presentaciones graciosas. Tenemos estilos muy personales, ellos son más gestuales y queda muy bien. Vamos a hablar de cosas muy cotidianas como la familias, las novias, y de otras cosa más extrañas, porque Flipy sobre todo es muy extraño. Va a ser mi estilo de siempre, porque no me sale otro. Normalmente actúo muy serio, hierático, pero rompiendo con alguna cosa física, algún gesto y hago muchas pausas. Procuraré metérmelos en el bolsillo y luego sacármelos. Soy de buena familia, pero soy un cómico que digo muchas barbaridades y en realidad me río de todo. No soy nada serio aunque parezca lo contrario. Soy un ejemplo de la sociedad, es fantástico que te salga un hijo como yo. Esperamos no cerrar el teatro, porque tenemos mucha ilusión de actuar en él con toda la programación que están lanzando. Evidentemente se van a reír mucho, van a pasar un  buen rato, merece la pena venir a vernos y lo bueno es que somos tres y si no te gusta uno, luego te quedan otros tres.

Pedro Reyes en “El cielo es infinito pero un poco estrecho”:

Es un espectáculo de humor crítico de una hora y media, compuesto de pequeñas historias. Es un humor que también tiene su punto de surrealismo. En general la gente pierde el contacto con la tierra, hay una cosa que se llama neurosis que es perder un poco el norte. El surrealismo tiene que ver con la poesía. Este espectáculo ya lo he paseado por toda España y gusta mucho. Queda siempre en solfa la estupidez humana. Siempre nos sorprendemos a nosotros mismos. Hablo de que ahora se acerca la Navidad. En realidad las historias son excusas para descubrir la hipocresía y nuestra forma de ser. El título es tan absurdo como este mundo donde unos viven maravillosamente y otros se mueren de hambre. Es todo un texto y no improviso demasiado. Lo paso muy bien y me emociono. Yo soy más actor y me encanta hacer ese doble papel de autor y actor.

“Tres monologuistas y un piano”, con Ricardo Castella, Don Mauro y Ángel Martín:

Don Mauro:

La base son monólogos, pero vamos a introducir pequeñas piezas musicales argumentadas sobre la unión de los tres monologuistas, porque están cansados de trabajar y viajar solos. Se juntan para buscar soluciones a su soledad. El espectáculo tiene dos partes, una que son los monólogos de cada actor y luego los tres juntos a través de piezas musicales. Van a ver aspectos de Don Mauro que no son los habituales, interactuando con otros dos actores. La historia es que en un escenario no puedes poner la realidad pura y dura porque para eso ya está la realidad. Hay que radicalizar todo mucho para conseguir sacar la lágrima, por ejemplo y mostrar una realidad que no aparece en el día a día. Don Mauro es al alter ego que todo podemos llevar, pero que sería en la realidad un friky. Seguramente soy el que tiene más trabajo actoral detrás y muchos compañeros se consideran monologuistas y yo me considero actor. Se basa mucho en la palabra. Cuando me meto en un proyecto teatral suelo traer cosas nuevas. Supongo que la gente descubrirá una faceta que no conocía de Don Mauro que es que toca el piano y canta. Me gusta ir dando los datos a pocos. Me parece muy de nuevo rico ir apareciendo con todo sobre el escenario. Además tú vas creciendo con el personaje. Intenté llevar pareja la carrera de arte dramático con la música y me daba un poco de vergüenza, pero ahora presumo “y además toca el piano”. Va a ver una diferenciación cuando está como Don Mauro de monologuista con su camisa y sus gafas a cuando estamos interactuando con los otros en bata y zapatillas. Lo van a pasar estupendamente con monólogos que están recontramegaprobados, porque ninguno nos subimos a un escenario como el Maravillas a probar. Contaremos una historia de lo más simple que es el teatro dentro del teatro y van a ver que Ángel y Ricardo también son actores. Estamos cansados de estar solos como en “Lost in translation”, probando todos los gimnasios e irte a la habitación a volver a leerte el libro que te acabas de terminar. 

Ángel Martín:

Básicamente es la historia de tres tarados hartos de viajar solos que deciden que necesitan montar algo para no viajar y montar algo paralelo para dejar los monólogos, por si eso alguna vez se va al traste y no tener que mendigar por las calles. Creo que ya no tengo personaje, soy yo. Soy un tipo que lo único que hace es contar evidencias. Es el tipo que ha decidido no mojarse demasiado, hasta que de pronto puede haber algo que le revienta especialmente y de repente le dan arrebatos de furia y puede ser incluso un tarado.

Ricardo Castella:

Mauro ha montado esto y él sabe tocar el piano y nosotros dos no, pero queda tiempo hasta diciembre. Nosotros tenemos mucha intriga. Tenemos un mes y medio para aprender a tocar. Monologuistas somos los tres y hemos hecho monólogos bastante tiempo. Creo que vamos a saber en qué consiste el espectáculo el mismo día. No sé si eso será bueno de cara al público. Lo que se va a ver allí es el resultado de cómo dos personajes aprenden a tocar algo más que “Paquito el chocolatero” en menos de un mes. Igual podemos tocar las cuerdas del piano. Probablemente de televisión hable poco. Como estamos en fechas muy especiales hablaré de matanzas. Me cortaron el pelo por el efecto traje, porque con el pelo largo parecía que había robado el traje. Mi humor supone un descenso al sótano del ser humano. Igual interpreto la duda razonable. Me gusta enfadarme y llevarme mal, pero estando Mauro ese lugar lo ocupa él. Cualquiera de los tres no nos vamos a morder l lengua, más que nada para no envenenarnos. Yo voy a hacer al menos parte que sea nuevo. Voy a estar siete minutos hablando de matanzas seguro y probablemente hablará de cómo son los demás, que son pesados, que insisten en contarte sus cosas que suelen importarte menos. Me refiero a lo que es una matanza, como se divierte un grupo de adultos sano, cogiendo un animal, destripándolo, y comiéndose sus vísceras. Me preocupa la parte práctica musical del tema, porque yo el piano lo puedo golpear, pero más no sé. Yo creo que no va a ser muy navideño. Creo que Ángel Tenía la intención de probar unos minutos que nunca le han funcionado. Y esto que a mí me parece gracioso porqué no se lo parece a nadie más y eso a él le pasa con cierta frecuencia. Puede que a partir de ese día empiece a funcionar. Es una observación muy rara la que él hace. Esto es un marrón en el que nos ha metido Mauro. En el resto del programa hay gente preparadísima. Vamos a hacer el hilo musical. Los monologuistas están solos, pero el hecho del piano es desconcertante, pero puede dar lugar a no sé qué y vamos a descubrir qué aporta un piano a un monólogo. Me he comprado un libro de “aprenda piano en diez días” y ya estoy ensayando.

Luis Piedrahita con “Esas Pequeñas cosas”:

Soy yo sólo hablando de esos pequeños objetos a los que nadie trata con el respeto que se merecen y tratar de explicar las cuestiones filosóficas más profundas que atañen al ser humano, partiendo de objetos tan míseros e insignificantes como clips, grapas, arandelas de cortinas, cremalleras, fisuras en azulejos. La gente sale mejor de lo que entró. Si una personas se hace análisis médicos antes y después de entrar sale mejor de lo que entró. Hicimos ayer una presentación de mi libro en la que Saramago se deshizo en elogios, diciendo que son monólogos de humor y que hay que escucharlos dos veces, porque detrás de cada frase había una risa y una reflexión. Es un humor que tiene intención para que haga pensar a la gente también un poquito. Si no me divirtiera no lo haría. El público te pone la cabeza en una situación que nunca tienes y te da tensión. Yo que soy guionista me hace improvisar. El show tiene un 20% de parte improvisada, y la gente lo valora muchísimo porque son conscientes de que no lo van a tener mañana. A veces de esos momentos de improvisación sale una frase buena que luego puedo utilizar. Jamás he dicho ni una sola cosa escatológica. Es humor absolutamente blanco y nunca desde la queja y la protesta, si no desde la ingenuidad y la estupefacción que me parecen mucho más demoledoras.  

Pablo Motos:

Es un espectáculo básicamente de monólogos muy alternativos. La diferencia es que llegamos más lejos y que son políticamente incorrectos. En realidad pretendemos llegar a sitios más difíciles. Voy a cuestionar a Van Gogh como un cobarde, porque si realmente hubiera tenido valor no se habría cortado sólo la oreja, si no más cosas. Hablaré de todas las mentiras que se dicen sobre el chocolate y a partir de allí lo llevo al disparate, de lo que ganarían los vuelos de Iberia si toda la tripulación fuesen jubilados. Hablo de que un hombre sufre mucho más a partir de los 35 si se emborracha que si se mete un erizo por el culo. Temas de lo más diversos para pasar un rato, reír y pensar. Inicio el espectáculo haciendo una cosa peligrosísima que es hacer reír sólo con una botella sin hablar, una mezcla de músico y mimo y tengo que hacer reír antes de decir una sola palabra. Todo es nuevo y sin límite. No hacemos pensando en que le guste mucho a la gente, si no también a nosotros mucho. Tiene una parte muy zumbada.

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