Entrevista a Pepe Viyuela

La historia de Armengol es la de uno de tantos…

Lo que nos llega de la vida de Armengol a través del autor, Miguel Murillo, es algo que ocurre en un momento muy concreto, pero que se ha repetido hasta la saciedad, cómo el entusiasmo, las ganas de vivir, la ilusión y los grandes proyectos, los sueños pueden venirse abajo. La función va más allá, porque la gran moraleja es que a pesar de la apariencia de que los sueños puedan terminarse, luego no es tan así. Armengol murió y pagó con su vida ese entusiasmo, ese exceso de ilusión, pero curiosamente ahora ha resucitado en esta obra y no sería tan amargo su propio final. Prefiero quedarme con este homenaje  y la idea de que la brutalidad no rompe los sueños, porque si son fuertes de verdad no hay quien los pueda parar.

¿Cree que le han elegido para este papel para aportar ese toque de ternura que le caracteriza?

No sé exactamente cómo fue el personaje real. Le agradezco al director, Esteve Ferrer, haberme escogido para este personaje magnífico y con unas enormes posibilidades para un autor, porque te permite cambiar muchísimo y darle muchísimos matices. No es precisamente mi faceta cómica la que más se utiliza en este caso, porque el personaje y las circunstancias no permiten jugar con un  humor tan visible como el que hago en otras ocasiones. Quizá haya momentos en que ese trabajo de clown que yo haya hecho durante mucho tiempo esté soterradamente contando algo.

¿Qué le ha descubierto este papel?

Hay muchas cosas dentro de este personaje que para mí han sido muy nuevas y el hecho de haber hecho clown probablemente me haya ayudado a estar más cerca, porque es un gimnasta que se supone que también baila mínimamente, que tiene un don con la gente para entusiasmarles y llevarlos a su terreno.

¿Cómo ha sido el trabajo con el director?

Con Esteve trabajé en Mérida este verano dos meses preparando una función, “Rómulo el grande”, y esto ha sido casi una continuación de aquello. Desde julio de este año llevo trabajando con él de una forma casi ininterrumpida y aún así ha sido nuevamente sorprendente. Se entusiasma mucho con lo que hace, cada día es una fiesta y cada día es nuevo lo que te propone y esa capacidad suya es contagiosa, lo que ha conseguido transmitir al equipo un entusiasmo por un proyecto que podría habernos llevado a ponernos demasiado sesudos o tristes y sin embargo ha sido muy gratificante ir encontrando cosas nuevas a partir de las propuestas que él hacía. Yo creo que Esteve siempre intenta escapar de lo obvio y buscar nuevas opciones, distintas a las que a uno se le ocurren de entrada.

¿Su última obra fue “Aquí no paga nadie”?

No, Rómulo tenía una carga mucho más cómica y daba pie a que los ensayos fueran motivo de risa y en ésta, sin que el tema lo permitiera no ha habido lugar para el pesimismo, porque Esteve desborda entusiasmo y puede estar muy cansado, pero le llena tanto su trabajo que afronta cada día con mucha energía.

El tratamiento huye de la reflexión y el drama, pero también de la comedia…

Creo que es una función en la que los actores tenemos la capacidad para jugar con ese texto y la de mantener la función viva a partir de eso, porque los elementos escenográficos no son muy abundantes, algo de lo que Esteve intenta huir siempre. Busca que el escenario esté lo más limpio posible, reducir al máximo la presencia de objetos inútiles, llenándolo a partir de la capacidad de juego del autor y por eso es tan interesante, porque todo se construye desde la interpretación, y el texto que hemos intentado que sea el protagonista fundamental. Esteve nos insiste en que no se nos puede escapar una palabra, que no desperdiciemos ninguna y las hagamos llegar al público con la emoción que deben tener. Es una obra que parte mucho de la emoción, porque aunque lo que planteamos pueda dar lugar a conversaciones lo que debe suscitar son emociones. Queremos que el espectador se emocione, sienta y a partir de ahí, reflexione sobre lo que se está planteando, pero sobre todo que no quede indiferente y no sea un mero ejercicio dialéctico y llegue con la intensidad con la que se escribió.

¿Cuál es el argumento?

Estamos en el año 36 en España, en los comienzos de la guerra civil, pero al tiempo se habla de cualquier situación en la que cualquier ser humano lucha y se enfrenta con una realidad que aunque aparentemente le supere la aborda desde el entusiasmo. Al final uno debe quedarse con la idea de que las guerras no pueden deshacer los sueños. El nudo de todo es la ilusión que hace vivir a Armengol y le hace intentar conseguir que cada momento de su vida brille.

Armengol es víctima de esa filosofía de culto al cuerpo que usaron los nazis…

La situación se desarrolla en una España que viene de una España muy oscura. La gimnasia y el deporte tuvieron un florecimiento durante la República, pero sólo en determinados sectores, porque los más conservadores pensaban que era cosa o de progresistas muy alocados o de gente de moral relajada o de algún excéntrico con dinero. La gente acomodada no entendía que el deporte, salvo el de elite, tuviera que ver con la formación integral del individuo.

Armengol es un hombre de izquierdas que en el Badajoz de aquella época estaba muy mal visto precisamente porque estaba con chavales jóvenes, los llevaba al río, se bañaba con ellos, los enseñaba a nadar… y eso daba lugar a todo tipo de comentarios y en los que se le acusaba de todo.

Se habla explícitamente de la pederastia…

En el texto está esa acusación. Hay a quien le interesa que esas sospechas sean certidumbres para arremeter contra él y dejar muy claro de cara a la sociedad que si se ha matado a este hombre no es porque sea sólo republicano o rojo, si no porque además era un pervertido que tocaba y hacía cosas terribles a los chavales. Era una forma de ensuciar una imagen y destruir a una especie de héroe que en aquel momento podía estar construyéndose, porque si matamos a alguien sólo por sus ideas puede ser un mártir, pero si le acusamos de desviado ya nos estamos quitando de en medio a un cerdo que era lo que se pretendía.

Nos estamos refiriendo a la generalidad de aquellas personas que por militar y estar en un determinado bando había que llevarse por delante como fuera y si podía ser manchando su nombre y su memoria para siempre mejor que mejor. A Armengol había que quitárselo de en medio porque era republicano, de izquierdas, pero también porque le venía bien a determinada gente del Badajoz de la época. En la función también se habla de esto. Armengol está enamorado de Marina, que es la mujer de uno de los caciques y el hecho de que esta historia haya trascendido por la ciudad y se rumoree que Armengol es el amante de esta señora provoca que haya que inventarse cualquier cosa para llevárselo por delante. Se mezclan las ideologías con las pasiones más bajas, los celos y el desamor.

Está un poco en tierra de nadie…

Él lo dice en un momento de la función, que “lo suyo es superar marcas y que lo que busca es una felicidad relativa a través del deporte, de esos sueños que intenta ver cumplidos, a través de los chavales. Al margen puede estar su ideología política o puede que precisamente le impulse a hacer lo que hace, pero no intenta adoctrinar nunca a los chavales. Ahora bien, lo que sucede a su alrededor les atañe, les toca y les afecta y por tanto si van  a Barcelona a participar en una Olimpiada Popular y de pronto estalla la guerra, lo que podrían ser unos chavales paseando por la ciudad despìstados, a lo mejor no era lo que mejor pintaba en ese momento. Y si se les detiene y se les acusa de fascistas es por la situación convulsa que propicia muchos malentendidos, pero no porque nos estemos implicando políticamente en nada.

En guerra todo se confunde…

Y todo es aprovechado por tus adversarios, todo lo contrario al espíritu deportivo que defiende Armengol que compite para vencer pero nunca para machacar al otro.

¿Cómo es la escenografía?

Es una única, pero en la función tiene tintes distintos, porque se juega con el tiempo constantemente. En un momento determinado es el lugar más hermoso y en otros el más fúnebre, porque es una cárcel donde se tortura. Es el gimnasio de Armengol que antes de que empiece la guerra es un lugar para el deporte, la fiesta y despertar sentimientos y emociones positivas y a partir de que estalla la contienda es un lugar hostil donde se vive en la sospecha y el miedo a morir.

¿Quién es Pepe Viyuela?

Una persona que intenta ganarse la vida subiéndose a un escenario. Lo que hay de destacable en mi vida es lo que puedo vivir a cada instante. Intento ser una persona normal que vive en su tiempo, que intenta enterarse de lo que ocurre a pesar de que es muy difícil porque todo está muy mediatizado o con muchas oscuridades, implicándome con lo que ocurra a mi alrededor. Hay pocas cosas que me dejen indiferentes. Todo me duele o me alegra enormemente, pero la indiferencia con todo lo social es algo que no puedo practicar.

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