Beatriz Carvajal y Miguel Rellán se saltan las barreras de clase entre un escritor y su asistenta en Cuentos de burdel

Con más de 70 funciones por toda España llega al Maravillas la historia de un escritor, Miguel Rellán, que no duda en explotar la verborrea de su asistenta, Beatriz Carvajal, para dar un giro a su carrera literaria. Las confidencias de Rosa mueven la curiosidad de Mario, que vampiriza el divertido anecdotario de esta mujer en la que hasta entonces no había reparado. Vayan a verla para saber si al final del cuento la carroza vuelve a convertirse en calabaza para Cenicenta. 

“Cuentos de burdel” es la recuperación en escena de un momento en la vida de dos personajes, Mario, un escritor de best-sellers decidido a cambiar de estilo y Rosa, su asistenta. Es la historia de un escritor de éxito que decide ser un poco más arriesgado y comprometerse más en lo que escribe. El personaje interpretado por Miguel Rellán, se plantea escribir sobre gente más normal, cosas de su familia, su madre… “En el momento en que toca el mundo femenino en serio se atasca y no sabe cómo seguir, cómo reaccionaría una mujer en estas situaciones”, comenta Beatriz Carvajal. Esta crisis intelectual se ve agravada por la falta de apoyo de su agente literario, personaje al que da vida Charo Zapardiel, que simboliza al mercado editorial. “Le va muy bien, -aclara Rellán- pero harto de escribir sobre cosas que no le conciernen personalmente, obras que mezclan escándalos financieros y políticos cambiando los nombres, donde la gente más o menos avisada descubre quiénes son los personajes reales, decide escribir más desde las tripas, pero se encuentra con que su agente se niega al experimento”.
El autor y su musa

Por eso busca una solución de emergencia en la mujer que tiene más cerca, su asistenta. “Rosa es una mujer sin estudios, su cultura es la de calle. Lee todos los días el periódico, pero el que le regalan en el Metro cuando va a trabajar y se lee la letra gorda de la prensa y de alguna manera se va haciendo su composición de lo que pasa en la vida y esa forma de ver las cosas es lo que despierta la curiosidad del escritor, al descubrir un paralelismo entre la vida de esta mujer y la de su madre”, afirma la actriz. 

Ternura y diversión se reparten a partes iguales en este entretenido cuento

La función, sobre un texto de Miguel Hermoso, que también dirige la pieza,  tiene momentos muy hilarantes, muy divertidos y luego puntos de ternura que conmueven que hacen que no sea una trama lineal. “De repente no hay tanta diferencia de clases entre ambos, porque hasta dos personas que pueden parecer tan distintas podemos encontrar un punto de unión”, según Beatriz Carvajal. Para Rellán, “ella es extravertida y tiene la universidad de la calle, le han pasado muchas cosas, no todas buenas y él es más un neurótico, un tipo rarito y ella le arrastra hacia una visión más alegre”.
“El escritor, aprovechándose de la admiración que le tiene Rosa y de esa verborrea fácil de la asistenta, le da un sitio que a ella le viene grande, lo que potencia esa admiración, para volver a ponerla en su sitio cuando deja de necesitarla”, nos cuenta la actriz. Al término de todas las charlas con Rosa, Mario escribirá un nuevo libro, “Cuentos de burdel”. Beatriz nos apunta que incluso “surge un cierto enamoramiento de ella, porque se siente tan feliz y tan importante al pensar que puede ayudarle”. “Con lo que no contaba Mario es con las sorpresas que le puede deparar esta relación, pero eso sería revelar la peripecia argumental de la función y donde se encuentra algún que otro chasco”, matiza Rellán.

Entregarse cada noche

Una pareja televisiva, la de Carvajal y Rellán,  (“Compañeros”, “Paco y Veva”) que ha sabido transmitir ese  buen entendimiento sobre el escenario después ya de 70 funciones. “Salimos cada día a que la función salga de una forma diferente y en ese nuevo juego que puede surgir, el otro te sigue, porque estamos abiertos a que los personajes nos muestren cosas nuevas, siendo nosotros los primeros sorprendidos”, asegura Beatriz Carvajal. No obstante el actor reconoce que los tres intérpretes “somos poco dados a las alegrías improvisatorias. Hay un momento en que literalmente Beatriz y yo estamos muertos de risa en escena y muchas veces el público piensa que ha sido improvisado, pero para nada. Todo está muy ensayado y estudiado”.
La acción transcurre en la casa del escritor con sólo dos oscuros para las transiciones y la emoción del final, como recuerda el protagonista. “Cuanto termina la función el público dice ¿ya?, algo que es maravilloso, que hayan pasado hora y media entretenidos y que cada uno encuentre lo que quiera en esta función”, concluye la actriz.
TEATRO MARAVILLAS
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