Charo López se sube al escenario para que “Tengamos el sexo en paz”

A falta de un mes para el estreno la actriz salmantina nos habla de cómo ha retomado esta obra de Dario Fo escrita para su mujer, Franca Rame, en la que se entra a saco en los obstáculos que nos ponemos para disfrutar del sexo. Un texto que ha acompañado a Charo López durante cinco años, pero que reconoce que le sigue encogiendo el alma por la profundidad y vigencia de esa verdad tan humana que rescata el premio Nobel italiano y dirige José Carlos Plaza.

– ¿Cómo conoces la obra?
Desde que fui a Bolonia con Carla Matteini a ver la función que hacía Franca me entusiasmó. Franca hablaba en este monólogo a su hijo, Jacopo, inspirándose en el libro de él, “Lo zen, el’arte di scopare”. A partir de este libro ellos se pusieron a escribir una obra para hablar de sexualidad a los menores, a los mayores y a quien quisiera oírles.  Al ver la obra me enamoré. Me pareción un texto hermosísimo para hacer un personaje que a veces se aproxima mucho a mí y a veces se aleja mucho.
– Una obra con la que mantienes una larga relación…
La hicimos por primera vez hace diez años,. Al pasar el tiempo releyendo, hablando, buscando funciones me di cuenta que este texto tenía hoy mucha más vigencia que entonces, porque la Iglesia está mucho más dura en sus posiciones morales con respecto al matrimonio y a la familia que entonces o por lo menos lo verbalizan más y hacen manifestaciones.

Una crítica sobre cómo se vive el sexo en la madurez y la adolescencia escrita magistralmente por Dario Fo

– ¿Y cómo la retomas?
Se lo consultamos a Dario Fo y a Franca Rame -Carla Matteini, que es la adaptadora- y nos dijeron que adelante, que a ellos les entusiasmaba y que tuviéramos en cuenta los cambios que ha habido en los últimos diez años en España.
– ¿Cómo están siendo los ensayos?
Estoy feliz, eufórica y en los ensayos estoy muy concentrada y muy compenetrada con las ideas y sugerencias de José Carlos Plaza, el director.
– ¿Es una visión del sexo desde la mujer?
No tanto desde la mujer. Digamos que es una crítica de cómo se vive el sexo durante la adolescencia y también en la madurez y sobre esto Dario Fo lo adapta a una mujer.
– ¿Qué tiene de atractiva esta revisión de la obra?
Es una obra que se hizo muy poco en Madrid y siguen pidiéndomela. Es una suerte que el poco público que la vio en Madrid la pueda volver a ver y yo hacerla, porque para mí es un placer inmenso, porque me divierto mucho. Es muy bonita de hacer, porque es muy enriquecedora, muy dura a veces -está llena de humor negro-, otras veces es muy dulce, pero para construir un personaje enloquecido tiene todos los ingredientes y de ahí la gana enorme de volver a hacerla. Es como un regalo.
– ¿Has descubierto qué nos impide disfrutar del sexo?
Desde hace tiempo como persona tengo una ligera idea. El personaje cuenta una serie de obstáculos como es la enajenación total que nos produce la vida diaria, la falta de conocimiento de nuestro cuerpo… que dificultan que las relaciones sean fluidas, profundas, estupendas, satisfactorias… 
– Has dicho que te atrajo el rigor con que se aborda el sexo en el texto…
Con rigor, con mucha seriedad, pero siempre desde el cariño, del humor, desde la ternura y la verdad. 
– ¿Dónde nace su comicidad?
Del tratamiento que da Dario Fo a todos estos temas, de cómo los trata. El público entra en el juego desde el primer momento. La función es muy rica en todos los sentidos y el público juega y yo juego con ellos y jugando, jugando nos estamos contando verdades como puños.
– ¿Siendo siendo “peligroso” hablar de sexo en público?
No, es una función muy didáctica y no he visto nunca una reacción de miedo. El miedo lo puedo tener yo, porque al hablar de ciertos temas no puedo negar que se me encoge el alma, porque me producen pudor, pero yo me pongo en el personaje y me tengo que olvidar.
– ¿Alguna en concreto?
No, porque entonces me dará mucha más vergüenza.

TEATRO INFANTA ISABEL
Tel. 91 521 02 12.

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