FRIDA, la vida de una artista comprometida, ajena a las modas en el Galileo

La historia trágica y luminosa de la pintora mexicana no deja de subirse a los escenarios. Después del reciente éxito en Praga el montaje de Peter Hinton, vuelve a Madrid tras haber recalado en Canadá, México, Cuba, Estados Unidos, Australia… Un diálogo con la Muerte desde la vida que pone en escena Maite Brik desde que en 1995 la estrenara para el Festival de Otoño de Madrid.

Maite Brik es Frida. Lleva años viviéndola y empapándose de la reflexión, la tragedia, pero sobre todo la vitalidad de una mujer que supo sobreponerse a la postración y a la enfermedad mediante la creación y una pasión que trasladó a todas las esferas de una vida perseguida siempre de cerca por la Muerte.

¿Quién fue Frida K.?

Para el surrealista -epíteto del que Frida huía espantada como nos cuenta Maite Brik- la mexicana era “una cinta de seda alrededor de una bomba”. Su biografía está marcada casi por igual su compromiso político con el comunismo, su permanente relación con la enfermedad (poliomielitis, una frustrada maternidad tras el accidente de tráfico, la amputación de varios de sus miembros…). Una recuperación del personaje que huye del dramatismo. “Frida se reía muchísimo, era muy gamberra, muy bromista y desafiaba al mundo con la risa. Creo que jamás mostró su dolor delante de nadie. Su dolor lo mostraba en sus cuadros y sin embargo, nunca lo oscuro de Frida es ajeno al color, a la luz, a la vida. En todos sus cuadros hay naturaleza y sin embargo, son de una terrible crudeza”.

La Frida de Gloria Montero

La australiana de raíces asturianas Gloria Montero concibió este monólogo como regalo de cumpleaños para su hija, Allegra Fulton, después de haberse implicado en proyectos culturales como el Centro para Gente de Habla Hispana en Toronto, Canadá, que dirigió durante cuatro años. Dio muestras de su preocupación por los temas femeninos, pero también por trasladar la imagen real de la inmigración y de España como autora del libro “Los inmigrantes” y asesora del Departamento Multicultural, Ministerio de Estado, Gobierno de Canadá, conferenciante durante la transición española y radiofonista en un programa sobre la “Música de España”.
La suya es una Frida menos política quizá, aunque su trayectoria vaya indisolublemente unida a las Revoluciones rusa y mexicana, y más humana. Nos encontramos una Frida “que se despierta el día que va a celebrar su primera exposición en solitario en México y empieza a arreglarse, a maquillarse. En compañía, eso sí, nada más levantarse de la presencia física de la Muerte con la que empieza a dialogar y a buscar en sus recuerdos de la infancia, de juventud, en sus amores…”, nos explica su protagonista, Maite Brik.
La Kahlo va ataviada con el traje típico de Tijuana, aderezos precolombinos y flores. Es la Frida que nos relata sus dos accidentes, el que la dejara a losdieciséis años cubierta de polvo de oro y atravesada por hierros en la calle y su relación con el muralista Diego Rivera, con el que convivió, pese a sus escarceos con Trotsky y mujeres como Chavela Vargas. En opinión de Maite Brik, “lo que la autora ha intentado hacer es que pase toda su vida por delante, dar una imagen de todas las vivencias de Frida. El texto está hilvanado para dar una idea bastante clara de quién fue Frida antes de la polio, después del accidente, antes y después de Diego Rivera. Es una joya para una actriz y yo intento dar todo lo que puedo de mí, para regalárselo”.
 
 Diez años con Frida

Maite Brik, intérprete y productora, lleva una década con Frida y adopta de un modo natural su entusiasmo. “La obra tiene una música que acompaña cada pasaje del texto puesto que el texto entra y sale en los recuerdos de Frida en un momento que está dolorida, bebiendo, tomando pastillas, hasta que acaba en una exaltación de dolor, pero en medio están sus sueños. Frida se escapa y se convierte en una niña, en una mujer adulta…”, afirma la actriz, premio de la Crítica por su interpretación de la pintora surrealista.
La escenografía es muy simple, es la habitación de Frida, con uno de sus cuadros, en forma de un telón con nubes, dominando el espacio. Maite nos completa la decoración: “Hay una cama con un Judas y una mesa con unas galas que le ha regalado Diego para decirle que no puede estar hoy con ella, un caballete donde está la fotografía de su familia y una silla de ruedas. No hay más”.

Peter Hinton

Ha llevado a escena las Fridas inglesa y española y se ha destacado como director con trabajos como “La fierecilla domada”, “Golgo” o “Abundancia”. Su puesta en escena de la obra de Gloria Montero la hizo merecedora de dos galardones del prestigioso premio Dora Mavor Moore. Desde noviembre de 2005 es Director Artístico del National Arts Centre English Theatre en Canadá.
TEATRO GALILEO

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