Nunca es fácil

El Teatro Príncipe nos ofrece la posibilidad de ver a un Nancho Novo tan divertido como en “El cavernícola”, pero con barba blanca y menos juvenil que de costumbre. El motivo, encarnar a un cincuentón al que las mujeres no le traen más que quebraderos de cabeza: su hija y su novio madurito, su novia adolescente y una ex demasiado resabiada en esto del engaño. Una hilarante obra de Jean Claude Islert que ha sido la revelación en los escenarios franceses. 

Aunque Nancho Novo sabe que públicamente no aparenta  los años que tiene y que la suya es más una imagen de rockero se está trabajando corporalmente el personaje de Eduardo en “Nunca es fácil”, dejándose una barba blanca que haga más creíble a este cincuentón profesor de Matemáticas.
A la hora de decidirse por el protagonista Juan José Afonso, el director, buscó alguien que como Novo “rondara los cincuenta, pero fuera capaz de conquistar a una jovencita”. Un acierto que cree, sorprenderá también al público. “Nancho -afirma el director- es un cómico bastante bueno que puede conectar con todo tipo de público, aunque por su trayectoria se le relaciona con un espectador joven”.
El director, nos resume brevemente el argumento de esta obra de Jean-Claude Islert: “es una comedia universal sobre los problemas de un hombre de 50 años que acaba de separarse de su mujer y es en esa soledad cuando conoce a una chica de veinte años de la que se enamora. Tiene una hija de la misma edad y por tanto no ve conveniente esa relación”.
“En el fondo es una víctima de la sociedad, de las convenciones“, asegura el Nancho Novo quien comparte escena con lo que describe como “tres pedazo de actrices que se han volcado con el proyecto” y con Alfredo Alba, con quien no había trabajado hasta ahora, pero con el que había coincidido en alguna gira  y al que el gran público conoce por obras como “Cara de plata”, “Don Juan Tenorio” o “Después de la lluvia”.

“En el fondo Eduardo es una víctima de las convenciones sociales”

El drama del seductor

Nerea Garmendia, a la que hemos visto en televisión en “¡Vaya semanita!” nos explica que su papel es “el de una adolescente acostumbrada a tener a todos los chicos que quiere, pero que encuentra por fin el amor con un hombre de verdad”. Reconoce que su  personaje, Sara, “siempre está probando tácticas para convencerle de que son el uno para el otro, a pesar de las barreras sociales con las que se encuentran”.
Su relación con la hija del protagonista, Julia, interpretada por Duna Santos, añade un punto más de enredo a la trama. “Las dos son amigas y a Sara le gustaría poder decirle su secreto, sobre todo porque a las dos les está pasando lo mismo”, comenta Nerea. Para la actriz el trabajo actoral ha partido de “crear desde el principio el movimiento y los estados de ánimo, recorriendo desde la extrema comicidad hasta la seriedad total. Y en la búsqueda de todo eso nos reímos muchísimo e incorporamos muchas cosas al texto”.
Sonia Castelo, que interpreta a la ex-mujer de Eduardo, nos aclara las piezas de este juego diabólico en el que Eduardo está a merced de las mujeres de su vida. “Es un hombre rodeado de mujeres, su ex, su ligue y su hija que le sacamos de quicio. Una por el sexo, otra porque le adora y le concede todo y yo, porque le conozco muy, muy bien”.
El tratamiento escenográfico de esta obra de Jean-Claude Islert, que ha triunfado en los escenarios franceses y que ahora nos llega en versión de Juan José de Arteche “juega con un único espacio con una serie de entradas y salidas de escena que va unido a la comedia francesa que se lleva haciendo siglos allí”, asegura Juan José Afonso.