La curva de la felicidad

Pedro Reyes es Quino, un recién separado en crisis

Hace poco le vimos aprender a bailar en televisión, pero a este cómico le acompaña una larga trayectoria en escena a la que ahora se suma la historia de Quino, un hombre en plena crisis de los 40. Una divertida comedia de Eduardo Galán y Pedro Gómez sobre cuatro hombres patéticos intentando sobrevivir sin mujeres. ¡No se la pierdan! 

– ¿Se puede superar la crisis de los 40?
A los 40 uno obtiene cierta madurez laboral y te planteas el futuro de otra manera más estable, cuando no hay cosa menos estable que la vida. El ser humano fantasea con tener todo atado.
– ¿Cómo surgió su incorporación a la compañía?
Fue un poco, porque daba el perfil del personaje y porque también Pablo Carbonell, que fue el anterior Quino, me conocía después de haber trabajado juntos en la película “Atún y chocolate” y de haber sido amigos durante mucho tiempo. Me comentó que lo había dejado y  después recibí la llamada del productor, Jesús Cisneros, simplemente porque uno es cuarentón y el personaje es cuarentón.
– Para los que hayan visto ya la obra ¿qué tiene su versión? ¿Es más hilarante?
Hay mucha gente que todavía no ha visto la obra, aunque también habrá quien la haya visto y que quiera volver a verla porque el protagonista es distinto. He añadido algunos pequeños gags, cosas bastante de uno que puedes introducir en el personaje.
– ¿Cómo definiría a su personaje, Quino?
Es un cuarentón que de repente se separa. España tiene ahora el récord en separaciones y divorcios. Es algo que está de actualidad, como el hecho de sentirse desprotegido. Una persona de cuarenta años, que parece que debe ser madura al quedarse sin pareja se queda desvalido e impotente y la obra cuenta ese duelo que tiene que pasar. Es un tema muy real, muy de ahora y no caricaturiza nada. Todos hemos pasado por ahí, si no por tener cuarenta años, sí por separarse.
– Lo echan de casa por gordo y calvo…
Es una excusa de él para entender por qué se ha cansado su mujer. Cuando se acaba la chispa y no hay indicios de reavivarla es normal que la gente se separe.
– ¿Qué es lo que más pánico le da a Quino?
Evidentemente uno puede perder a su mujer y no pasarle demasiadas cosas, pero la mayoría de la gente sufre mucho y de hecho no todas las separaciones son tan simpáticas o tan patéticas, con situaciones que van del machismo a la infantilidad. Antes echabas de menos la libertad y ahora te sobra y lo que quieres es estar otra vez arropado. El deseo es engañoso siempre.
– ¿Lo peor para  un separado es tener que empezar de cero?
Sí, porque Quino está obsesionado. Mucha gente en vez de casarse, lo que hace es que cambia de madre y se ve absolutamente desvalido si se separa hasta que encuentra otra mujer. Yo creo que ha dejado la mitad de las cosas cotidianas delegadas a su mujer, así que él sin ella no es nadie.
– ¿Los amigos agobian a Quino más que ayudarle?
Conocer otras mujeres sería la salida para olvidar a ésta, pero ellos quizá no son los mejores para aconsejarle, porque también están separados… Unos dominan a las mujeres, otros no son capaces de tener una relación normal con las mujeres, un psicólogo cree tener todas las soluciones a través de la hipnosis y terapias…
– ¿Cómo lleva protagonizar una obra que ha sido tan bien acogida por los espectadores?
Por supuesto que tengo que respetar el texto, pero siempre uno aporta algo al personaje. La obra ya está traducida a varios idiomas y se ha estrenado ya con éxito en Portugal, van a estrenarla en Grecia, en Chipre y parece que están interesados en Argentina y Francia, porque funciona muy bien.
– Dos pinceladas sobre el resto del reparto…
Llevan dos años con la obra y me han ayudado mucho a establecer el personaje. El elenco está muy bien hecho, porque todos son muy buenos actores que consiguen un producto muy efectivo.
-¿Qué tiene “La curva…” para que las mujeres vayan a verla?
El público mayoritariamente es femenino, porque se lo pasan muy bien con estos cuatro patéticos, que son más dependientes de las mujeres de lo que parecen.

 
TEATRO LARA
Corredera Baja de San Pablo, 15.

 Tel. 91 523 90 27

Anuncios