El método Grönholm

 

Un éxito internacional de taquilla al que no se ve fin

Todos nos hemos sentido utilizados en una entrevista de trabajo y Jordi Galcerán ha sabido extraer el jugo de esas absurdas y a veces crueles selecciones de personal para sacarnos una sonrisa, al tiempo que una amarga reflexión. Una obra en la que el humor se viste de crítica sobre los efectos colaterales del capitalismo con la que han convencido ya a más de 500.000 espectadores y que se ha convertido en el fenómeno social de la cartelera en España.

Carlos Hipólito es Fernando
– ¿Cómo se digiere este enorme éxito?
No somos actores que confiemos en que el éxito está asegurado, sino que cada día hay que ganarse al público.
– ¿Qué tiene de nuevo su personaje?
Que he encontrado que la parte más canalla de Fernando puede serlo más aún, pero en lo que tiene de quiebro personal no le justifico, pero le compadezco más que antes, porque entiendo qué puede llevarle a ser tan desagradable. 
– ¿Cómo se han reincorporado tras las vacaciones?
Hasta ahora no habíamos parado y eso nos ha dado la posibilidad de redescubrir la función, algo que está sembrado por el trabajo que hizo Tamzin. El texto lo recordábamos muy bien y vimos intenciones, estados de ánimos diferentes y eso está muy porque trabajamos apoyándonos en el otro. Esta tercera temporada ha arrancado mejor aún y tenemos la sensación de estar en Broadway.
– ¿Le sigue apeteciendo “El método…”?
Hay muchas cosas que podría haber hecho, pero no sé si por lo estupendo del texto, lo divertido de mi personaje o la buenísima relación que tenemos me sigue estimulando subirme cada día al escenario. El día que vea que no tengo ese ánimo me iré y no pasará nada porque nadie es insustituible.

Jorge Roelas es Enrique
– ¿Cómo definiría a  Enrique?
Es una persona que se ha hecho a sí misma, simpática, buena, de los que sonreiría constantemente e interrumpe al entrevistador todo lo que puede. Parece tonto, pero no lo es.
– ¿Se sigue divirtiendo en escena?
Para mí es una suerte inmensa hacer esta función, porque estoy en el teatro que quiero, haciendo una obra que ni podría soñar, de lo redonda que es, tengo a unos compañeros buenísimos, un personaje fabuloso y encima me pagan. ¡Que con la de actores que hay que me haya tocado a mí!
– ¿Con el tiempo pueden improvisar más, soltarse?
No hace falta improvisar, sino darle vida a cada palabra, cada día. Después de dos meses de vacaciones hemos encontrado que todavía tenemos mucho que aprender.
– ¿Pesa llevar tanto tiempo con la misma obra?
¡Que va! Cada día me parece un milagro, porque tenemos funciones hasta finales del año que viene y me parece espléndido. Esta función lo que tiene es que sales diciendo “¡Dios mío de lo que me he reído1”. Toda la fibra a todo y por eso está tan viva y por eso se hace en quince países.

Cristina Marcos es Mercedes
– ¿Cuál es la actitud de su personaje?
Siempre está un poquito alerta, está trabajando todo el rato.
– ¿Cómo afrontan la tercera temporada?
Las semanas son muy rápidas cuando ya has hecho más de 676 funciones, pero el atletismo del actor es hacer siempre la misma obra. Al regresar hemos descubierto que el texto de siempre de repente te suena distinto, pero que también vale. 
– ¿Qué tiene el texto de Galcerán para enganchar tanto?
El texto es buenísimo, aunque cuando lo leí, sólo me reí con una frase. Me parecía de lo más cruel y nunca me pude imaginar que la gente se riera tanto con lo que pasa. Está impresionantemente escrito y consigue llevarte por donde quiere, dar los saltos que le da la gana y al final te está contando un cuento muy pequeño que son cuatro personajes metidos en una habitación, sin cambios de decorado ni vestuario, en tiempo real. Atrapar así a quinientas personas con los silencios del texto es algo increíble y Tamzin también tiene mucho que ver, cómo desentraña un texto, cómo dirige sin que se note mucho.
– ¿Qué es lo último que ha descubierto del personaje?
Que puede ser mucho más dura y mucho más tierna.

Eleazar Ortiz es Carlos
– ¿Esperaban este éxito ?
Sabes que hay un buen producto, apuestas por ello, pero nunca sabes a ciencia cierta si puede funcionar, porque al final quien manda es el espectador.
– ¿Cómo ha visto evolucionar la obra?
A medida que haces más funciones estás más relajado. La función está muchìsimo mejor que al principio, con todo más matizado y sencillo. Galcerán ha hecho una obra muy bien estructurada dramáticamente y la dirección de Tamzin ha sido fundamental.  
– ¿Qué es lo más divertido que les ha ocurrido?
No me pude aguantar la risa con un gesto, pero el público entró al trapo y conseguimos encajarlo. También cuando escuchamos los comentarios desinhibidos del público.
– ¿Cuál es la frase que más le cuesta?
Una que va hilada con el texto de Carlos: “Quien no tiene ningún derecho es quien menosprecia a los demás”.
– ¿Carlos es el personaje que más le gusta de la obra?
Como actor es el que más me gustaba. No es que sea muy honesto, porque miente, pero todos tienen doblez.
 

TEATRO MARQUINA Tel. 91 532 85 54.

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