Entrevista a Agustín Jiménez

7pecados¿Este espectáculo es la consecuencia natural de toda tu carrera?

Es un poco mi lanzamiento en solitario, incluso como autor. He trabajado con Globomedia haciendo “5hombres.com”. “Hombres,  Mujeres y Punto” -obviamente, “5mujeres.com”, no- y otras productoras me propusieron lanzarme en solitario con textos propios sobre el tema de los pecados capitales, viendo que podría  funcionar una hora y media o noventa minutos. Al tener la autoría sobre los textos, sabiendo por qué y para qué están hechos hay un poco de improvisación y participación del público. Es un espectáculo más de cabaret, más de stand-up comedy de bar llevado a los teatros. Se dan esos diálogos casi improvisados, aunque hay un texto y siete personajes interpretando los siete pecados capitales.

¿Es la vuelta de tuerca definitiva?

Es una vuelta de tuerca, porque es ese macarra, ese macho español que hace monólogos que interpreta a siete personajes. Es un Stanislavsky doble vuelta. Mucha gente me ha dicho ¡pero si tienes dos hijos y una vida normal!” y yo les digo, ¿pero qué os pensabais, que atracaba coches o algo? De alguna manera ese personaje que hago en mis monólogos encarna a siete personajes, así imagínate lo que puede ser eso.

¿Cómo se mete ese macarra en la piel de Hitler, Papá Noel, Marilyn, Cervantes…?

Obviamente desde la bondad del público. Siempre el propio personaje plantea “soy tal”, pero no lleva disfraz, sólo una pequeña seña de identidad. El hermano de Hitler, porque tampoco es Hitler, lleva una esvástica que tampoco es una esvástica…, Superman sale con una capa nada más. Cuando me ofrecieron el proyecto pensé que lo mejor era dar una pequeña pincelada. Lo realmente gracioso es eso e incluso el monólogo de stand-up te pide que haya una parte muy grande de realidad, más que un personaje que está completamente metido en esa piel y que puede hasta resultar lejano. Tienes que hacer una labor de personaje más complicada. Sales y dices “hola, soy Hitler” y la gente se ríe. Nos dimos cuenta que cuando apareces con la gola diciendo que eres Cervantes y lo de que eres manco la gente se reía mucho más. Actualmente se trabaja desde cómo habla la gente por la calle, muchas frases que oyes y eso se plantea para que se reconozca así la actualidad.

¿Y los personajes tienen tu voz o la suya?

¡Elvis me ha costado un huevo! Sobre todo ese giro que hacía con las piernas. Elvis Presley me gustaba también por esa chulería y de alguna manera habla de lo que es ser un hombre hombre.

Cervantes me ha costado mucho hacer lo del brazo roto…

¿Y Marilyn?

Pues canto el “Happy Birthday to you” que le cantó a Kennedy con la misma voz, llegando incluso a los agudos, en directo y comportándome como una mujer. No como una locaza, sino como una mujer medida que habla sobre lo que es la lujuria, cómo las mujeres son más o menos lujuriosas o menos que los hombres.

¿Con vestido transparente?

Nada, sólo una peluca rubia. Ese momento lo tengo que repetir muchas veces porque se me ríe mucho la gente. Entonces les digo “¡esperad un momento que tengo que hacer esto entero”…

¿Cuál es tu pecador preferido de los que interpretas?

Depende, en algunos te creces más que en otros. El de Rocky, que me parecía que no lo iba a hacer pero como es el penúltimo al final ha ido creciendo bastante, incluso hasta tener que hacer un pequeño epílogo antes de empezar con Marilyn, explicando que lo que viene a continuación va a ser mucho más fuerte y de hecho se dice que se han acabado los pecados y entonces el público te contesta “no, que queda uno” y yo digo que lo que pasa es que éste me cuesta un poco más…

¿Cómo definirías el espectáculo?

Muy masculinista, que no machista, porque el machismo es una injusticia y hacer apología me parece mal. Hablo de lo que es ser un hombre-hombre en estos tiempos metrosexuales que corren. Trata de la soberbia de lo que es un tío. Se ensalzan ciertas características imposibles de ensalzar, tanto estéticas como en la forma de bailar y luego, por otro lado tenemos a la mujer hablando de lo difícil que es ser mujer y de lo difícil que es encontrar el orgasmo, buscar ese Himalaya.

¿A cuál quieres más?

El primero, Superman, lo quieres más porque es el que abre, el que rompe la risa. Cervantes, por el rigor histórico…, cuando dice que le molesta mucho el mote de manco de Lepanto y por eso la ira, porque se cabrea y ahí hablo de lo mucho que nos cabreamos los españoles. La ira se identifica mucho con la actualidad, pero no sólo habla de los cabreos españoles, sino también de los chinos que yo siempre digo que son los grandes olvidados de este país. Es un espectáculo hecho para los chinos que viven con nosotros, pero nadie habla de ellos. En la gula digo que cuando hace quince años íbamos a comer a un chino era una novedad y ahora es como de baratillo, nos da palo.

¿Qué pecado fue el primero que escribiste?

Cuando escribo empiezo por todos a la vez, voy cogiendo las ideas. Es cierto que el de Marilyn se quedó el último, porque me costaba más ponerme en la piel de una mujer y pensar lo que sería meter caña a los hombre siendo una mujer.

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