Catedrales comunistas e insurgentes varsovienses

Naturaleza e historia en un país donde nos perciben como amigos
 ¡Súbase a la catedral comunista, busque la sirena con la espada y fíjese bien por dónde pisa no sea que esté justo encima de una de las señales que marca el recorrido de los insurgentes contra los nazis por el subsuelo de Varsovia! Aparte de que el cambio en plena crisis económica le beneficie a la hora de cambiar divisas en el “kantor”, de Polonia le podríamos decir que los polacos son los latinos del Norte y que, con un poco de suerte, localizará muchos con los que podrá entenderse en inglés o incluso en castellano para comprender algo mejor la idiosincrasia de este país que ha sido a lo largo de la historia permanente botín de guerra. No tiene más que asomarse a la barbacana varsoviense para ver a ese pequeño soldado desconocido siempre honrado con flores o el memorial del Levantamiento en la plaza Krasinski.

Desde luego que en Polonia no hay que irse sin visitar el castillo, Kromlek junto a la plaza del rey Segismundo, con su ciudad antigua reconstruida en colores que parecen de crema pastelera, o Cracovia y su mundo detenido en el que aún se encuentran vestigios de la sede de la SS en el barrio de Kazimierz y ese espanto para la humanidad muda que fue y es Oświęcim (Auschwitz) y al que llegará en un autocar de línea que contribuirán a meterle en la piel de quienes se la dejaron entre sus paredes. En cambio, si sus admiraciones son para el Medievo tiene el descomunal castillo de Malbork, sede de la orden teutona y si le interesa la espeleología tranquila, puede visitar por diez zloti parte de los 300 kilómetros de las minas de Wieliczka, especialmente la capilla de santa Cunegunda, toda ella tallada en sal…, hasta las majestuosas lámparas de araña.

Aunque a los forofos de la naturaleza echarán en falta una cita ineludible, el parque de Białowieza, frontera con Bielorrusia, donde podrá contemplar eso que los crucigramas definen como “bóvido primigenio europeo de tres letras”. El anexo les ofrece detallada información sobre las especies ornitológicas de este espacio protegido, ¡eso sí, está en inglés!

(Publicado en Revista ACTIVA)

Sin duda el país le ofrece innumerables destinos que no encontrará en las guías al uso como Sanok, lindando ya la frontera con Ucrania que ha conservado la huella de los conquistadores en los escudos que adornan las principales fachadas de la localidad. Pregunte por qué las águilas descansan sobre el azur, pero también en fondo de gules. Cerca, en la capital del voivodato de Subcarpacia, Reszow, aparte de naturaleza a mansalva dispone de unas indescriptibles iglesias de madera que mueven al recogimiento en plena montaña de la Polonia menor, patrimonio de la UNESCO.

Pero eso es al sur…, porque al norte además de acercarse a Gdansk, o Danzig -si prefiere no caer simpáticos a los oriundos-, para ver el patio donde correteaba Günter Grass, el ayuntamiento con esos bargueños centenarios llenos de recovecos secretos que servían a los comerciantes de la liga hanseática para ocultar los documentos incómodos llegado el momento. O el testimonio humano de los hombres y mujeres que se colgaban el rollo de papel higiénico al cuello en los años de la carestía para demostrar lo boyante de su situación dentro de la exposición permanente del Museo de Solidaridad. Y más allá de donde acaban las recomendaciones para turistas empieza la Polonia de los kachubos, la de muelles marinos infinitos, Gdynia, Sopot y el  pomnik en memoria del famoso conde Korzieniowski, porque sí, aunque para muchos sea británico, Joseph Conrad a los mares a los que se asomaba de pequeño eran los del Báltico.

Entre asombro y asombro, ¡búsquele hueco en el estómago a la gastronomía local y no deje de probar los pierogi, kopytka, bigos, barszcz czerwony, ogorkowa, placki ziemniaczane y un largo etcétera de delicias entre las que verá alguna que otra similitud con nuestra cocina! Si no nos cree, pida un plato de flaki y ya nos contará! Tal vez con tanta información dispersa lo más conveniente sea proveerse de una guía; en tal caso le recomendamos que visite el sitio web Polonia travel, que le aclarará visualmente lo que se pierde si descarta esta opción de trotar por el Tatra.

(Publicado en ACTIVA)

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