eLOY ARENAS, ELOY AZORÍN Y CRISTINA PEÑA en una comedia de enredo policial donde nadie es lo que parece

 SÁLVESE QUIEN PUEDA

Va a ser la primera vez que veamos al padre, Eloy Arenas y al hijo, Eloy Azorín, juntos encima de un escenario en una trepidante historia sobre unos ladrones de tres al cuarto. Unos aprendices de mangantes que tendrán que salvar el pellejo cuando el dueño de la casa descubra el pastel. Y no les contamos más… Vayan a ver este divertidísimo enredo donde descubrián que el amor es lo único que puede librarnos del desastre.

Intentamos enterarnos de qué se esconde tras uno de los títulos que prometen sorprender a los espectadores esta temporada “Sálvese quien pueda”.  Para Cristina Peña, la mejor pista sobre el argumento de esta obra es el título: “es un grupo de personas que coinciden en una casa y necesitan salvarse como sea. Y aquí lo que realmente salva a las personas es el amor, aunque los personajes demostramos que somos capaces de matar a nuestra madre por salvarnos”. Ella da vida a Jose -”porque soy Mari Jose, pero me enfado si me llaman así”-, nos aclara la actriz, que con el hacker Dudu, interpretado por Eloy Azorín, forma la pareja de enamorados de este tremendo enredo. “Nuestra relación está llena de muchos secretos, pero no nos queda más remedio que descubrirnos, pero aun así nos damos cuenta de que seguimos enamorados…”, comenta la actriz.

Nadie es lo que parece

“Los primeros 25 minutos parece una obra de misterio con una pareja un poco extraña. A partir de ahí van llegando más personajes que cambian por completo la trama hasta que la situación es como la de unos animales encerrados que no saben qué hacer como en “El discreto encanto de la burguesía” de Buñuel”, nos cuenta Eloy Azorín. Para su padre, el autor de la obra y actor, Eloy Arenas, “el tema ya no es cómo entrar en la casa si no cómo salir, porque empiezan a suceder cosas. Cuando todo va bien son amigos, pero  cuando hay problemas “sálvese quien pueda”.
Pero no nos perdamos… La trama es sencilla: Una serie de personajes  coinciden en un chalet en medio del campo, donde han ido a robar, aunque ninguno sea un profesional del hurto. “Son personas que llegan a esa casa por unas necesidades que les superan de conseguir dinero, porque creen que así se les va a arreglar la vida. En realidad, somos una panda de desgraciados que no sabemos cómo hacer las cosas”, dice Cristina Peña. 

Sólo el amor salva

La guinda la pone la llegada del dueño a la casa que querrá deshacerse de tanto chorizo. Lo malo es que en ese intento por salir del apuro cada uno pondrá en juego sus armas, mientras pierde sus escrúpulos por el camino. Eloy Arenas, nos lo explica, “me gusta llevar a los personajes al estado límite en el que o aparece la ética o desaparecen los escrúpulos. Aunque son seres más impresentables y más patéticos, son más sinceros. En “Entiéndeme tú a mí”, presentaba una sociedad egoísta que pasa de solidarizarse, mientras que aquí todos forman una sociedad que al estar en apuros negocian hasta con su vida“.
Para Eloy Azorín es su primera experiencia cómica en teatro “lo poco que he hecho han sido tragediones, pero el director, Esteve Ferrer, está trabajando mucho para que yo parezca casi gracioso”.

Ritmo a lo Bogdanovich

Respecto al género de la pieza, resulta difícil de clasificar, porque aunque Eloy Arenas dice haber recuperado los mecanismos del vodevil “que tiene acción, imprevistos y causan al espectador una sensación muy brillante”, para Eloy Azorín es “algo más parecido a “El quintento de la muerte”, “Un cadáver a los postres” o al Cluedo. Tiene el toque de género policíaco,  pero con comedia de por medio”. Cristina Peña apunta además que “es como una coreografía absoluta, de una rapidez…., un continuo subir, bajar, entrar, salir, un no parar. Están siendo unos ensayos muy duros, porque la coreografía y los sentimientos estamos pasando por muchos estados como en una montaña rusa (te hundes, vuelves a subir…) No me imaginaba que fuera a ser tan duro, pero la verdad es que nos está quedando precioso”.
Eloy Azorín nos desvela algunos entresijos del montaje: “Mi padre escribió la obra hace casi dos años y a mí, que soy implacable, me dejó la parte más fácil, decir lo que me gusta o no. Si algo no me cuadra lo va cambiando hasta que los dos estamos de acuerdo para ponerla en pie”. Y una última pista, según Cristina Peña: “Es una historia totalmente atemporal que puede pasar en cualquier momento y que sobre todo habla de sentimientos universales y hay un final sorprendente con  los dos Eloy”. Junto a ellos, Marta Fernández-Muro, Miguel Foronda, Berta Gómez  y Felipe Andrés.
TEATRO AMAYA
Tel. 91 593 40 05.

“Es una obra muy divertida en la que los actores no paramos ni un segundo”, asegura Eloy Azorín

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