María Teresa Álvarez devuelve a María Pacheco a Villalar

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En su último libro esta periodista asturiana se ha atrevido por fin con una de sus “Mujeres en la historia” a la que esta vez ha llevado al papel para, desde su voz, contar la historia de “La comunera de Castilla”, María Pacheco. Una historia en la que profundizó como si hiciera un puzzle, abriendo ventanas y para la que, gracias a su relectura de la tesis de Joseph Pérez pudo escribir el libro con tanta soltura que casi ganaría a la propia María si les hicieran a ambas un examen sobre la vida de la comunera.

Morayma, Zahía, María Pacheco, Felipa… ¿Ésta es una novela coral?

Se sabe que María siempre tuvo una relación especial con Zahía, la mora que está con ella, porque la crió de pequeña. Morayma y Felipa son inventadas como el judío, Benadrete, que me da cierto juego. Indudablemente creo los personajes para destacar facetas de la protagonista, para profundizar más en ella. Si ella tiene toda su vida a su lado a Zahía, una morisca, que me imagino sería esclava, aunque luego le dio la libertad, me hace pensar que Maria sabe valorar la diferencia de los otros. Y me pareció bonito, ya que estuvo prisionera en Albaicín, aprovechar esta historia. Felipa es la imaginación… Yo conozco Oporto y soy muy sincera escribiendo. Claudio Magris decía cuando le dieron el Premio Príncipe de Asturias que los escritores si no fuera por esas vivencias, por esos amigos o enemigos o por una puesta de sol compartida o en soledad, muchas páginas no se escribirían. Indudablemente el Duero me encanta y María Pacheco estuvo y murió allí. No sé es si bajaba todas las tardes al Duero, pero pensé que una forma de empezar podía ser alguien que se sorprendiera ante su presencia allí y me pareció bonito que fuera una niña con estas características porque me daba pie para destacar cómo la cultura puede cambiar una vida. Y es una niña, porque me gusta mucho la relación de mujeres, hablar de ellas, decir mucho nosotras, me resulta más fácil y entiendo mucho mejor el alma femenina.

Ha dicho que en “Mujeres en la historia” María era su personaje favorito. ¿Ha esperado a este sexto libro para quitarse esa espina?

Tenía miedo a defraudar al personaje, admiraba a María, me gustaba tanto, que tenía miedo de no contar lo que de verdad sentía por ella. Otro personaje que me apasiona y con el que no me atrevo es Santa Teresa. Ella sí era feminista. Hay un texto muy bonito que había sido tachado por la Inquisición y que se ha recuperado donde en su diálogo con Dios se queja del juicio de los hombres y viene a decir que llegará un momento en que no se rechace el talento femenino porque venga de una mujer.

¿Va a ser Santa Teresa la próxima?

Tengo muchas ganas de escribir, sin desligarme del todo de la novela histórica como la MariBárbola de las Meninas o Madre Sacramento, obras donde las protagonistas no son ellas, si no que las he inventado yo. Para mí novela histórica significa que la protagonista no existió, pero la sitúas en un contexto histórico y puedes decidir dónde nace, de quién se va a enamorar. Esto sería tal vez más una recreación novelada de la vida de María Pacheco. La novela histórica está funcionando muy bien y hay que seguir descubriendo mujeres. Aún no tengo decidida la siguiente…, barajo nombres. Una es una italiana y otra una francesa residente en España durante algún tiempo.

¿Los versos que aparecen en el libro son auténticos?

Son de las dos poetas andalusíes o moriscas y de su hermano Diego Hurtado de Mendoza también, que ésa fue mi sorpresa, componía unos versos eróticos de los que he elegido los más suavecitos.

¿María es una feminista anacrónica?

Los personajes femeninos que me atraen son mujeres fuertes, independientemente de que hablar de feminismo puede ser puro anacronismo. María Pacheco hace algo totalmente atípico en una mujer de su tiempo porque lo siente. Desde luego tiene medios para hacerlo, porque es una privilegiada y tiene agallas para ser ella. Otras no fueron tan fuertes y otras, a lo mejor no tuvieron acceso a la cultura. No hicieron feminismo, pero indudablemente me parece fantástico este ejemplo que me dejan, porque para mi género es muy importante tener memoria de lo que hicieron. Si analizas con lupa la historia te encuentras con que las mujeres han hecho siempre todo lo que hicieron los hombres y siempre en inferioridad de condiciones. Y es decisivo contarlo.

¿Después de “La comunera de Castilla” reharía el capítulo de la serie?

No, porque perdería esa espontaneidad y además el capítulo me gusta.

¿A María le habría gustado la novela?

Le habría encantado. Cuando lo presentamos en Villalar lo dije –mi marido dice que a veces me paso un montón, peor me da lo mismo-, estaba muy ilusionada, porque era un gesto muy emotivo hacia María, por eso quisimos hacerlo allí, acompañada de Manuel Fernández Pérez y Joseph Pérez. María no estuvo nunca en Villalar y presentar su libro allí era como si te diera las gracias por poder decirle a Juan una frase que él le repetía siempre, “ganaremos renombre de inmortales para los siglos venideros”, algo así como “no nos hemos equivocado y 500 años después hablan de nosotros”.

¿Qué detalle le ha sorprendido de María?

Me decepcionó y hago que ella lo sienta un poco su entendimiento con el obispo Acuña que a mí no me agrada en exceso, porque él comete barbaridades y María llega a estar de acuerdo con él, por un interés totalmente explicable.

¿María sería más la protesta, la obstinación?

No la calificaría de obstinada, pero sí de rebelde, orgullosa y sobre todo una mujer abierta a la “modernidad”, que considera que las cosas pueden y deben cambiar y como ella es fuerte, pertenece a una familia de la nobleza, lucha por lo que cree y si unes que su marido piensa como ella y él muere en la defensa de esos ideales se suma el vengarle.

Siendo un matrimonio convenido, no obstante María se enamora…

Ella no quiere casarse con Juan y tiene motivos para sentirse marginada por casarse con un donnadie, porque todos sus hermanos tienen buenos matrimonios. En el libro no lo cuento, pero el padre de María dice que “Juan es tan dulce de conversación que todos adoramos en él”. Tenía que tener un encanto especial y por eso María se enamora.

¿María es la tradición frente al europeismo de Carlos V?

Estoy de acuerdo con las reivindicaciones de los comuneros. Carlos V fue un emperador importante, pero se equivoca con ellos. Creo como Joseph Pérez y Maravall que representan una revolución prematura, porque no están en desacuerdo con el rey, si no con su política, no quieren que el dinero se vaya de Castilla, se preocupan por el futuro del Reino y quieren participar en política.

¿Qué argumento daría a un lector para leer esta obra?

No pretendo hacer literatura, soy una  contadora de historias a la que le gusta aprender muchas cosas. Soy bastante reflexiva y me gusta que la gente reflexione. Procuro que sea muy fácil de leer, tenga ritmo y que no se caiga de las manos.

¿El Estela Nova de su escritura va a seguir navegando?

Voy a seguir porque me hace feliz y tengo cosas que contar, pero no sé si será en la misma línea, porque me gusta el riesgo y experimentar. Puedo hacer novela sin más o de misterio, pero estoy pensando que a lo mejor sirvo para pintar.

¿Hay algo más de María Teresa en el libro, aparte de Oporto?

Está Guimaraes, Venecia, sin duda y la luna en plenilunio con esas peticiones que le hace María para encontrarse con Juan…

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