¡Es la guerra!

¿Es usted de los que pelean en guerras que no suyas como Trakl? ¿Le interesa aproximarse al juego de luces y sombras de la religión islámica atravesando toda África de una fotografía a otra? ¿Tiene tiempo y ganas de andurrear para localizar los sobres de azúcar que han diseminado por Barcelona con ocasión de la muestra de Lawrence Weiner? Si todas sus respuestas son afirmativas, síganos por la ruta de las recomendaciones culturales de esta semana que abrimos en Madrid con la exhibición ¡1914! La vanguardia y la Gran Guerra que el Museo Thyssen y la Fundación Caja Madrid ofrecen hasta el 10 de enero. La siguiente cruz en el mapa le llevará al también madrileño Museo Nacional de Antropología que nos traslada hasta el mes de febrero a las Madrasas africanas a través de las fotografías del coruñés Luis López Gabú. La próxima pista le conduce a Valencia donde un centenar de piezas en torno a La figuración narrativa del París de los años 1960 a 1972 estará en las salas del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) hasta el 11 de enero. Y de la V a la B de Bilbao, que nos trae como regalo las colecciones del Kunsthistoriches, un agasajo imperial en toda regla para deleitarse en el Guggenheim de Bilbao con todas las historias del arte, las debilidades pictóricas de la Casa Habsburgo: piezas de Tiziano, Veronese, Tintoretto o Cranach, entre otros. 
Cubismo, expresionismo, futurismo, vorticismo, primera abstracción…, toda una senda por las tendencias experimentales de principios del siglo XX. El Museo Thyssen-Bornemisza planta batalla al buen gusto con una muestra de lo que los nazis consideraban Entartete Kunst, arte degenerado, y el mariscal Goering guardaba a buen recaudo. Leyendo esa lista de artistas que podrían ser cualquier día pasto de las llamas nos encontramos con los 68 nombres que componen las 230 obras de esta muestra, ¡1914! La vanguardia y la Gran Guerra: Klee, Kandinsky, Marc, Schiele, Brancusi, Chagall, Nolde, Balla, Goncharova, Léger, Severini,Valloton, Léger, Grosz, Kirchner. 
Entre ellos tenemos a los seducidos por la corriente del apabullante belicismo que arrastra a Marinetti y a sus futuristas italianos a echarse en brazos de los camicie nere y en el otro extremo a los críticos de la
maquinaria de matar como Dix o Grosz, hastiados de ver las cabalgaduras moribundas sobre el barro de Verdún o a Trakl. La exposición, que permanecerá abierta hasta el próximo 10 de enero, se bambolea entre lo
figurativo y el diletantismo abstracto para entusiasmar al espectador con la avalancha de color y formas de estos grandes moralistas que fueron las vanguardias del siglo pasado.
Menos virulentos son los autores de La Figuración Narrativa. París, 1960-1972 que reúne más de cien objetos artísticos, desde pinturas a películas de figuras como Jean Jacques Levêque, Gérard Gassiot–Talabot, Alain Jouffroy que buscaron en su expresión a través de cómics, iconos publicitarios o instantáneas fotográficas un instrumento para el cambio social, desmarcándose de la Escuela de París y otras asepsias como la del Pop Art estadounidense en años de turbulencias que obligaban a tomar partido como el Mayo francés. Una exposición en el valenciano IVAM con trabajos de Gilles Aillaud, Eduardo Arroyo, Antonio Recalcati, Valerio Adami, René Bertholo, Equipo Crónica, Henri Cueco, Erró, Öyvind Fahlström, Gérard
Fromanger, Peter Klasen, Jacques Monory, Bernard Rancillac , Peter Saul, Peter Stämpfli, Hervé Télémaque, Jan Voss y Coopérative des Malassis que hasta el 11 de enero le demostrará que hasta la pintura puede ser novela negra y que el arte puede ser sin duda desviacionista. 

Dentro del Arte Conceptual tiene en la Fundaciò Suñol de Barcelona la muestra de Lawrence Weiner que se interroga sobre los medios de comunicación para plantearnos incógnitas en torno al objeto artístico con
proyectos como los miles de sobrecitos de azúcar que con la estridente tipografía de Weiner descansan por toda la Ciudad Condal. Para encontrarlos, pásese por la fundación y escuche…, la sintonía de la exposición le recordará a la música de Ned Sublette y The Persuasions. Y no se pierda el evento final en el que una herradura de hierro se envolverá en un paño de algodón y se lanzará sobre la cresta de una ola. Creaciones de
un neoyorquino internacionalmente reconocido. 
Mientras, en la ría del Nervión tiene disponible un gran muestrario de todo aquello contra lo que peleaban los vanguardistas: arte con letras mayúsculas que atesoró la Casa de Habsburgo en las colecciones del
Kunsthistoriches hasta el final del imperio. Retrato, historia, religión y mitología, desnudo, costumbrismo, naturaleza muerta, y arquitectura y paisaje que permitirán a los visitantes del Museo Guggenheim de Bilbao
cultivar el gusto con obras de Tiziano, Veronese, Tintoretto, Brueghel el viejo, Durero, Cranach, Velázquez, Rubens, Van Dyck y Arcimboldo, entre otros. Hasta el 18 de enero todas estas glorias visuales nos contarán
Todas las historias del arte. 
Y regresamos a Madrid para que este tiovivo de sensaciones termine de fraguar en una exhibición que ratifica la diversidad desde la mirada con la que Luis López Gabú capta “otras culturas herméticas y desconocidas como el Islam en África, de un extremo al otro, desde Somalia hasta Guinea Bissau pasando por el Magreb, y todo ello sin caer en la demagogia que el Islam suscita o en la falta de rigor”, un compromiso con la calidad y el testimonio. Una exposición que alojará el Museo Nacional de Antropología, que hasta
el mes de febrero nos trae las Madrasas africanas al triángulo del arte de la capital.

(Publicado en ACTIVA)

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