“Me gustaría que vinierais a mi local y os comportaseis como personas”

Así remataba el propietario de un local céntrico de Madrid que ha acabado disculpándose con dos lesbianas a las que insultó antes de echarlas de su local por haberse besado en él. El titular del criterio de normalidad, tan usual entre los que se consideran autoridad moral para discernir qué está bien o no, se vio pasados unos días rodeado de decenas de mujeres que decidieron mostrar su “anormalidad” ante la puerta del citado bar. En lugar de mi derecho contra el tuyo, demostrar que todo puede convivir sin agredir y que taparse los ojos no evita que la realidad sea la que es, la de hombres y mujeres amándose indiscriminadamente, olvidando el prejuicio de qué somos y que nos han hecho ser.