Recópolis, la ciudad que volvió al mapa

Parque Arqueológico de Recópolis, en Zorita de los Canes (Guadalajara)Cuenta con los restos del conjunto palatino más antiguo de Europa

Fundada por Leovigildo en honor de su hijo Recaredo

Alicia González

Ejemplo de planificación urbanística y signo del poder del Estado, Recópolis, se convirtió en parte de la leyenda que rodeaba la grandeza de los monarcas visigodos en los tiempos oscuros de la Alta Edad Media, perdiéndose en el olvido a medida que otras ciudades crecían a partir de sus piedras. Está a una hora y cuarto de Madrid, aunque es una de las sorpresas de ese paisaje espectralmente igual a si mismo que es la Mancha. A Recópolis, el yacimiento arqueológico visigodo más importante de España, se puede ir o a través de la carretera de Barcelona-Guadalajara, desviando por Pastrana y de ahí hasta Zorita de los Canes, donde ya está indicado o a través de la carretera de Valencia, pasando por Tielmes y todo el valle del Tajuña, hasta Almoguera, donde ya aparece señalizado.

Recópolis es un yacimiento arqueológico de la época visigoda, de los inicios de la Edad Media. No es una ciudad romana donde vayan a encontrar grandes monumentos, pero sí un yacimiento con una serie de restos notables de los que se puede obtener cumplida información a través del Centro de Interpretación, donde si además, se va de lunes a viernes podrá ver en acción a los arqueólogos. Actualmente Recópolis se excava cinco meses al año, entre junio y octubre, lo que es mucho tiempo para lo que es usual en España, gracias al esfuerzo del gobierno castellano-manchego y al denuedo de Lauro Olmo Enciso, de la Universidad de Alcalá de Henares, que explica la importancia de esta ciudad perdida.

Un paisaje urbano definitorio del proyecto ideológico de Leovigildo que edifica en honor de su hijo, la única ciudad de nueva planta en un lugar donde no había asentamiento previo con el conjunto palatino más antiguo de la Alta Edad Media europea. La importancia de Recópolis reside en que su existencia sirve para testimoniar la potencia de un Estado visigodo capaz de poner en marcha este tipo de iniciativas dentro de esa fragmentación del antiguo imperio romano de occidente y frente a otras monarquías como las merovingias que no tuvieron el poder en su momento para mostrar su hegemonía con un gesto de tales proporciones.

Hasta que no se inauguró el Parque Arqueológico la que fuera ciudad de Recaredo era un yacimiento más, con pocas pistas para el visitante que sabía que allí debió haber algo importante, porque así lo indicaba en las guías. Ahora gracias a la información audiovisual en el Centro de Interpretación, las guías y los paneles del yacimiento, que explican en planta qué es lo que está viendo y cómo se plantea la reconstrucción del palacio o la iglesia, el viajero se puede hacer una idea de cómo era aquello. Los restos corresponden a una zona de viviendas, otra de carácter comercial, el conjunto palatino y unos 200 metros de muralla excavados, eso unido a un paraje que, como explica el director del proyecto de investigación, todavía conserva elementos que ayudan a entender cómo era la Recópolis de la época visigoda, qué producía ese territorio y de qué vivía la gente. En una fase posterior está previsto excavar lejos del yacimiento actual, para “cartografiar” la zona de casas de la gente humilde, de acuerdo con la llamada arqueología de la producción, para lo que se están ultimando las negociaciones de la Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha con los propietarios de las fincas aledañas.

Y para los que prefieren guardar memoria material de sus viajes en forma de souvenir, hay que decirles que en Recópolis podrán adquirir remedos de piezas de orfebrería visigoda, aunque el entendido eche en falta sin duda la colección de monedas más importante de la etapa visigoda, descubierta en 1945. Un hallazgo de extrema importancia que se puede admirar en el Museo Arqueológico Nacional, junto a los restos que se hallaron en los primeros momentos de las excavaciones. En el futuro una copia el tesorillo en oro podría engrosar las reproducciones del Centro de Interpretación, que ya dispone incluso de una vitrina preparada al efecto, ansiosa por deslumbrar a los curiosos con el esplendor de su brillo ajado.

(Publicado en ACTIVA)

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