“Esperpentos”, el último legado de Rafael Azcona

La patria, la Iglesia y la realidad patas arriba en este trozo de España hecho película

Viendo esta película uno entiende la entrega de actores como Juan Diego, Juan Luis Galiardo o Paco Merino, porque aunque seamos pocos quienes nos decidamos a verla, había que rodarla. Duelos como el de Galiardo y Diego, obligado uno a lavar el honor y el otro a sacar del trastero un acento andaluz digno de los sainetes que encumbraron a los Álvarez Quintero, con ese rizo encaramado a la frente.

Rafael Azcona era uno de nuestros guionistas preferidos, y muchos curaremos la nostalgia revisando su último regalo, estos “Esperpentos”, cinta inédita para él, dirigida por José Luis García Sánchez y en la que vuelven a aparecer todos esos actores secundarios que engrandecen la pantalla cada vez que se asoman. Porque nadie mejor para que don Manolito (Jesús Franco) y don Estrafalario (Julio Diamante) cobren vida que un elenco formado por nombres como el de Juan Luis Galiardo, Juan Diego, Antonio Dechent, Pilar Bardem o Magüi Mira, entre otros.
Azcona se mete esta vez a hacer cine dentro del cine, e incluso a pintarnos paisajes expresionistas por los que tambalean las figuras de una Galicia de lluvia infinita y transforma los personajes valleinclanescos en dos seres de carne y hueso que en las postrimerías de la dictadura de Primo de Rivera van siguiendo la estela de las piezas del ilustre manco de bar que han sido desautorizadas para representarse por orden gubernativa…
Aceptamos así un universo ficcional en el que los espectadores somos también un poco estrafalarios y manolitos y entramos como ellos en la caseta de feria para asistir a una de las pocas funciones de “Los
cuernos de don Friolera”, acudimos a una lectura de “Las Galas del difunto” e incluso nos colamos en el rodaje de “La hija del capitán”, una sátira sobre el pundonor cuartelario siempre visto desde la óptica deformante del autor del “Martes de Carnaval”. Nuestros rufianes recorren así la geografía patria esperando con ansiedad el estreno de una de las puestas en escenas más breves, la de la II República Española. Impagable esa beata de negro que es Pilar Bardem y la voz rascada de Antonio Dechent en el golfante. No nos convence tanto Adriana Ozores, haciendo de libertina esposa, pero por cuestiones personales que ni vienen al caso ni el espectador deba compartir…, si bien habrá de convenir que toda la película tiene un aire de comedieta al que coopera esa convención de compañía ambulante en la que la ñoña niña con trenzas luego es ayudante de cuartel.
Aunque este regalo se haya estrenado en cines el pasado mes de abril, el filme, que ha sido seleccionado ya para participar en varios festivales y al que pueden votar para que se lleve un merecido premio de la Academia, contará con un número limitado de copias, puesto que en la mente de sus creadores está el hacer llegar la película en el mejor de los envoltorios, por su interés cultural y didáctico y combinando imágenes en blanco y negro y color con fragmentos documentales en una edición cuidada en torno a la obra de Valle-Inclán.

Por si quieren hacerse el ánimo

(Publicado en ACTIVA)

 

Anuncios