Efemérides para raros

Declaración de un vencido Leo en el diario “Público” que la Biblioteca Nacional ultima unas jornadas sobre Sawa para finales de año. Dudo que el catedrático de Literatura Española de la UNED Francisco Gutiérrez Carbajo venda más libros gracias a la coincidencia, porque Alejandro Sawa es uno de esos recursos para marisabidillas de las letras que todo el mundo menciona como el sosías de Max Estrella, pero al que nadie ha rendido el único homenaje: la lectura.  Por si alguno se atreve a comprobar fuera de los fuegos de artificio la validez de su escritura, ahí va la reseña de esa “Declaración de un vencido”.

 

Madrid y sus errores matan a este Carlos, alter ego de Sawa, modelo de malditismo de hace ya dos siglos que Francisco Gutiérrez Carbajo rescata en su edición. El personaje del fascinante sevillano se indispone de felicidad, escoge el partido de los vencidos y sabe de buena tinta que es el hombre el responsable con su imbecilidad de que la vida se nos haga odiosa.

El redactor de La Voz Pública, ese periódico mesiánico, desconfía de la supervivencia del amor en condiciones de miseria, mientras el pensamiento moderno socava las instituciones. Y Carlos, creyente en la transitividad y querido de la mujer más bonita de Madrid, Carmen, procura olvidar con la adolescente a Julia, su amante de clase media que ni con el oficio modistil reflota ese amor y con ambas la desesperación del romántico impenitente, defensor de los nunca vindicados, extático a un momento e inmediatamente entregado a las pesadumbres que comparte con el lector en esa serie de preguntas encadenadas. La aventura de Alvarado es la del incomprendido que idealiza el suicidio artístico y se estrella contra la mole de la capital en su “velar de día y dormir de noche” con el que logra hacer su nombre significar algo, vinculado a una postración según la opinión de la gente de la que es preso un hombre que nunca supo pedir dinero y sucumbe con cada negativa de los impresores a sus magnas obras  y esas cartas a Cádiz que usa de yesca para calentarse en lo que constituye para el protagonista “el reverso negro de sus fantasías color de púrpura”.

Alejandro Sawa Cátedra. Madrid. 2009. 249 páginas.

Aunque si no te ha convencido mi reseña impresionista puedes consultar el texto de Pura Fernández con el sugestivo título de “Mujer pública y vida privada: del arte eunuco a la novela lupanaria” o las reflexiones de Luis Artigué para que te decidas a comprarlo en Paquebote. Y para quienes quieran indagar más en la vida del bohemio de la mano de un experto, pueden visionar el documental “Alejandro Sawa. Un proletario del arte” del CanaL UNED.

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