De paso

De PasoSer sindicalista durante los años de la revolución mexicana no debió ser fácil para un anarquista asturiano, aunque Sebastián San Vicente estaba hecho de otra pasta. El Tampiqueño o Pedro Sánchez cambiaba de latitud siempre orientado donde ardía el fuego de las gestas heroicas de los que son capaces de ir armados sólo con el valor de su cuerpo. De frente, los soldados represores que no paran en mientes para defender el inmovilismo. Acostumbrados como nos tiene Paco Ignacio Taibo II a las novelas negras de alto voltaje, en esta novela el relato del personaje solitario cobra más fuerza aún por la realidad que lo arropa, pese a que el autor, mexicano de adopción y uno de los padres de la Semana Negra de Gijón se refugie en su propia dubitación por no saber si retrata con justicia al libertario San Vicente. El gijonés es un revolucionario con ropas de hombre que se acurruca en los pechos de las mujeres del prostibulario cuando hace falta, provisto de buen oído para las melodías de Chopin y los lienzos de Tiziano, pero con la sangre fría del lagarto que se pasea allá donde se huela a conflicto entre los aprovechados empresarios y los trabajadores. Taibo II nos cuenta con el cariño de Simenon por su inspector Maigret uan historia que encontró por casualidad, la del presunto magnicida de Roosevelt al que se pierde la pista al ser deportado a España vía La Habana. ¡Ya saben, una de esas misteriosas desapariciones sin resolver!, porque ¿a quién le interesa dar con el paradero de un peligroso activista por muy vegetariano que se declare?

Bruguera. 192 páginas. 17 euros.