Mujeres de los fiordos

LIBROS - MUJERES DE LOS FIORDOS“Hambre intensa, náusea súbita”, en el rito atemporal de la conquista en el bar; dos desconocidos capaces de confesarse miserias íntimas que suenan a eructo. “La columna”, quebrada en el pie, cuando Vemund acabe con la corpulencia de la figura paterna tras el instante eterno en ese muelle casi tan frío como la temperatura del pánico al que se arroja con su sombría decisión. Zapatillas tintineantes en la rutina entre Jon y Vibeke que no renuncia a la belleza de sus piernas aun en el gélido invierno, en un “Amor” materno filial que podría ser de pareja por ese silencio compartido y la promesa de un no separarse en un futuro viaje a lo nuevo, como el barrio al que todavía hay que adaptarse los personajes de Hanne Ørstavik. Más angustioso si cabe es el ascenso sin descanso de esa madre y sus hijos en “El largo paseo” hasta la orilla de un abismo, tal vez metafórico, después de haber condensado en una excursión sin fin todos los conocimientos de la naturaleza, al límite de las fuerzas y del cuerpo. La imagen de la vulnerabilidad del padre en el relato de Merethe Lindstrøm desata las imágenes de ese mar de la tranquilidad en el que flota Miriam, frotada por los cuerpos de hombres de los que se graba sus escenografías, porque la avalancha de palabras con ese viejo del que se ausenta no terminan de salir como en una película porno. A partir del cuento de Gro Dahle y de tres hermanas caracterizadas únicamente por el volumen de sus pechos las mujeres se apoderan del protagonismo de las historias con esa muchacha avergonzada por vestir la dicha de otra y dispuesta a embutirse en los sacos de azúcar cosidos por su madre. Y no queremos concluir sin mencionar esa petunia de supermercado olvidada, o la blusa de la madre llorando lunares rojos sobre su hija, todas ellas buenas razones para conocer diez escritoras noruegas.

VVAA. Nórdica libros. Madrid. 2009. 170 páginas.

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