Cuando las bestias nos traen un recuerdo inquietante

“Animalia” de Mikel Uribetxeberria  en la galería de arte “Inés Barrenechea” 

Descontextualizar objetos, personas o seres vivos nos puede ayudar a observar desde la distancia, sobre todo si los protagonistas de las imágenes son animales, tan semejantes a nosotros, salvando las distancias de la tecnología y el estrés. Mikel Uribetxeberria en esta “Animalia” emplea sus creaciones para arrojar al espectador al susto del desconcierto que le asalta viendo a ese medio perro, medio lobo, desamparado en mitad del metro, o al gorila meditabundo encaramado sobre una cama. ¡Quién no se ha sentido alguna vez abandonado como un perro judío -disculpen la incorrección política, pero es una frase familiar que emplea mi madre para referirse al desamparo total! No somos tan distintos como suponíamos, ni siquiera de los animales y las creaciones de este joven autor vasco así nos lo revelan en una muestra de fotografías limpias, sin grandes preparativos, donde la desnudez de la denuncia viene de esa llamada de atención en torno al comportamiento humano.

 Mikel Uribetxeberria presenta su primer proyecto completo, Animalia, en torno al comportamiento humano

Hasta el próximo 9 de enero 2010 la sala de arte madrileña Inés Barrenechea acogerá las instantáneas del artista de Urrestrilla que ya ha expuesto en galerías internacionales como la parisina Baudoin Lebon. En ella la propuesta es sencilla: cuáles son los límites de la identidad humana, qué restos de animalidad seguimos conservando en nuestra vida cotidiana o si la personalidad es más definitoria de nuestras acciones que el instinto. Porque, ¿quién no se ha sentido abandonado como un avestruz frente al desorden de un cuarto? ¿O impotente como un enorme póngido antropoide ante la soledad del lecho vacío? Situaciones anormales, pero entornos sin duda humanos a los que aplicamos la territorialización como cualquier especie “inferior”. No hay nerviosismo, ni aparente sentimiento de sentirse desubicado; quizá sorprende que tan infrecuentes pobladores de un espacio que consideramos propio no se vean tan desintegrados en estas pequeñas historias del autor vasco. Podría ser que el drama del espectador consista en descubrirse en el espejo no tan diferente, no tan especial.

(Publicado en ACTIVA)

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