Nocturna

 Nocturna By Guillermo Del Toro, Chuck HoganHabíamos oído hablar del marketing viral, pero no sabíamos que el vampirismo pudiera expandirse de la misma forma que la gripe A y ahora que están permanentemente en las noticias los aviones con problemas, ¡qué mejor que un Boeing 777 aterrizando sin luces en el JFK como un inmenso ataúd lleno de cuatro pasajeros supervivientes con sorpresa incluida para difundir la buena nueva del Maestro! Alguno de ellos llegará a encadenarse, para proteger a la familia, cuando sea consciente de las posibilidades de su aguijón bucal…

Una extraña mutación genética coloniza a los seres humanos y provoca que los afectados por esta pandemia pasen a zombies de esta religión de la sangre, mientras Eph Goodweather –valga la broma del bromista del Toro en la elección del nombre-, un eminente virólogo y el profesor Abraham Setrakian, recuperado del Harlem hispano, que nos trae a la memoria los intangibles horrores del Golem de la Europa del Este y la matanza de los campos de exterminio de los partidarios de la eugenesia. La Cosa Oscura, Sardu, el strigoi, tuvo en el Treblinka del 43 el mejor escondrijo para saciarse en silencio, curiosa metáfora de la permisividad que logró el horror nazi, donde con certeza se puede asegurar que Dios se ha ido, aunque eso permita un humanismo renacido, por más que las malas lenguas siempre hagan del “mexicano loco”, causante de la plaga, en lugar de confiar “en las palabras de un anciano extranjero” como le sucederá a Ephraim. Pequeñas lecciones de tolerancia que nos brinda el autor.

Para añadir más tensión al desarrollo de la trama los hechos transcurren durante el primer eclipse lunar completo desde hace cuatro siglos con Manhattan de siniestro telón de fondo, como si el metro de Nueva York no fuese ya lo bastante horripilante para internarse solo. Seguro que le terminan cogiendo grima a la oscuridad como el profesor que prevé que una semana es suficiente para que la epidemia devore con la ciudad de los rascacielos…

Coágulos sanguinolentos en retretes, corazones violáceos latiendo en frascos de cristal, muertos brotando de las morgues “al encuentro de sus seres queridos” para exanguinarlos, cuerpos desnudos lacerados  que no terminan de descomponerse, los imprescindibles proyectiles de plata y niños congregados en torno al abyecto Amo, el traidor a su especie, todo ello narrado con la velocidad que imprime el director de “El laberinto del fauno” en esta primera novela de la saga. El colaborador necesario en esta guerra de vampiros no es otro que Eldritch Palmer…, responsable del Centro para el Control de Enfermedades, en la vida real también hay un hombre en una limousina cuando se avecina la desgracia masiva que llama la excitación de la sangre.

Nocturna. Guillermo del Toro/Chuck Hogan. Suma de Letras. Madrid. 2009. 550 páginas.