La prueba de la disolución de la mitología

Los dioses se reunieron en un pabellón del arrabal.

Zeus como siempre hablaba larga y tediosamente.

Conclusión final: ¡Hay que disolver la organización, “acabemos ya” basta con una conspiración sin sentido, hay que entrar en esta sociedad racional y de alguna forma sobrevivir!

Atenas sollozaba en un rincón.

De forma justa –hay que subrayarlo- se repartieron los últimos beneficios. Poseidón ha (sido) tenido una actitud optimista. Bramó alto: “¡sé cuidarme (lo lograré)!”.

Peor se sintieron los ayos (mentores) de los arroyos encauzados y los bosques talados.

En silencio todos confiaban en sueños, pero nadie quiso hablar sobre ello.

Sin conclusión alguna. Hermes se abstuvo en la votación.

Atenas sollozaba en un rincón.

Volvían a la ciudad al caer la tarde, con los falsos documentos en el bolsillo y un puñado de monedas. Cuando cruzaban sobre el puente, Hermes se tiró al río. Vieron, como se hundía, pero nadie le socorría.

Hubo opiniones encontradas (sobre) si esta ha sido una buena o una mala señal.

En cualquier caso este ha sido el punto de partida para algo nuevo, incierto. 

 (Traducción del poema de Zbigniew Herbert a cargo de Maciej Rudnik y Alicia González)