La cabra

¿Por qué?, me pregunta intrigada con su mirada. Esa cabra en Actopol no es más que un pequeño encuentro en mi viaje. Pero no es ella la que se interroga, soy yo al verla el que se cuestiona. No hay violencia en sus ojos, ni reproche, sólo esa duda lanzada a mi interior, desviada desde mí hacia ella y rebotada en el espejo de un yo que no quiere seguir investigando dentro de sí mismo. No te molestes en responder…, cada vez que repases mentalmente los negativos, allí estará con esa contestación aún pendiente. ¿Por qué?