Los materiales de la nada


¿Qué se necesita para crear? Realmente para llenar las manos de nieve roja sólo estar dispuesto a pisarla. Hay cientos de razones por las que una tarde puede estar completa o intentar formarse una y otra vez como un puzzle de piezas que no encajan. La oración de quien se sienta a operar nuevos mundos no puede ser más que un golpeteo rítmico, al principio lento, después rugiente, insistente, transformado en torrente que reclama. Aunque no es oración, ni súplica, es una puerta batiente que dejamos abierta o mal cerrada en las colonias y que provista de sus latas, las hace sonar hasta que sepamos que no se han olvidado.