Juventud

De ayudante de bibliotecario ficticio, ganando dinero fácil trabajando las noches que nadie quiere en la Sudáfrica de los sesenta. Así comienzan estos recuerdos de un estoico obsesionado por sus miedos, sus prejuicios, abocado por convicción propia al arte. Coetzee nos presenta un yo desnudo que se cuestiona desde el papel, desde sus escarceos sexuales y sus inseguridades, amparado tan sólo en los conceptos previos de lo que significa el arte con mayúsculas (“tener amantes forma parte de la vida del artista”), donde la renovación viene de la mano de la pasión. John acepta la desgracia como materia prima y a la perseverancia como método de aprendizaje. Siempre temeroso de acabar siendo “un mosquito zumbando alrededor de un león”, decide escapar del compromiso político, de un decantarse que le acecha si permanece en su país natal. Ya en una Londres que le recibe glacial, sigue mirando con amargura la página en blanco, deslindando lo sensiblero, lo metafísico y apostando por una escritura más próxima a lo coloquial. Entretanto, el constante cuestionamiento del precio que tiene el abandono del alma, su distancia frente a las mujeres que puedan vampirizar esa llama posible, pero al tiempo, buscando en sus mitos culturales el pretexto para una moral difusa. Una táctica que extrapola a su relación con la familia: por un lado, poniendo trabas a una madre que reclama su cariño, aunque queriendo demostrar su independencia con la solidez de un empleo, por otro, receloso de seguir el ejemplo de fracaso que es su padre.

Coetzee se revela como el hombre por capas, hinchado erudito, buscando la vida de la mente como recompensa, perdido en medio de “los furiosos embates de mi incontinencia”. Mientras, la crisis de los misiles, las protestas en el Transvaal y la independencia de Sudáfrica frente a la madrastra británica le obligan a encastillarse cada vez más en su comunismo igualitarista pasivo. Un libro sobre el horror a la sombra y el pesar por el principio de realidad, todo ello remojado por la adversa climatología mental y por ende londinense.    

Juventud. J.M. Coetzee. Mondadori. Barcelona,  2004. 206 páginas.