Hermann Hesse, su vida y su obra

portada de 'Hermann Hesse, su vida y su obra'Nace el poeta suabo fruto de los madrugones y el café a las siete y su obra a través de esos ojos franciscanos con los que mira la Toscana y decepcionados ante las estampas revisitadas en la India que ya viera volviendo al hogar de la madre. La música domina el espíritu del autor de “Demian” de un germanismo universal. Ball, el amigo, pero intérprete aventajado de la “Crítica de la inteligencia alemana” se encocora en la biografía de Hesse, dejando de hablar en el tono impersonal del mero estadista de acontecidos para presentar con la fidelidad del objeto representado a corta distancia los trazos más finos de este solo Thu Fu.

Desde esa sintonía del buen conocedor del vino amargo que es Hesse, Ball avala al escritor en lucha contra sus demonios que le brotan del pecho. En momentos en que la deslealtad a los colores patrios es objetivo de los salvajes el padre de “Peter Camenzind” llama “a los artistas y  pensadores de Europa a salvar un poquito de paz”. El indiscreto Hugo como él mismo se tilda nos hace partícipes de los afectos mundanos del hijo de Calw por una de las señoritas Laroche del que gesta a partir de su hacienda pietista y malabar el capital de una experiencia religiosa primaria difícil de identificar con una figurilla concreta para la común idolatría.

Y aparte de ganar en proximidad al hombre tras el literato, la ocasión de seguirle el juego a Ball, antiguo cantor de poesía fónica que teoriza sobre la obra literaria distinta a la bomba de mano y va leyendo para nosotros la artificiosidad de Hesse, “su doctrina de la ilusión de los opuestos” y esa fiesta interior sobre la que el escritor puso el foco sin necesidad de hundir el buril como los expresionistas, cargados de espontaneidad y rabia.

Hermann Hesse. Su vida y su obra. Hugo Ball. Acantilado. Barcelona, 2008. 240 páginas.

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