Escribir es vivir

LIBROS - ESCRIBIR ES VIVIRUna autobiografía escrita por otra cercana, sin mutilaciones. Hombres de almadías, cajitas de tabaco, acúmulos de postales que cuentan vidas e historias demasiado emotivas para ser contadas a un público deseoso de devorar la trastienda del personaje. Sampedro se deja herir por el escalpelo de los oyentes a los que no repara en detalles sabrosos: esas tablas de doble entrada para plantear los personajes de modo esquemático y seguir con esa hoja de ruta su recorrido en la novela, la diferencia entre las novelas de situación y las novelas-río o los motivos y temas que se agazapan tras la idea matriz.

El autor, o mejor dicho, el relator de sus peripecias, espolvorea sus recuerdos de convivencia en tolerancia de Tánger, la opacidad en el internado o la austeridad recoleta en Cihuela. Y al tiempo nos ofrece en cucharilla de postre el azúcar morena de una ideología humanista, curtida desde el conocimiento de la economía como ciencia de las relaciones sociales y no como burdo balance de entradas y salidas de mercancías. Perdemos la visión de los visionados, al menos en presencia, porque en concepto el maestro nos describe con la minuciosidad con que documenta sus novelas el ambiente de esa España de pan y navaja, donde aún se creía que las suecas seguían siendo vírgenes a los veinte años. Es el Sampedro descubierto en un banco del parque, del Plan de Estabilización, del sarcasmo rebelde a la entrada en la OTAN y contra el atribulamiento de sus señorías en la redacción, dicho desde la sencillez de la convicción en “que siempre que se mira bien el mundo se asiste al acabar de alguna cosa”. La escritura de la necesidad y del levantarse a las cuatro para decirles a todos lo que su nieto Miguel le dictaba al oído, aullando en las playas de Santander por el mar quejoso.

Escribir es vivir. José Luis Sampedro. Areté. Barcelona. 2005. 285 páginas.

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