Corpus y otros cuentos

LIBROS - CORPUS Y OTROS CUENTOSCon un aire provinciano, de rancias pláticas y un paisajismo psicologista, Gabriel Miró anda y desanda las tierras levantinas con personajes recién sacados del libro de la Historia de una España triste. El autor se queja de la renuencia de sus paisanos hacia el pensamiento (“El presagio”), con la honrosa excepción de los artistas y quizá una mirada elitista (“La mirada”), desprendida, donde los animales ejercen un papel a veces alegórico, a veces naturalista, como pobladores de un panorama dulcemente agreste. Sólo surcado a veces por una suerte de futurismo como “En automóvil” o “El rápido París-Orán” donde Miró se deja vencer por el ensimismamiento de la industrialización, que arrasa con lo que hasta entonces era bucolismo.

Con un hablar antiguo y un cierto regeneracionismo en las mientes, quiere enderezar por vías ingenieriles o docentes a un conjunto aldeano que al lector le resultará hosco, como de sainete y un fondo tierno, de gentes sencillas. Simplicidad en ocasiones convertida en brutalidad hacia los débiles como en “Las águilas”, en esencia como “El sepulturero” o en franca preocupación por encontrar un hueco de mercado entre los lectores, difícil ante semejante espectro rural. Miró se complace en recrearse en las descripciones de los objetos o la naturaleza, más plácida habitualmente que la sociedad que la habita, por la que pasa el tiempo, pero no los vicios que constriñen la libertad de la mujer, aún un mito (“El beso del esposo” o “La doncellona de oro”), y que ejemplifica en ocasiones en la infancia como edad de la mirada inocente. Todo ello con un tono apologético, de ironía distante y crítica (“La llegada” o “Crónica de festejos”), que se permite un último beso al tronco muerto…

Corpus y otros cuentos. Gabriel Miró. Castalia. Madrid, 2004. 240 páginas

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