Delibes, un autor vivo

Sugerencias literarias para conocer algo más que “Los santos inocentes”

La reciente muerte de uno de los maestros de la narrativa y el periodismo españoles, Miguel Delibes, nos permite tomarnos la licencia de recomendarle alguna de las novelas de un vallisoletano aficionado a hacer viñetas que resolvió la incógnita de su apodo, “Max”, dedicándose lealmente a la literatura. En reconocimiento a su entrega ésta le obsequió con el Premio Nacional de las Letras Españolas, el Príncipe de Asturias de las Letras, el Nadal, el Cervantes y el Premio Nacional de Narrativa por “El hereje”, último esfuerzo testamentario de su narrativa del autor de “La tierra herida. ¿Qué mundo heredarán nuestros hijos?”
■ “Los santos inocentes”

EDITORIAL: Crítica

PÁGINAS: 240

PRECIO: 10,90 euros

SINOPSIS: Después de Camus, Paco el Bajo y Azarías no pueden ya tener otros rostros que los de Alfredo Landa y Paco Rabal; para los que no hayan visto esta cinta desgarrada sobre las miserias de los últimos herederos del caciquismo mesetario, sólo decirles que Delibes era ante todo un buen y objetivo retratista. Por si la crudeza del texto les hace dudar sobre este infierno donde las personas son perros de caza en el que no hay lugar para la justicia que se toma el más inocente de todos, el dueño de esa “milana bonita”. ¡Vean un fragmento de

■ “Cinco horas con Mario”

EDITORIAL: Destino

PÁGINAS: 256

PRECIO: 7,95 euros

SINOPSIS: Una viuda, Carmen Sotillo, frente al féretro de su marido, Mario, durante cinco eternas horas. Con estas premisas podría parecer un monólogo poco atractivo; en realidad, la novela de Delibes aprovecha el subterfugio del velatorio para retratar esa España moribunda del franquismo, desde la perspectiva de esta mujer tradicional. Por si quieren probar bocado… “

■ “Las ratas”

EDITORIAL: Destino

PÁGINAS: 168

PRECIO: 12,74 euros

SINOPSIS: Castilla como problema sería la serie en la que el propio escritor incluiría esta novela sobre un cazador furtivo de ratas y su hijo, el Nini. Una historia de subsistencia encuadrada en la corriente del tremendismo con aires de premonición, en ese enfrentamiento entre la vida del tío Ratero, casi un chamán para los supersticiosos aldeanos y una modernización en ciernes que amenaza con desterrarlos a todos a esa deshumanizada ciudad.

■ “La hoja roja”

EDITORIAL: Destino

PÁGINAS: 238

PRECIO: 13,95 euros

SINOPSIS: ¿Quién no ha pensado alguna vez que se le acaba el tiempo? Con esa metafórica hoja roja que marca el fin del librito de fumar, el autor nos enfrenta a dos náufragos de la vida, Don Eloy, el jubilado, olvidado por su hijo, y la Desi, la criada de pueblo, abandonada por ese novio canalla.

■ “El camino”

EDITORIAL: Destino

PÁGINAS: 224

PRECIO: 6,95 euros

SINOPSIS: Daniel el Mochuelo, Roque el Moñigo y Germán el Tiñoso son nuestros ojos en ese microcosmos rural sin las alharacas de la gran ciudad a la que Daniel debe marchar para labrarse un porvenir estudiando. Un “beatus ille” donde Delibes traza con sabiduría la nostalgia por el mundo perdido de la naturaleza, telón de fondo de las travesuras de sus protagonistas. Por si gustan les ofrecemos las primeras líneas de “El camino”.

■ “Señora de rojo sobre fondo gris”

EDITORIAL: Destino

PÁGINAS: 152

PRECIO: 17 euros

SINOPSIS: Ana es a Ángeles, la mujer de Delibes, como el pintor es al novelista. El cuadro existe en realidad, y durante un tiempo, el escritor lo retiró de la vista, quizá porque su homenaje a la esposa fallecida, a la compañera, creadora del orden en el espacio repleto de la numerosa familia, llegaría con esta obra, donde el escritor hace justicia tras el dolor de la pérdida, concediendo su espacio a la mujer.

■ “El hereje”

EDITORIAL: Destino

PÁGINAS: 504

PRECIO: 23 euros

SINOPSIS: Cuando ya más de uno daba por finalizada la bibliografía de Miguel Delibes, el escritor se arriesgó con un volumen de temática inusual en él, para ofrecernos las andanzas de Cipriano Salcedo, uno más de los perseguidos por el Santo Oficio en la época de Carlos I. Con este personaje el autor regresa dijéramos que en modo circular a las preocupaciones de “La sombra del ciprés es alargada”, en una narración donde conviven el peso de la narración histórica en plena persecución contrarreformista con la reflexión moral en el Valladolid del XVI.

 (Publicado en  ACTIVA)

Y al que debemos agradecer la sinceridad hasta el final…

Obras completas de Miguel Delibes después de “E l   h e r e j e”

por Miguel Delibes

“Aunque viví hasta el 2000…, el escritor Miguel Delibes murió en Madrid el 21 de mayo de 1998, en la mesa de operaciones de la clínica La Luz. Esto es, los últimos años literariamente no le sirvieron de nada.

El balance de la intervención quirúrgica fue desfavorable. Perdí todo: perdí hematíes, memoria, dioptrías, capacidad de concentración… En el quirófano entró un hombre inteligente y salió un lerdo. Imposible volver a escribir. Lo noté enseguida. No era capaz de ordenar mi cerebro. La memoria fallaba y me faltaba capacidad para concentrarme. ¿Cómo abordar una novela y mantener vivos en mi imaginación, durante dos o tres años, personajes con su vida propia y sus propias características? ¿Cómo profundizar en las ideas exigidas por un encargo de mediana entidad? Estaba acabado. El cazador que escribe se termina al tiempo que el escritor que caza. Me faltaban facultades físicas e intelectuales. Y los que no me creyeron y vaticinaron que escribiría más novelas después de El hereje, se equivocaron de medio a medio. Terminé como siempre había imaginado: incapaz de abatir una perdiz roja ni de escribir una cuartilla con profesionalidad.

No me quejaba. Otros tuvieron menos tiempo. Al fin y al cabo, setenta y ocho años son bastantes para realizar una obra. Le di gracias a Dios, que me permitió terminar El hereje, y me dediqué a la vida contemplativa. Las cosas que intenté no eran serias. Con mi hijo Miguel hicimos un libro sobre el cambio climático, en el que no intervine más que para hacer preguntas propias de un ciudadano preocupado, pero no aporté una sola idea. En Muerte y resurrección de la novela di a la estampa algo que tenía hecho para dar la sensación de que trabajaba, de que aún disponía de una vida activa.

Los optimistas que sobreviven a un cáncer suelen decir que lo vencieron. Yo no me atrevo a tanto. Los cirujanos impidieron que el cáncer me matara, pero no pudieron evitar que me afectara gravemente. No me mató pero me inutilizó para trabajar el resto de mi vida. ¿Quién fue el vencedor?

Y bien: cuando mi obra, dicho lo dicho, está concluida, y por tal la doy, veo con satisfacción que los prestigiosos editores de Círculo de Lectores y Ediciones Destino se ocupan ahora de recopilarla y reunirla en los siete volúmenes que van a configurar esta serie. Cada volumen, además, irá prologado por un destacado estudioso de mi obra. ¿Qué hacer sino sentirme halagado y agradecido? Si mi primera novela apareció en 1948 —hace ahora sesenta años— y la última en 1998, ha sido media centuria, la segunda del siglo XX, la que me he ocupado escribiendo y publicando libros. Y siempre con el beneplácito de mis lectores. También a ellos, y a cuantos ahora se asomen a las páginas de estas Obras completas, quiero agradecer sinceramente su benevolencia y fidelidad”.

 mayo de 2007

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